viernes, 15 de noviembre de 2019

EL FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO Y LA ESTRATEGIA DEL NEOCOLONIALISMO


Tanto en Bolivia como en Chile las sectas religiosas dependientes del imperialismo yanqui se alinean con las fuerzas más oscuras y reaccionarias. El imperio ha apostado por el fundamentalismo religioso como reclutador de fuerzas de choque locales, para no tener que gastar millones en traslados de tropas invasoras.
El Oriente sigue sacudido, secuestrado o extorsionado por el fundamentalismo islámico, el mismo que, por ejemplo, le sirvió al imperio para movilizar mercenarios y derrocar a Gadafi. Desde Alqaeda y los talibanes hasta el Estado Islámico, siguen el bastón de mando del gran capital monopólico que ambiciona el control total del petróleo. Como no pueden introducir el islamismo aquí en América Latina, invirtieron millones en sectas religiosas evangélicas, mormonas y similares: el fundamentalismo cristiano a órdenes de la CIA.
Esto, porque la iglesia católica le jugó una deslealtad peligrosa con la Teología de la Liberación, a la cual el imperio le opuso un Papa polaco en plena Guerra Fría que oficializó al Opus Dei en oposición a los “curas comunistas”. Lo peor que le pudo pasar al imperio fue que el mismo Papa polaco, reaccionario y anticomunista, se rebelase en sus últimos años y pidiese la condonación de la deuda externa a países pobres (Jubileo 2000), además de dialogar con Fidel Castro y oponerse al embargo contra Cuba. Los servicios de inteligencia del imperio tenían un as bajo la manga: informes, grabaciones y audios de la corrupción e inmoralidad de los curas pederastas. Así se bajaron la campaña del milenio contra la deuda externa. Domesticada nuevamente la casa católica, no ofrecía tantas garantías como la expansión evangélica.
En nuestro país las sectas evangélicas más poderosas toman posesión de grandes locales, usan estadios, como el de San Marcos, eligen sitios estratégicos para edificar sus casas de oración y sobre todo visitan domicilios puerta por puerta como llevando la cuenta donde es bien o mal recibido su mensaje. Antes lo hicieron los mormones caminando calles, tocando puertas y construyendo mega-propiedades en zonas urbanas estratégicas. La grosera abundancia de recursos no se debe al diezmo, obviamente.
Pero, ¿cuándo empezaron los evangélicos a involucrarse en política nacional? En 1990 dieron su respaldo a la candidatura de Fujimori, causando seria inquietud en el monseñor católico Augusto Vargas Alzamora. Esa preocupación llevó al purpurado a ocultarse en la maletera de un auto para visitar al candidato contrario: Mario Vargas Llosa. Y sacó la imagen del Señor de los Milagros, la Virgen María y Santa Rosa de Lima a pasear por la ciudad en pleno periodo electoral, como quien siente amenazado su espacio. En 1992 las vírgenes lloraron, solo en casas de familias fujimoristas. ¿Qué pasa que ya no lloran? Recuérdese que los evangélicos no creen en la santidad de María, tampoco en ídolos de barro.
Y ahora los evangélicos chilenos respaldan a Piñera, como también están totalmente involucrados en el golpe contra Evo Morales en Bolivia y gozan de la presidencia en Brasil: el infame Bolsonaro. Hace algunos años los fatuos progres nos consideraban “conspiranoicos” cuando denunciábamos la penetración ideológica del imperialismo a través de sectas religiosas. Esperamos que con estas muestras nadie vuelva a dudarlo. Salute. (DC)

domingo, 10 de noviembre de 2019

¡BIEN POR EVO!... VAMOS POR MÁS.

Frente a la actitud provocadora de la ultraderecha y sectores golpistas en Bolivia, Evo Morales ha optado por convocar a nuevas elecciones. Bien por Evo. Renuncia así a la táctica represiva y al terrorismo de estado, para no asemejarse a Piñera en Chile. La continuidad del proceso que ha cambiado a Bolivia, debe garantizarse y si los nuevos comicios tienen como testigos a la comunidad internacional, serán inobjetables. Eso ya se hizo en Venezuela, con testigos de todos los organismos internacionales. Se acusa a Evo de querer perennizarse, pero detrás de la acusación de reeleccionismo están los intereses de grandes transnacionales que no pueden con Evo deshuesar a Bolivia para devorarla en partes.

Gracias al proceso liderado por Evo, Bolivia nunca será otra vez la pariente pobre del Continente. Por eso el imperialismo tiene que esforzarse en tumbar el andamiaje más sólido de la izquierda sudamericana. La experiencia boliviana arrojó cifras en azul, cuando los izquierdismos “realmente existentes” nos habían acostumbrado a la hiperinflación y a la escasez. Bolivia, por su eficacia económica, era el ejemplo peligroso que el imperialismo debía liquidar. ¿Y de qué se agarran? De una frivolidad como el sacrosanto principio democrático-burgués de alternancia en el poder. O sea, de una razón superestructural.

La sola alternancia en el poder no garantiza más democracia. Hay líderes que a pesar de su oposición son obligados por sus bases a reelegirse y eso es lo que pasó con la candidatura de Evo: el movimiento indígena quería que continuase el gobierno en manos de un indígena; y no de cualquier indígena, sino de uno que había demostrado capacidades, honradez y absoluta consecuencia. El movimiento indígena rechazó la candidatura de García Linera “por no ser indígena”, como si eso fuese un baldón, una afrenta a lo que ya se había conseguido. La democracia liberal, tal como está basada en la libre competencia y la libre oferta y demanda, en una sociedad donde hasta el cónyuge es un fusible cambiable, colisionó con la concepción tradicional del liderazgo indígena. Lo hizo adrede: ganar la atención mundial y calumniar a Evo de “dictador altiplánico” y re-re-reeleccionista como Fujimori.

La exportación del terror ultraderechista se inició en países de Europa del Este, fomentando el enfrentamiento de masas contra masas. Ya no se disputaría el territorio, sino a la población. La organización de la violencia antigubernamental, únicamente para atentar contra gobiernos de izquierda o para quien disienta del mandato imperialista, tiene redes internacionales y centrales regionales en comunicación constante con la CIA. La conspiración internacional derechista existe. La internacional del terror ultra derechista existe. La oposición violenta contra la reelección de Evo Morales no fue fruto del espontaneísmo antiautoritario. Hay de por medio muchos intereses: la privatización de empresas y bienes públicos, el extractivismo inmisericorde, las concesiones mineras a monopolios delincuenciales, la recuperación del cacicazgo del BM y del FMI que fueron expulsados de Bolivia, etc. Eso es lo que está en juego y no la simple reelección.

La atención de los ultraderechistas neoliberales y reaccionarios de todo pelaje se ha centrado en Bolivia, pues no les conviene que la propaganda de la insurgencia chilena ni la liberación de Lula ni el fin de Macri ni los triunfos electorales de izquierdas en diferentes partes del continente demuestren la caída global del neoliberalismo. Un orden económico se cae a pedazos bajo la presión de las masas en muchos países, pero ellos tienen solo atención para Bolivia, porque se estaría conjurando la dictadura de una sola persona. El peor desastre internacional de la derecha es la catástrofe en que terminó la oposición venezolana financiada por los grandes monopolios de hidrocarburos y que no pudo ser alternativa, en ninguno de los terrenos, al gobierno de Nicolás Maduro. Ni con la guerra económica y la escasez generada por el imperialismo, el terror antichavista ha podido parir un liderazgo serio y confiable.

Regresemos a Bolivia: Evo Morales debe prepararse a un nuevo triunfo no de una persona sino de una causa. Esa causa, la de los pueblos que luchan por su liberación, puede triunfar electoralmente mediante un proceso serio, transparente y fiscalizado por observadores internacionales confiables erga homnes. El movimiento indígena es vital para la nueva Bolivia que se empezó a construir con Evo, pero debe pensar en que la pureza de sangre o el color de piel no son garantías suficientes de la continuidad del proceso. Eso nada más: se busca garantizar la firme continuidad de un proceso. Si las masas indígenas y no-indígenas apuestan nuevamente por Evo, bienvenido sea. Los liderazgos de largo aliento son objetables por el imperialismo y sus agencias, porque en la volatilidad o fragilidad de la dirección revolucionaria está la clave del triunfo reaccionario. Y mucho más en la división del movimiento popular.

Quienes hemos visto de cerca y por décadas la evolución del movimiento popular en Bolivia, sabemos que lo más difícil fue su unidad. Parecía que la maldición boliviana era su constante micro fragmentación. La era de Evo Morales fue y es la era de la unificación de los pobres que considerábamos imposible en Bolivia. Evo es unidad. Evo es identidad. Por esas y otras razones, el terrorismo ultraderechista buscará atentar contra la vida de Evo, así como ya atentó contra sus familiares y escasas propiedades rústicas de ellos. Ya que no les funcionó provocar el autoritarismo, ahora buscarán azuzar la violencia de masas contra masas y el magnicidio. Nuestra solidaridad plena con quienes en Bolivia combaten y defienden el proceso, porque de ellos depende el triunfo en los próximos comicios. ¡Venceremos!

martes, 8 de octubre de 2019

¿CANDIDATO YO?... NO SEÑOR: LA PLATA MANDA


La legislación electoral heredada de Fujimori y Montesinos garantizaba la partidocracia por encima de los ciudadanos. Este sistema hizo de la política un mercado donde todo se compra y todo se vende. En ese mercado, las virtudes y valores que debían acompañar a los “padres y madres de la patria” no tenían importancia. Si a usted le enseñaron a decir la verdad, a no robar, a rendirle culto al trabajo, etc., tenía que aprender a hacer todo lo contrario para sintonizar con la “realpolitik”,  como le llaman algunos huachafos.

La nueva legislación no tiene mucho en qué diferenciarse, porque el sistema electoral sigue siendo el mismo. Nada impide que sectores empresariales, narcotráfico, minería ilegal, monopolios, etc., financien las campañas de quienes deberán representar sus intereses en el próximo congreso. Y nada impide que el dueño de la caja del partido, como también el dueño de la inscripción, le imponga sus condiciones a quienes carecen de ambas. Esto no es muy democrático que digamos.

Problema mayor es para quienes se oponen al sistema y no serían financiables por los monopolios. Pero en este sector, también se reproduce la farsa. En una reunión de políticos de izquierda se pueden llegar a grandes acuerdos, excepto en el gasto. El aporte individual de cada candidato de izquierda a la campaña, es más importante que aquellos a quienes representa. La plata manda.

Los “líderes” son señores feudales que administran sus partidos como los gamonales administraban el agua en un célebre cuento de J.M. Arguedas (“Agua”). A los indios genuflexos y obedientes les corresponde una cuota generosa para regadío, pero a los indios rebeldes ni gota. Los partidos “realmente existentes” (léase: inscritos) tienen caudillos que han amaestrado a sus respectivas clientelas y defenestrado a quienes puedan disentir de los resultados de su indiscutible mediocridad. Por eso es que ahora no prosperan las elecciones ciudadanas abiertas para armar listas de candidatos.

Es gracioso, en ese contexto, ver la disputa entre absurdas egolatrías. Hay quienes creen que tienen posibilidades presidenciales, cuando en realidad jamás serían elegibles. Personajes grises sin carisma, sin discurso, sin historial significativo, actúan desde la izquierda como si fuesen los legítimos portaestandartes de un pueblo que, en lo que va del siglo, no ha parado de luchar. Los sectores sociales en lucha deberían disfrutar del derecho de elegir y tener la posibilidad de ser elegidos.  La militancia de base, los colectivos que se adhieren a un frente, deberían disfrutar de los mismos derechos. Pero la plata manda.

Para que ya no se repita la mercantilización de la política electoral, sería necesaria una transformación profunda de las reglas de juego. La legislación obliga a que los partidos tengan una existencia real, vida orgánica, militancia inscrita, etc. Eso es razonable. Pero la legislación permite que la dictadura de los que más tienen domine a los partidos. Entonces la participación popular masiva, dentro de los propios cánones de la democracia representantiva, se hace imposible.

En los sistemas electorales más avanzados de nuestro continente, el estado tiene la responsabilidad económica de las campañas electorales de los diferentes partidos. A igualdad de recursos, igualdad de oportunidades. Así se evita que los monopolios y el crimen organizado tengan injerencia directa en la vida orgánica de los partidos. Y así se evitaría que tengamos que agradecerles genuflexamente a los señores feudales por prestarnos o arrendarnos su inscripción. Se eliminaría la cuota personal que se exige a cada candidato congresal para que autofinancie su propaganda, como si fuese una inversión particular que luego se recuperará. El secreto de la transparencia es acabar con el negocio lucrativo para darle pase a la participación ciudadana. Luego hablaremos del salario mínimo vital para los congresistas, lo que es un clamor popular.


lunes, 20 de mayo de 2019

Abraham Valdelomar: el político de banderías


A Abraham Valdelomar se le considera poeta, periodista, narrador, pero no abundan comentarios de su carrera política. Pocos lo imaginan en 1912 armado de un revólver y a la cabeza de más de setecientas personas, abortando centros de votación para impedir el fraude electoral. Estuvo con Billingurst, en plena república aristocrática, siendo lo más progresista en ese Perú oligárquico, quien convocó el respaldo de las asociaciones de artesanos, sindicatos, clubes obreros y gremios de empleados.

Valdelomar saltó del periodismo crítico y corrosivo a la política, acrobacia profesional  ya frecuente en la democracia contemporánea. Además de sus dotes literarias, le acompañó el talento de la oratoria. Quienes especulan que el “Conde de Lemos” tuvo solo intereses de autorrealización, poco conocen de él. Impregnado de un justo reclamo provinciano contra el centralismo limeño, también evidenciaba su apasionado fervor por los de abajo.

Tal vez el ciclo más interesante en su biografía sea el del orador itinerante, quien de provincia en provincia, en 1919, cosecha aplausos de distintos auditorios, fustigando a los jerarcas  responsables de la catástrofe nacional. Sabe interpretar el sentir de los clubes de trabajores y sindicatos, así como al público que añora las provincias usurpadas en la Guerra del Pacífico, y que aplauden cuando se refiere al arcaico poder de generales y terratenientes acusándolos de “ignorantes”. ¿Qué hay de nuevo en él? El afecto que solo un poeta podía imponerle a sus palabras, la entonación emotiva y el compromiso sincero con el destino del país.

Atento a la prédica de Manuel Gonzáles Prada y horizontalizando la relación entre trabajadores manuales e intelectuales, se referirá a sí mismo como un peón sin títulos ni pergaminos: “En esta obra que hemos emprendido los jóvenes de esta generación, apenas si me toca a mí un simple papel de obrero. Simples obreros somos todos los que estamos soñando con la futura grandeza de la patria naciente”.

Y en el Cuzco fustigó a la feudalidad retardataria: “…la juventud que represento condena solemnemente el cri­men de lesa humanidad que se llama el gamonalismo, es­te maldito gamonalismo que permite que los indios se al­coholicen, que la raza haya degenerado hasta el punto en que la vemos hoy... que ha convertido al hombre en una especie que fluctúa entre el esclavo y la llama...un retro­ceso hacia la barbarie...la esclavitud en el siglo veinte; el gamonalismo, que es una mancha para el universo des­pués que se acaban de sacrificar en Europa más de diez millones de hombres por la libertad del universo.”

Frente a la tiranía feudal, Valdelomar denuncia que la propiedad terrateniente es producto del despojo contra las comunidades: “Sólo así se explica que en ciertas poblaciones de la sierra como Ayaviri, que apenas tienen trescientos habitantes, hayan establecidos confortablemente un juez, un conjuez, un fiscal, tres escribanos y dieciocho defensores, todos abogados de la universidad de Arequipa. El resultado es palpable. Al cabo de seis años la propiedad privada ha pasado del poder de los indígenas al poder de los docto­res por medio de recursos, demandas, citaciones, alguaci­les, escribanos y comparsas”.

Iba dejando atrás la pose aristocratizante, cediendo a la nostalgia del terruño y al calor de las muchedumbres. José Carlos Mariátegui  escribe en sus célebres Siete Ensayos: “Valdelomar, sin embargo, había evolucionado. Un gran artista es casi siempre un hombre de gran sensibilidad. El gusto de la vida muelle, plácida, sensual, no le hubiera consentido ser un agitador; pero, como Óscar Wilde, Valdelomar habría llegado a amar el socialismo. Valdelomar no era un prisionero de la torre de marfil. No renegaba su pasado demagógico y tumultuario de billinghurista. Se complacía de que en su historia existiera ese episodio. Malgrado su aristocratismo, Valdelomar se sentía atraído por la gente humilde y sencilla.  (…) Ante un auditorio de obreros, pronunció en algunas ciudades del norte durante sus andanzas de conferencista nómade, una oración al trabajo. Recuerdo que, en nuestros últimos coloquios, escuchaba con interés y con respeto mis primeras divagaciones socialistas. En este instante de gravidez, de maduración, de tensión máximas, lo abatió la muerte”.  Aceptemos que fue un salto audaz entre su etapa cosmopolita, hedonista y wildeana hacia una meta imposibilitada por su sorpresiva muerte, en pleno triunfo de su candidatura parlamentaria.

La calidad de la poesía y sobre todo de la narrativa de Abraham Valdelomar se nutre de las venas del arte popular, del escenario aldeano costeño, donde la cercanía del mar como fuente de vida y del campo agrícola es sumamente estrecha. No se trata de un narrador aristocrático, sino de un prolífico escritor del pueblo con pose aristocratizante. Al tomar como suyas las actitudes de la oligarquía, las ridiculiza. Esta actitud desafiante rompe en fragmentos la imagen de la clase dominante, tal como ella se ve a sí misma en un imaginado espejo. Los enemigos de Valdelomar no se reclutarán de las filas del pueblo, sino de los sectores más conservadores y reaccionarios. Sus pasos lo habrían conducido inevitablemente a las filas del socialismo, tal como dice el Amauta Mariátegui. Quizá no sería el socialista ideal, disciplinado y clandestino, pero sí una voz autorizada que desde el mundo del arte y la literatura proclamase el nuevo amanecer de un mundo más justo e igualitario.


jueves, 23 de agosto de 2018

MÁS VENEZOLANOS EN EL PERÚ ¿XENOFOBIA O LEGÍTIMA DEFENSA?



El termino xenofobia se define según el diccionario de la Real Academia Española (RAE) como odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros. Esta conducta debería calificarse según el grado de agresividad del xenófobo y hacia quiénes se dirige como objetivo. Lo principal es: por qué motivos. ¿La inmigración venezolana ha generado xenofobia? Yo creo que no. No se trata de simple aversión al extranjero, sino de defensa del espacio mínimo vital, en el campo laboral, mas nunca en el aspecto cultural, racial, etc. El peruano es por naturaleza hospitalario, hasta excesivamente amable y cortés con quien llega de afuera a vivir en el país. Hay una incontrolable inmigración, masiva, aluviónica, de venezolanos para la cual la natural hospitalidad del Perú y la estructura del país no estaban preparadas.

Estamos hablando no de un caso, no de cien. Sencillo es tratar con un caso, como el de mi esposa cubana enseñando en el colegio particular Atusparia en los 90’ (ahora propician por ley la entrada masiva de venezolanos a la educación pública: abajo el SUTEP). Sería sencillo tratar con 10 mil o 20 mil inmigrantes venezolanos. Estamos hablando de una inmigración masiva que desborda la capacidad de oferta laboral de un país tercermundista y subdesarrollado. Y esa masificación desbordante es parte de un plan, no es espontánea, tiene objetivos geopolíticos y geoestratégicos. Ese cuento del “humanitarismo solidario” V.S. la “xenofobia” es para ingenuos. Se lo cuentan a otro que no sepa el significado real de la xenofobia en carne propia. Y eso lo sé desde la infancia.

Quienes hacen de esto un cuento, relaten algo más fiel a la realidad que a las buenas intenciones; pueden buscarle una base científica a la inmigración actual, los efectos económicos, sociales y políticos, posibilidades de recepción laboral, factibilidades de que los inmigrantes generen autoempleo, posibilidad del Perú dé satisfacción de necesidades básicas. Esto significa trabajar con cifras, datos, estadísticas realistas y buscar las proyecciones a futuro. Nada que ver con poses hepáticas y sentimentalistas. En un juicio de alimentos, no solo se toma en cuenta la necesidad de percibir alimentos de una parte, sino también la capacidad de darlos de la otra.

Pero si la clase empresarial piensa nutrir sus planillas con trabajadores a medio sueldo y que no protesten porque son enemigos del "populismo de izquierda", entusiastas fans de la economía neoliberal, ya sabemos quién se beneficiará del abaratamiento de mano de obra antisindical. Vemos que el imperialismo tienen el plan de iniciar una guerra de invasión a Venezuela por petróleo, y usa el desabastecimiento para generar descontento, hambre y fuga masiva; así también invade "pacíficamente" otros países que pudieran seguir la ruta de Evo Morales o Rafael Correa.

A ver si me responden qué cantidad de aumento de oferta de mano de obra puede soportar la economía peruana en un periodo determinado, cuál es el índice de la demanda de empleadores, a qué techo podemos llegar en materia de empleo, subempleo o estrategias individuales de supervivencia. Y sobre todo, la irresponsabilidad de crear aquí un ejército industrial de reserva que abarate aún más el precio de la hora de trabajo, cosa que también perjudicará a los inmigrantes venezolanos y creará un polo grande de reclamos económicos y sociales, porque el país no puede dar lo que no tiene. Y si no se ve esto desde el punto de vista de clase, caeremos en la lacrimosa y sentimental “solidaridad” del fariseo pequeño burgués. Nuestro internacionalismo es proletario.

Como digo: es sencillo reducir el problema a la xenofobia. Aquí nadie odia a los venezolanos por su color de piel o por su forma de hablar o por su cultura. No encuentro juicios de aversión xenófoba. Encuentro sí agredidos por inmigrantes para quitarle su esquina de ventas de golosinas, quitarle posibilidades de empleos menores (que son masivos), además de una minoría lumpen que ya asalta, roba o simplemente agrede físicamente a peruanos en su propio gran hogar. Pero la gran masa cuenta con la simpatía de buen trato de los venezolanos. Lo que no hay es una planificación responsable sino un desborde incontrolable que ya rebasó el índice de lo previsible. Y eso va a generar una crisis sin precedentes en un país pobre como Perú.

jueves, 10 de agosto de 2017

LA HUELGA DE LOS MAESTROS Y EL FUTURO DEL SUTEP


Nunca antes ha sido más urgente usar la dialéctica materialista para analizar y definir los problemas de organización del sindicato laboral más importante del Perú. El problema tiene dos lados: analicemos qué errores cometió cada uno y qué intereses hay detrás de toda propuesta.


Los métodos de negociación con el Minedu, han sido rebasados por las bases. Extender la huelga ha sido una necesidad. Se ha hecho urgente conjurar la invisibilidad de los docentes peruanos a través de medidas de fuerza que implican un acto de presencia masiva en la capital de la república. De modo que si el CEN del SUTEP conseguía conquistar derechos en la mesa de negociaciones, eso no era suficiente. Pervive una necesidad de corporalizarse, humanizarse, visibilizarse, en todos los escenarios donde la clase trabajadora y sus organizaciones han sido borradas del subconsciente colectivo. El humillante ninguneo del maestro se practica en todo el Perú.


La situación del maestro peruano es desesperante. Si obscena es su pobreza, grosera es la indiferencia del país ante ella. Para la clase alta, la huelga magisterial es solo una molestia en el tránsito vial. A la clase media no le interesa la suerte de la escuela pública y mucho menos le importa la economía hogareña de los docentes. Al maestro se le pide esfuerzo, dedicación, superación constante, pero los aumentos de salarios jamás compensan la diferencia entre la canasta básica familiar y el monto que se les paga. El presupuesto general de la educación no aumenta en el Perú, porque el ideal supremo que anhela el neoliberalismo es la desaparición de la escuela pública y la privatización de todo servicio educativo. ¡Qué extraño!... Lo mismo pasa en el sector salud. Privatizar salud y educación, he ahí su ansiado horizonte.


Le interesa a los dueños del poder y a sus especialistas en desmovilización social y microfragmentación gremial la desaparición de los dos sindicatos fuertes que resistieron el oleaje fujimorista neoliberal. Eso lo comentó el profesor Augusto Lostanau hace poco. Al sindicato de Construcción Civil había que neutralizarlo y paralelizarlo negociando con las bandas de delincuentes que hoy administran las planillas de trabajadores, imponen cupos y asesinan dirigentes y hasta albañiles de base. No en vano el gobierno fujimorista mandó asesinar a Pedro Huillca Tecse, secretario general de Construcción Civil, justo cuando este sindicato empezaba a oponerse férreamente a la dictadura en 1992. Después la delincuencia organizada empezó a contaminar las construcciones, sacando fuera del juego al sindicato. Y quien ha consentido esta paralelización ha sido el estado, principal cómplice del desborde criminal. Al SUTEP, también debía ocurrirle lo mismo. Pero esta es una historia más complicada.


No voy a hacer la historia del SUTEP, pero sí puedo recordarles que fue el sindicato que puso en jaque a la dictadura militar de Morales Bermúdez en las huelgas de 1978 y 1979 respectivamente. El Partido Comunista del Perú -Patria Roja, fue la fuerza política que tuvo mayor y abrumadora responsabilidad en la conducción de esas dos huelgas que prestigiaron al magisterio y lo dotaron de una organicidad sindical sin precedentes. ¿Hubo más partidos? Por supuesto, en condición subordinada a la fuerza superior de Patria Roja.


Cuando Patria Roja tuvo un lema y un objetivo estratégicos, la tarea sindical fue ejecutada por sus militantes con admirable dedicación al crecimiento en las bases magisteriales. Ese trabajo de hormiga, base por base, escuela por escuela, maestro por maestro, garantizaron el crecimiento constante y la hegemonía de Patria Roja. Hubo cuadros que dedicaron todo su tiempo a la organización: lo que llamamos militantes a tiempo completo. En décadas posteriores hemos visto que esa mística de trabajo se perdía poco a poco y era sustituida por un manejo burocrático, al mismo tiempo que Patria Roja abandonaba sus consignas estratégicas y se aggiornaba a la democracia burguesa.


Pasaron los tiempos, cambiaron las circunstancias, pero los partidos de izquierda que se descompusieron y desaparecieron, dejaron exmilitantes en el camino que guardaban rencor y recelo con la organización que les ganó el protagonismo en el magisterio y en el movimiento estudiantil. Por ejemplo, los exPCR luego reciclados en el PUM o los expulsados como Arturo Sánchez Vicente (fue expulsado del SUTEP como “traidor” tras la huelga de 1978).


Nos llama mucho la atención que Nicolás Lynch (exPUM) siendo ministro de Educación del gobierno de Alejandro Toledo, tuviese como asesor a Arturo Sánchez Vicente y al extroskista Pepo Velásquez, en una gestión ministerial que solo tuvo un objetivo: liquidar el SUTEP. Reiteramos: ministerio al servicio de un presidente yanqui-sionista, tal como el que ahora nos gobierna. Sus bajas pasiones podían tolerar un SUTEP fragmentado, con presencia del PCP-Sendero Luminoso, con Puka Llacta, más apristas y fujimoristas, todos juntos contra la hegemonía de Patria Roja en el sindicato. En el famoso Congreso de Huancayo crearon un figurón, un líder con pies de barro, llamado Huaynalaya. Y todos juntos no tuvieron asco en pernoctar en la Casa del Pueblo, local del Partido Aprista, adonde entraron codo a codo con Mercedes Cabanillas. Allí empezó esta historia que hoy se nos presenta como “novedosa”.


¿Sendero Luminoso tiene responsabilidad en esta cuasi fragmentación sindical? Por supuesto que sí. Tanto Movadef como Proseguir tienen cuadros en el magisterio, lo cual no está mal. Pukallacta también existe y ha crecido gracias a los errores de Patria Roja. Lo que no es correcto es señalar con el dedo, denunciar “terroristas” para que las fuerzas de seguridad los apresen, porque de otra forma no podemos competir en elecciones de base con ellos. Patria Roja tiene la suficiente capacidad orgánica, estructural y económica como para disputarle al PCP-SL las bases que le ha arrebatado en estos últimos 20 años. La intención de cualquier grupo organizado que pretenda disputarle a otro la hegemonía en un sindicato, es legítima. Suena horrible compararlo con la libre competencia del capitalismo, pero nada hay más similar que eso.


Pues bien, si a Patria Roja se le acusa de administrar la Derrama Magisterial como un ente financiero partidarizado, al PCP-SL no podemos desconocerle su eficaz crecimiento empresarial en materia de educación, con mega-academias pre-universitarias que bien conoce el público, colegios, instituto pedagógico y finalmente su propia universidad privada. Esto último también pudo hacer PR pero se durmió en sus laureles y careció de visión de futuro. Además, ya lo ha demostrado el inefable Acuña y su UCV: no hay mejor negocio que la educación, incluso para reciclar el dinero procedente del narcotráfico.



Los maestros requieren de la unidad sindical. Y no cualquier unidad, sino de una unidad clasista. Esto parece no interesar mucho a los grupos anarco-infantiles, porque ya está visto que su principal intención es liquidar políticamente a Patria Roja así destrocen en el camino al sindicato mismo. Y el oportunismo de derecha no puede ser combatido por el oportunismo “de izquierda”. Ya el conjunto anti PR está mostrando sus fisuras y debilidades. También su incapacidad para unificar al magisterio nacional en una sola organización gremial. Pronto demostrará lo que siempre ha evidenciado: ser expertos en encender una gigantesca hoguera cuyo resplandor se agota rápidamente. Y lo peor: no cambiará la situación del docente. 

sábado, 8 de julio de 2017

LA HIPOCRESÍA ANTIFUJIMORISTA


El indulto es un insulto para todo ser pensante, consciente de nuestra realidad y que sabe evaluar las consecuencias que trajo la dictadura de Fujimori y Montesinos. Ayer fuimos a una marcha contra el indulto del exdictador, hoy preso por delitos de lesa humanidad. Pero no salimos contentos. Nos falta y mucho para articular una seria oposición que convoque no solamente a los miles de movilizables sino a las multitudes que ayer no se movilizaron.

La dictadura fujimorista fue el resultado de una estrategia contrasubversiva y el mejor pretexto-contexto para la aplicación del modelo neoliberal. Bajo la más precaria democracia, era imposible aplicarlo. Bajo un estado de derecho, era difícil arrasar precisamente con esos derechos que pulverizó el neoliberalismo. Una vez recuperado el estado de derecho, los siguientes gobernantes y la “clase política” continuó con el modelo instaurado sin modificaciones. Solo cambió el rostro. Y el rostro del japonesito sonriente sigue seduciendo a un amplio público de los estratos más deprimidos.


AUGE Y POPULARIDAD DEL DICTADOR


El autogolpe fue saludado con vítores y aplausos a nivel nacional e internacional. No hubo medida más popular que la disolución de las dos cámaras parlamentarias. La mayoría de peruanos odiaba a los diputados y senadores de todas las bancadas. Repudiaba a los partidos y a “los políticos” en general. El fuji-shock económico fue celebrado como una revolucionaria vuelta a la realidad para que las cifras se tiñan de azul y la economía peruana ponga los pies sobre la tierra. Las capturas de líderes terroristas, los juicios sumarios por jueces encapuchados, las leyes de arrepentimiento y colaboración eficaz, la deserción y la delación oficializadas, hizo poner de pie a un público mayoritario que aplaudió hasta enrojecerse las manos. La fingida persecución y promesa de enjuiciamiento del ladrón y asesino Alan García, ganó más aplausos. Por fin alguien ponía orden, eso decían. Por fin el Perú alcanzaba la tan ansiada gobernabilidad.


EL OCASO DE UN DICTADOR


Fujimori no fue el genio del mal sino el instrumento de aquellos que no están presos en la DIROES y se beneficiaron bajo el manto protector del totalitarismo. La gran burguesía intermediaria, la burguesía industrial-financiera y hasta la burguesía nacional, hicieron a Fujimori dictador. Los militares que habían perfeccionado los mecanismos de la estrategia contrasubversiva, hicieron a Fujimori. Tuvieron “su” presidente a la medida de sus intereses. Amplios estratos populares también reconocieron al “chino” como su líder. Los que perdieron sus puestos de trabajo, aprendieron a generar su propio empleo, a emprender el pequeño negocio. Y los que tenían un pequeño negocio, acrecentaron sus ganancias. Nadie habla de los maestros, de las enfermeras, de los trabajadores: esos fueron (hasta hoy) invisibilizados y el amplio público fue imbecilizado (hasta hoy) por el hábil manejo de la prensa amarilla y la TV basura.

En el plano internacional, la dictadura fujimorista gozó de la confianza del imperialismo norteamericano quien competía con los grandes capitales asiáticos que vieron al Perú como tierra prometida. Acabar con la subversión comunista en el patio trasero del imperialismo yanqui, no era poca cosa. Reincorporar al Perú en la economía mundial, tampoco. Fortalecer el capitalismo, crear un ambiente favorable para las inversiones inescrupulosas, eso hizo el “chino”. EEUU le quita el aval a Fujimori y Montesinos cuando ambos dejan entrever sus grandes negociados independientes con el narcotráfico y con las FARC colombianas. El japonés como elemento de tránsito, sí, dijeron. El japonés como perpetuo zar de un narcogobierno, no. Y financiaron su caída.


LA OPOSICIÓN FALAZ


Ayer hubo una marcha contra el indulto a Fujimori. Marcha multitudinaria y mitin de media plaza San Martín. ¿Qué les pasa, peruanitos? Era la mejor oportunidad de demostrar el repudio popular a la fatal herencia del fujimorismo en la economía, en la corrupción del estado, etc. Hubo más presencia de la clase media ilustrada, intelectuales, estudiantes, políticos, militantes de partidos. No le pido milagros a la CGTP ni al SUTEP porque ya está visto que no hacen los esfuerzos necesarios como anteayer en la historia cuando convocaban a grandes movilizaciones.

Carecen de autoridad moral para luchar contra el fujimorismo aquellos que han gobernado al Perú con la misma Constitución, la misma legislación y la misma estrategia contra el pueblo que perfeccionó el dictador. Nunca olvidaremos a Alejandro Toledo en su campaña presidencial del 2011 gritando ante cámaras: “No vamos a cambiar la Constitución”. Ese era su grito de guerra, compartido por todos los demás candidatos representantes de la clase empresarial. Cuatro gobiernos subsiguientes han heredado la máquina de oprimir al pueblo diseñada por el fujimontesinismo. De modo que Toledo, Alan García, Humala y el actual PPK, fueron y son el continuismo de la dictadura cívico-militar de Fujimori y Montesinos.


VOTARON POR PPK, VOTARON POR FUJIMORI


Carece de autoridad, también, la clase caviar que llamó a votar por el “mal menor” en estas últimas elecciones. Votaron dizque contra Keiko Fujimori. Pero votaban por quien había prometido el indulto al dictador en dos campañas electorales. Por quien había saludado los logros económicos de Alberto Fujimori. Marisa Glave dijo que si no lo hacíamos íbamos a tener un narcoestado. Le dije: ya tenemos un narcoestado desde la dictadura militar 75-80. ¿En qué galaxia vive esta fracción semi-ilustrada de la clase dominante? 

Votaron por un espacio previo al fatal e irrefrenable cogobierno PPKeiko, lapso donde podían poner ministros, viceministros, asesores y ganar onerosas consultorías. Votaron por sus intereses y los de la embajada gringa. Sigue el camino del dinero y llegarás a la verdad, decía El Padrino, de Mario Puzo. EEUU y sus fundaciones financian proyectos de gobernabilidad, defensa ambiental, género, etc. ¿Y cuáles son sus banderas para limitar a la izquierda? Esas mismas: gobernabilidad, defensa ambiental y género. Trabajadores no, ¿eh?... para eso no mandan plata del norte… Por tales razones la “izquierda” caviar está contra el gobierno de Maduro y va con Capriles y Leopoldo López.

Ahora su presidente, el ciudadano yanqui, quiere indultar al genocida y ladrón Alberto Fujimori. ¿De qué se sorprenden? Pedro Pablo lo prometió y ustedes llamaron a votar por él dizque para que no tenga todo el poder el fujimorismo. Suena ridículo, ¿eh? Y a pesar de sus votos por PPK, el fujimorismo conquistó mayoría parlamentaria. Ningún presidente puede gobernar con un parlamento hostil. Por lo tanto, el anunciado cogobierno está a la vista,  aproximándose.


QUÉ HACER



Hoy el apoliticismo de grandes sectores del pueblo opera a favor del indulto y del retorno del tirano. Para construir una oposición sólida y popular, tenemos que ganar el corazón y la conciencia de las muchedumbres. No lo haremos sin una previa autocrítica y rectificación de quienes han confundido sus intereses particulares con los intereses de la clase trabajadora. La lucha contra el cogobierno exige una radicalidad y consecuencia que no se puede asumir con los paños tibios del reformismo. No lo haremos sin una estrategia de poder, mientras sigan persistiendo en desmelenarse por una táctica electoral, para unas elecciones que ya perdieron. Una izquierda que confunde sus causas con las causas del pueblo, pretende crecer de espaldas al pueblo y contra el pueblo. Mientras la derecha tiene todo el poder de los medios de comunicación, la izquierda no tiene un diario, no tiene un canal de TV, no tiene una o varias emisoras radiales. Digo yo y con conocimiento del tema: pudiéndolos tener, materialmente, no los tiene. Pudiendo tener una estrategia de poder, no la tiene. La derecha está más dividida que la izquierda, pero ellos no necesitan la unidad porque ya tienen el poder. La unidad que debe plantearse la izquierda es de carácter estratégico, sin las componendas vergonzantes ni el espectáculo patético electorero que están causando el rechazo de los trabajadores.