miércoles, 17 de diciembre de 2014

Tras las huellas de ciertas “gordas al amanecer” (Feliciano Padilla)



Dante Castro es un prestigioso narrador, dueño de una pluma espléndida y fecunda. Publicó numerosos libros de narrativa breve, novelas y poesía; aunque es preciso subrayar que su fama le viene más por su talento en el difícil arte de escribir cuentos que por su arte poético. Dante ha sido de los primeros escritores que se atrevió a producir narraciones sobre la guerra interna del país en los años mismos en que esta se producía, hecho que le valió permanente hostigamiento político y menosprecio de la crítica oficial u oficiosa. Estamos hablando de libros ya clásicos en la historia de la narrativa peruana, tales como “Tierra de Pishtacos”, “Parte de Combate”, “Otorongo y otros cuentos”, etcétera. No obstante la censura y la marginación del canon literario dirigido por las transnacionales, recibió comentarios elogiosos del canon académico promovido por las Universidades de San Marcos y la Pontificia Universidad Católica. Y, pronto su trabajo se vio coronado de varios premios: El Cope de Cuento en dos oportunidades, El Premio Inca Garcilaso de la Vega, el Premio Horacio de la Derrama magisterial, el Premio de las Mil Palabras de Caretas y; principalmente, el Premio Internacional Casa de las Américas de la Habana, en 1992.


Dante Castro, a partir de un neorrealismo notable, intenso, nos enfrentó como lectores a textos cuyas historias reproducían las peripecias de la guerra interna protagonizada entre los “alzados” y las fuerzas contrasubversivas del Estado, cuyo escenario era, casi siempre, la selva y la sierra peruanas, con un tono definitivamente épico, como era de esperar, para relatar acciones de combate donde los héroes mantenían en alto sus ideales, incluso en las peores situaciones de tortura, asesinatos a mansalva y muertes en el mismo fragor de la lucha. El lenguaje de estos textos, acorde con el contexto, es descarnado y directo. Dante Castro no tenía necesidad de acrecentar su visión ni aderezar el lenguaje en demasía, para hablarnos de hechos que de por sí ya eran grandiosos, heroicos.


Ese es el universo narrativo, la atmósfera y el tono épico con que Dante Castro nos atrapó como a lectores, durante mucho tiempo. Pero, esta vez, como para demostrarnos que puede conmovernos, igualmente, con cualquier otro tema, nos entrega un libro titulado “Gordas al Amanecer”, publicado por la Editorial San Marcos. Ahora, nuestro narrador se regodea en historias de amores furtivos y licenciosos donde el erotismo, el humor y la ironía, para suerte de los lectores, se muestran en toda su plenitud. Daré cuenta de unas dos narraciones:


En “Gordas al amanecer” se narra la historia de una pareja de clase media alta conformada por George y Aidé. La mujer es una profesional de gran actividad intelectual, pero, desgraciadamente estéril. George, empresario, ahora con una hernia discal que lo obliga a un descanso médico necesario. George se encargaba como hombre que era, de echar la basura a las siete de la mañana en que pasaba el basurero. Afuera lo esperaban los carritos de basura y recicladores, a quienes odiaba gratuitamente por su biotipo, sus ropas sucias y el mal olor que despedían sus cuerpos. Los imaginaba viviendo en medio de la basura, sobre arenales, sin agua, ni luz. Una mañana abrió la puerta y vio en la acera del frente a una joven recicladora, quien lo miraba sin ningún desparpajo. Era una adolescente, tendría unos dieciséis años. Ella se sacó la gorra y dejó caer abundante cabellera sobre sus hombros. De pronto ella le preguntó si tenía botellas vacías de las que se reciclan, tuteándolo como si fuera su conocido. El atrevimiento lo descuadró, lo encontró en sus “cinco minutos”. Si tienes bastantes abre la cochera y yo misma me las cargo, le repitió. George abrió la cochera como un autómata y luego la cerró y estuvieron los dos: ella levantando las botellas y aprovechando para mostrarle el trasero y él mirándola perplejo. Pronto, la chica lo estaba manejando a su antojo. Ven, viejo guapo, se escuchó la voz de la nena. George hacía, sin control alguno, lo que le ordenaba la recicladora. Cuando se acercó a ella, le alargó la mano y recorrió su bragueta. Luego añadió: Sácala. Sácala, cojudo, ahora. Todo sucedió en menos de media hora. La gozó sobre el sofá de la sala. La chica llegó a demostrarle sus artes en máximo grado. Y cuando estaba el hombre por eyacular, la chica le dijo: No tío, a mí no me embarazas y lo obligó a echar el semen a sus pantalones y al piso. Luego se retiró no sin antes de cobrarle doscientos soles utilizando algunas triquiñuelas. Pero, al amanecer del domingo, se aparecieron tres gordas gritando debajo del piso de George y Aidé: ¡Baja maricón de mierda! ¡Baja morboso, seductor de menores! La frase “seductor de menores” le hizo pensar en lo peor, detención inmediata, juicio, encarcelamiento y toda una vida malograda por culpa de una recicladora adolescente. Le latía el corazón a mil por hora, le faltaba aire, jadeaba, sudaba, se agitaba y estaba con todos los signos de un pánico espantoso, hasta que haciendo un supremo esfuerzo gritó fuerte pensando en todo lo que le esperaba, circunstancia en que se encontró con las manos suaves de Aidé que tocaba su pecho con ternura y le decía: Una pesadilla, mi amor. ¡Cómo has sudado! Duerme mi vida.


El otro relato que revisaré titula “La gorda que vino de Europa”, un texto fenomenal. Narra la historia de Augusto y Clara, quienes fueron enamorados durante la adolescencia. En aquellos tiempos, Augusto estuvo dispuesto a enfrentarse a sus padres y huir junto con Clara a alguna provincia para casarse. Sin embargo el destino los separó. Ella viajó a Europa y él, profesor, se casó con Marina. Después de 25 años Clara retorno al Perú procedente de Suecia. En aquello Augusto recibió una llamada telefónica de Clara, quien le contó que había retornado a Lima debido a la muerte de su padre y que al día siguiente se iba a Suecia. ¿Crees que podamos vernos?, escuchó Augusto en la voz de Clara. Él no sabía qué contestar. Clara volvió a hablar y le dijo riendo: ¡Ah!, las dudas de todo casado. Finalmente, Augusto aceptó encontrarse en el Centro Comercial de San Miguel, a las ocho de la noche. Allí se encontraron. Ella apareció con su figura arrolladora, voluminosa, realmente abultada. Estaba gorda, pero el tamaño compensaba. Pronto por iniciativa de Clara empezaron a agarrarse las manos. Caminaron la ruta de los hoteles y hospedajes para parejas y solo se soltaron las manos cuando llegaron a un hotel frente a la Universidad Católica.


Augusto quiso tomar previsiones antes de hacer el amor, pero, Clara le dijo que la habían vaciado, que no tenía ovarios. Entonces en un encuentro sexual un poco insólito y a oscuras soltaron todo de sí. La conciencia de Augusto le decía: Ya estás encima y aunque no puedas disfrutar visualmente de la dama, continúa porque tu pensamiento está allá, con aquella que te aguardaba en la casa. Terminó con abundante semen dentro de ella, pero a ambos les quedaba un vacío interior. Por eso se fueron casi sin hablar. Así se retiraron cada quien a su lugar. Pasó el tiempo y una noche que operaba el Facebook, Clara le volvía a hablar por el chat. Augusto no quería contestarle, pero esta vez, cedió a la curiosidad. Después de escribir los holas de costumbre, ella le dijo que quería conversar seriamente. ¿Te acuerdas de nuestra noche, de aquella que pasamos en el hotel? Tuvo resultados, no tomamos precauciones. Augusto se asustó, pensó en el sida o algo así. ¿Estamos contagiados?, le preguntó. Tontito, no. Tienes buena puntería. Me hiciste madre a una edad en que no pensaba concebir. Pero dijiste que no tenías ovarios, le contestó. Nunca te dije eso, replicó Clara con toda serenidad. Se llama Gustave. Luego le envió una imagen de Gustave y era parecido a Pavel su hijo querido fruto del hogar que había formado con Marina. Te sacaron un hijo, se dijo él mismo. Siempre fue mentirosa, concluyó.


En ambos cuentos se advierte un ritmo adecuado, el que se requiere para provocar tensión en los lectores. El erotismo y la sexualidad flamean victoriosos a lo largo de las narraciones y tienen final imprevisto que fulmina al lector, tal como deben golpear los buenos cuentos. El erotismo y la sexualidad no son ajenos a la mujer o al hombre. Por el contrario, son parte de su naturaleza humana porque a través del erotismo el amor es elevación y sublime éxtasis. Por esta razón, es común a las personas de todas las clases y estratos sociales. El error del indigenismo de López Albújar y Ciro Alegría fue presentarnos indios asexuales, es decir, indios sin sexo, rebatiendo el fuerte erotismo (claro con otro sentido y significado) de las culturas andinas representado en su cerámica y otras expresiones artísticas.


La ironía es amante del erotismo, pero su mejor compañero es el humor. Y esto lo sabe Dante. Por eso, los mundos construidos por su talento tienen innumerables representaciones de humor, como en el cuento “Gordas al amanecer” que da título al libro, “Chocolate espeso”, “Dientes de tiburón”, “Peste rosa”, por ejemplo. En los cuentos que analizamos el machismo tradicional cae por los suelos, porque son las mujeres las que organizan, se proponen lograr objetivos concretos con gran inteligencia y; lo hacen como la recicladora de dieciséis años o la gorda Clara que llegó de Suecia exactamente para sacarle un hijo al pobre Augusto. Contrariamente, los varones no tienen más remedio que acatar órdenes como autómatas.


Las diez narraciones que contiene este libro entretienen, conmueven, intrigan y sorprenden, como se exige que lo hagan los cuentos bien escritos. Sus temas vienen de lo cotidiano; su lenguaje, a lo Joyce, reproduce los actos de habla tal como suceden. Sus personajes, por cierto bien pincelados, son ciudadanos simples, comunes; ni héroes ni antihéroes; más bien héroes de la cotidianeidad.

PALABRAS DE EDUARDO GONZÁLES VIAÑA EN LA PRESENTACIÓN DE “GORDAS AL AMANECER”


Cuando he leído el libro “Gordas al amanecer” y pensado en Dante Castro, se me ha presentado un problema de identidad: dónde está Dante, dónde está el narrador y dónde el personaje. Me ha ocurrido un problema de esa naturaleza. Yo publiqué hace algún tiempo una novela “Don Tuno, el señor de los cuerpos astrales”; este libro es sobre un chamán del norte del Perú; a partir de ese momento mucha gente cree que yo también soy chamán. Y en este libro, entre el autor y el personaje del libro, el personaje principal –qué casualidad- es un escritor peruano, autor de relatos y novelas, trabaja como maestro, acude a encuentros nacionales e internacionales, está casado, lleva una barba que antes era roja, usa gorra, tiene ideas y perseverante militancia de izquierda, le gustan las rubias, las negras, las pelirrojas, las gorditas y también las flaquitas, sean del signo de Tauro, de Aries, Escorpión o Géminis. Para quienes conocemos a este personaje, se parece un poquito al autor. Varias veces sucede que el autor se mete dentro del personaje y nos preguntamos quién influye más: ¿el autor o el personaje?  Éste es el caso de los cuentos de Dante Castro.


Veamos, por ejemplo, Chocolate Espeso: el narrador, un escritor peruano que suele ir a congresos, no es Dante, usa gorra y tiene barba colorada y sin embargo por ejercicio lúdico está escrito en segunda persona para que se convierta en narrador participante. Sin embargo, hay un cambio de narrador y aparece una voz de una mujer: "pocos saben que estoy muerta"; la acción continúa y cede el micrófono al narrador. Dante está jugando con la técnica de la 2da persona, que vuelve a ser una mujer al final de la historia y como ya está muerta, dice: “usted es el asesino y nadie le va a creer lo que usted cuente”. Nadie te va a creer poeta.

Veamos la velocidad de la acción en Amor Filial, me fascina la velocidad de su prosa y sus admirables milagros verbales puestos de manifiesto en felices y sorprendentes concurrencias de palabras en que adjetivos y adverbios, por ejemplo, como un acto de magia cambiando la temática previsible iluminan un nuevo y original sentido. Pero no es todo, a ello debo añadir una virtud que escapa a nuestra narrativa actual: su capacidad inmensa de comunicar estados anímicos secretos y de mezclarlos con acciones violentas que trascienden el tiempo. No hay extravíos verbales en la prosa de Dante Castro, no hay descripciones ociosas. Usted lee y sabe dónde está o recrea el escenario y se encuentra en algún sitio. Ni siquiera usa el pluscuamperfecto para narrar acciones que habían ocurrido antes de la acción anterior, prefiere usar los verbos en pretérito que conducen directamente a la acción  ya ocurrida y la acción siguiente es inmediata, inesperada, brutal, aunque preparada por el ambiente creado y mantenido en todo el tiempo anterior. Pienso en  Edgard Allan Poe, Horacio Quiroga y otros notables cuentistas.


Veamos en el primero de los cuentos, la pareja de esposos está cansada por la permanencia en la casa de la madre de él, una anciana con alzheimer,  que hace escándalos, tira a la calle las joyas y otras pertenencias de la familia y proclama a gritos que esta pareja la tortura y no la alimenta, esta historia la va contando un narrador que nos quiere hacer creer que nosotros formamos parte de esa pareja y entonces en un momento determinado, pero nosotros no sabemos qué hacer con nuestra suegra, con mi madre, tiene alzheimer y punto, sin embargo fíjense en el párrafo final:


“Cuando la señora estuvo dentro del nicho, ambos se apresuraron y colaboraron entre sí, afanosos como dos peones que querían terminar la construcción antes de tiempo. Y la pared fue creciendo verticalmente ante la mirada confusa de la anciana quien trataba de decir algo que no conseguía pronunciar. El último ladrillo ocultó para siempre sus ojos estragados por el espanto”. Este cuento se llama, por si acaso, Amor filial.


Quiero notar otra cosa: el genocidio étnico. Otra vez en segunda persona, en “Juana la del camino” el narrador le cuenta al personaje lo que está haciendo y lo que va a hacer; y el personaje se identifica con el lector de manera que todos somos personajes de un escritor que nos está mirando y adivinando nuestras próximas acciones de esta noche. No piensen demasiado, mejor compren el libro. La acción ocurre en uno de los poblados de la selva. Ya Dante: autor, narrador, personaje, no sé cómo llamarle, o más bien “usted”, va en busca de un líder asháninka acompañado de un amigo llamado Calixto. Ambos están cumpliendo un encargo político, un encargo de un diputado. Mientras Calixto avanza para cumplir el encargo, “usted” se desvía del camino para yacer al lado de una mujer maravillosa, quien por razones inexplicables vive junto a la carretera. A Calixto el ejército lo va a capturar y “usted” se salva: "Y si no fuese por Juana y sus tentaciones, tu nombre engrosaría la lista de miles de desaparecidos, mar de sangre del cual Calixto es una sola gota memorable".


Dante Castro es un escritor que no puede ignorar lo que está ocurriendo en su país, lo que ha venido ocurriendo desde hace décadas, una suerte de etnocidio, una guerra étnica en realidad y en tiempos que el principal terrorista –Fujimori- está a punto de salir de una cárcel muy cómoda; a pesar de eso el etnocidio continúa, y va a continuar si no nos oponemos a la ley 30151 que permite a un policía o militar matar impunemente. Como en la mayoría de los cuentos, el narrador y el escritor se parecen, son el mismo y todo el tiempo es un narrador que se confunde con su personaje y al final de todo, cuando usted lea el libro, se va a confundir también con usted que es el lector. Muchas gracias.

viernes, 5 de diciembre de 2014

DANTE CASTRO CON” GORDAS AL AMANECER”



“El colorado decía que una porción de ciudad se reconstruye en cada silencio
 y  en cada recuerdo, que se colectivizan y se alteran en el relato de sus  protagonistas.
 Y el negro Wilder agregaba que las cosas son como son, compadre, nada más”. D.C.


Por: WINSTON ORRILLO


El epígrafe revela dos características evidentes de este nuevo libro de Dante Castro: su vena poética, y, asimismo, el coloquialismo que hace, de su literatura, fácilmente inteligible, fácilmente  asimilable.

Por otra parte, la onomástica del volumen: “Gordas al amanecer”(Editorial San Marcos, 2014), ofrece una madurez en su autor como para haber hallado un nombre marquetero para su más reciente producción, pues, en realidad, si hablamos de gordas, solo el relato que da título a la colección, y “La gorda que vino de Europa”, contienen este atractivo adicional del volumen femenino. Pues los otros cuentos abordan una serie de situaciones, siempre expectantes, y de raigambre variada: encuentros amorosos de alto voltaje, arquetipos de crueldad –donde puede hallarse la huella de un Clemente Palma, v.gr.en “Amor filial”-, manejo de un contexto político en el que el autor siempre discurre con pleno conocimiento de causa y habilidad estilística, que se transparentan en una prosa de singular penetración, y, sobre todo, en el tratamiento del suspenso, presente, en especial, en “Peste rosa”, así como su habilidad para los “remates”, lo que nos entrega a un autor con alto dominio del oficio.

Otro aspecto que nos conduce a la madurez del estilo de Dante Castro, es la inserción de un lenguaje figurado que complementa, cabalmente, la fuerza de sus descripciones. V.gr.:
“Pero ahora que lo meditaba, el sujeto que vio en el juzgado lo devolvía a un ambiente sórdido que podía desempolvar de las telarañas del olvido…” “El pastor rio mirándolo con ojos ofídicos…” “Entonces, rio. Su risa se hizo patéticamente larga, irrefrenable, contagiosa, demencial. El negro también reía, descontrolado. Y se abrazaron en medio de carcajadas, como si ambos hubieran descubierto un yacimiento de minerales preciosos. Era una alegría veraniega que conspiraba contra el cielo invernal color cemento.”

Un punto polémico es la forma como Dante aborda el mundo de la mujer. Imagino la cimitarra de alguna feminista ante expresiones como las siguientes, pero perfectamente inteligibles en el contexto de su narración:

“Las poses eran del dominio de todas, incluso de las que decían no haberlas practicado o que un nunca vieron pornografía. Todas eran pornógrafas, fornicarias, erotómanas. El resto es hipocresía, Gordon. Hoy en día ninguna es santa. Por eso Domínguez sabía llegar a la pose adecuada, ella en posición de bestia cuadrúpeda  y él gozando de su vagina totalmente expuesta”.

Un lenguaje desenfadado, coloquial, le da el particular encanto a estos relatos de un neorrealismo urbano y, aun, de un cierto naturalismo. Veamos más ejemplos:

“-Somos barrio, negro. Le sacamos la mierda…Pero somos barrio, un solo corazón. ¡Vamos Boys!, gritó alguien…-Manuel Vicente Nolasco, ya no me reconoces por lo viejo que estoy…Soy Marco Landa, tu causa de Letras…¿te acuerdas?...Kanebo no laburaba con chatarra”.
Y he aquí una de las estupendas descripciones, en las que Dante combina el lenguaje figurado con el realismo más audaz:

“-Manolo, he venido a proponerte mis esfuerzos. ¿Sirvo de profesor aquí?//El quelonio parecía tragarse todo el aire de la habitación en un suspiro interminable. Sus ojillos de animal de sangre fría merodearon por los diplomas, por los trofeos y por las estanterías de los libros, hasta que se serenó de pronto”.

Opinamos que este libro que, por las noticias, está obteniendo merecida resonancia, revela la plena madurez de su autor quien, por así decirlo, se desenvuelve en una temática plural: el relato político, el de incursión en el ambiente de barrio –especialmente su bienamado Callao-, la deliciosa visita a la relación de pareja –aunque sea casi siempre dispareja- y el análisis de los resultados de la incursión –dilacerada- en la temática social, la cual se ve en el que, a juicio del suscrito, es el mejor relato del libro: “Libertad restringida”.

Obra para gozar y pensar, texto que nos conduce, a pesar de aparentes incursiones en desaforadas situaciones, al centro de la aventura humana, especialmente de ese ser que somos y que padecemos.

Dante Castro Arrasco (Callao, 1959), nombre completo del autor, es un escritor con formación universitaria sanmarquina y de la PUC, así como de la Universidad de La Habana. Si nos ponemos a enumerar su dilatado curriculum, empleamos demasiado espacio: basta señalar que es ganador del más importante Premio Literario en Español, el de la Casa de las Américas, de la Patria de Martí y de innúmeros certámenes nacionales de cuento. Es autor de seis volúmenes de relatos y su obra Cuentero de Monte Adentro  forma parte del Plan Lector para estudiantes de secundaria del Perú, así como dos títulos más: Demonio de monte y Libertad restringida.

domingo, 30 de noviembre de 2014

"Gordas al amanecer" comentado por Maynor Freyre

NOV
24
DANTE CASTRO ENTRA A LA TEMÁTICA BARRIAL DEL BRAZO DE UN PAR DE "GORDAS AL AMANECER"
La temática popular como corriente irónica en Gordas al amanecer de Dante Castro

Maynor Freyre





Dante Castro Arrasco es un narrador de cuentos  por antonomasia. Este viene a ser su sexto libro de relatos.  Sobre su obra han opinado críticos como Ricardo González  Vigil quien frente a dos de sus libros, Tierra de pishtacos y Parte de combate manifestó: “son relatos que abordan la guerra sucia de la vorágine subversiva y antisubversiva desatada en 1980, y relatos que prosiguen la ambientación amazónica con los rasgos presentados en su primer libro  Otorongo y otros cuentos, pero aquí con mayor eficacia artística y maduración expresiva”. Señala que sus temas asumen la violencia y el culto al coraje, en una especie de épica heroica.

El poeta Marco Martos a su vez manifiesta: “Todos los cuentos de Dante Castro son de un realismo trabajado en los que entremezcla la realidad con la fantasía que vive en cada uno de nosotros.”
Por otra parte, el poeta Winston Orrillo dice: ”La suya es una dilacerada urdimbre de nuestro tiempo y, de allí, saca personajes y situaciones que no tienen nada que hacer con eso que parece el planteamiento predominante en los autores de la llamada postmodernidad, casi todos ahítos de una condición light que hallamos no solo feble sino absolutamente descartable.”

Al respecto, Castro asegura que “la literatura es un arte solo cultivable por apasionados, inmanejable por profanos, y altamente subversivo en las manos adecuadas”. Será por ello que considera como sus padres literarios a José María Arguedas, César Vallejo, Eleodoro Vargas Vicuña, Francisco Vegas Seminario, Oswaldo Reynoso, Julio Ramón Ribeyro y Francisco Izquierdo Ríos.

Ganador de múltiples premios por sus cuentos,  como el COPÉ , el Inca Garcilaso de la Vega, el César Vallejo, el de las mil palabras de Caretas y, en especial, el Premio Casa de la Américas de Cuba en 1992, considera el más valioso el Premio Horacio Zevallos de la Derrama Magisterial por llevar el nombre del gran luchador de los maestros peruanos.

Para este caso, el comentar su reciente libro que nos convoca esta noche, Gordas al amanecer, citaremos lo sostenido por la estudiosa María Elvira Luna Escudero, quien en la revista de estudios literarios Espéculo de la Universidad Complutense de Madrid, afirma: “No creo equivocarme que Dante está como pez en el agua cuando aborda la temática popular: la suya es la voz de los de abajo, pero tratada con una dignidad por todo lo alto.” Y suponemos que eso del pez lo habrá hecho por referencia a su lugar de nacimiento, el Callao (1959), razón por la cual muchos ignaros vetaban de manera absurda los temas de su narrativa que habían tenido como escenario los Andes y la Amazonía peruanas. Sin saber que selva y sierra  lo cobijaron en alguna época de su aventurera vida.

Admirador y seguidor de Juan Bosch, Horacio Quiroga, Juan Rulfo, Onelio Jorge Cardoso dentro del cuento latinoamericano, cree con José Carlos Mariátegui: “El artista que en el lenguaje del pueblo escribe una obra de perdurable emoción vale, en todas las literaturas, mil veces más que el que, en lenguaje académico, escribe una acrisolada pieza de antología”. Para Dante Castro esos son inmortales, generalmente quienes no gozaron den vida de sus éxitos, como Vallejo, pero que perviven hoy. Y recuerda la fama de Chocano en sus tiempos, pero cómo pocos lo recuerdan en nuestra época.

Ahora sí, nos metemos  de frente con las Gordas al amanecer, diez cuentos donde pervive la temática popular tratada con dignidad y con el lenguaje del pueblo, como con justeza descubre la vena creativa de nuestro autor María Elvira Luna Escudero en la revista de la Universidad Complutense en texto remitido desde la Howard University/The Jonhs Hopkins U.

La decena de excelentes relatos de Castro empiezan con “Amor filial”, una sátira para aquellos que se deshacen de sus viejos familiares como quien no quiere la cosa, dentro de la cotidianeidad, porque para sus cómodas vidas les resultan pesados y onerosos. Incluso recurren a “rebajarse” a labores de albañilería con tal de no dejar huella de su maldad. Pareciera que retornáramos a la época colonial donde los misteriosos emparedados surgían intempestivamente de las viejas casonas o a algún cuento de Edgard Allan Poe.

“Chocolate espeso” no nos plantea, como empieza el dicho, las cosas claras, sino que se vale de los enredos convenientes que te conducen a una pusangueada amazónica fallida aunque productora de una pasión desbocada que termina de manera fatídica.
“Los dientes del tiburón” nos enfrentan a un puritano poseedor de un pasado plagado de deslices abracadabrantes en una anterior vida sexual, frente a quien va en búsqueda de un guía que enderece sus veniales pecadillos.

“Gordas al amanecer” –título que da nombre a la obra— enfrenta a todo un fino señor burgués con una recicladora joven y apetitosa que irrumpe en su plácida vida para empujarlo no a un enfrentamiento de clase, sino a un reclamo airado que bien puede mudarlo de su cómodo domicilio a las mazmorras de alguna pestilente cárcel.

“La gorda que vino de Europa” invierte el rol de la mujer  sorprendida y abusada por el varón machista, para mostrarnos a un hombre al cual una mujer seduce para “sacarle” un hijo, utilizando ese término tan aberrante cuando una joven cae en las garras de una pasión equivocada y sale encinta.

“La noche de los brujos” nos traslada a una secreta noche subversiva de pintas donde un alborotador político huyendo de la persecución policial termina en un aquelarre de San Pedro que lo lleva a descubrir cómo de manera indirecta le están suministrando al protagonista del cuento una pusanga que lo enloquece frente a la empleada de la casa, quien sufrirá un grave castigo social.

“Libertad restringida” nos lleva a  descubrir la segregación que sufre un liberado político al salir de prisión, repudiado por sus amigos y empujado a los actos delincuenciales comunes, salvándose al descubrir la solidaridad popular y el enrolarse en la vida diaria del pueblo por el cual él creía luchar, cuando bajar al pueblo era su única salvación.

“Peste rosa” enfrenta  los prejuicios ante las enfermedades sexuales endémicas y el sufrimiento de creer que se padece una de ellas. El hogar se hace trizas y las dudas de una y otra parte de la pareja hacen que descubramos los graves prejuicios incrustados en nuestra mente repleta de intolerancias.

“Sonia” es un potente relato en base a los recuerdos de un joven palomilla que se enfrenta a ciertas remembranzas de sus primeras andanzas de patota de esquina, ahora ya hecho todo un jurisconsulto de cuello duro. El lector de barrio popular se habrá de enfrentar a sus lejanas palomilladas rayanas en lo delincuencial.

En síntesis, Dante Castro, sin perder en ningún momento su vena popular ni su identificación con los de abajo, nos conduce por los vericuetos de un lenguaje ágil y barrial, por los inevitables choques de clase en un país segregacionista y prepotente, utilizando modernas técnicas para manejar la intriga sin caer en el tecnicismo. Como él mismo asegura, se trata de “una introspección para hallar lo propio, lo oriundo, lo que nadie podrá hacer excepto nosotros”. Es decir, no caer en una literatura insípida, inodora e incolora como hacer el amor con horario rígido o tomar café descafeinado. Porque, en su decir, la literatura es un arte y un medio privilegiado de comunicación social.  No un sumidero de excrecencias.

viernes, 10 de octubre de 2014

ENTREVISTA A GONZALO FERNÁNDEZ GASCO



En esa ocasión tenía 81 años, se dedicaba a la natación con un entusiasmo juvenil y estudiaba pintura en un taller donde le ayudaron a  descubrir que tenía talento para las artes plásticas. Mantenerse saludable y fuerte era uno de los mandamientos que dirigen su vida. “Asegúrate primero de ser un buen animal, el resto viene solo” -me dijo ensanchando el pecho y tensando los brazos. Conservaba el mismo timbre de voz con el que nos aconsejaba en la penumbra de una celda, cómo debíamos enfrentar los interrogatorios. Le hago recordar aquella etapa durante la segunda fase de la dictadura militar, cuando los maestros y estudiantes éramos carne de presidio.  Y estábamos en la misma casita modesta de Jesús María, adonde lo visité después de que se iniciara la campaña electoral previa al 2do. triunfo de Belaunde. Gonzalo Fernández Gasco, el veterano guerrillero que en 1965 se alzó en armas a las órdenes de Luis de la Puente Uceda. Una parte viviente de la historia que los gobiernos dictatoriales prefirieron mantener constantemente en la sombra.¿Su más agitada inquietud? Encontrar el cadáver de Luis de la Puente Uceda a como de lugar, para darle la sepultura que se merece.



¿Cuál es la intención de rescatar el cadáver de Luis de la Puente Uceda?

Bueno, ya las cosas están calmadas, esa gesta revolucionaria ya es parte de la historia, ya no existe nuestro partido, pero me siento muy comprometido en hacer esta gestión porque soy el único jefe guerrillero sobreviviente y aparte de eso por el privilegio que me dio LPU de ser su amigo íntimo. Entonces quisiéramos rescatar ese cadáver para poder entregarlo a la familia, que estas osamentas sean entregadas a su esposa e hijos. Estamos haciendo la gestión en forma legal, en Nueva York he presentado una solicitud  ante la embajada peruana, y bueno, ya que estoy aquí en un viaje familiar de unos breves días aprovecharé en hacer nuevas gestiones para que se agilice esta solicitud.


Un gobierno revolucionario como el de Velasco que amnistió a los guerrilleros, ¿no hizo nada tampoco por entregar los cadáveres a sus familiares?

No se podía esperar un gesto así de los militares, porque muchos de ellos habían participado en la represión de nuestro movimiento. El mismo ex presidente Belaunde Terry a cuyo gobierno nos enfrentamos en 1965, lo ha dicho y conservo tres declaraciones periodísticas de que sí éramos guerrilleros y manifestaba un gesto de aprecio, no éramos terroristas. Nosotros tuvimos una doctrina, tuvimos nuestro periódico, los enfrentamientos eran conocidos. Si bien es cierto que tuvimos que pasar a la vida ilegal, como tiene que ser en una revolución, el pueblo sabía lo que buscábamos. Inclusive tenían nuestro periódico.


¿Y los militares que participaron en el combate al frente guerrillero del Cuzco no estarían dispuestos a colaborar?

Posiblemente. Ellos deben reconocer la diferencia de haberse enfrentado a guerrilleros que jamás cometieron actos de terrrorismo. Muchos han pasado al retiro, otros seguramente han fallecido, pero todos deben reconocer ahora nuestro carácter de guerrilla auténticamente revolucionaria. Yo creo que esos militares pueden ser una gran fuente de información, porque ya no debería interesarles el odio, lo que interesa es la historia. Necesitamos que se conozca la verdad de los hechos.


¿Usted ha ido a Mesa Pelada?

Ya no he vuelto a llegar por Mesa Pelada, pero fui el que empezó el reconocimiento de la zona antes que se fuese allá Luis de la Puente Uceda. En las últimas décadas, todos mis movimientos eran controlados y podían haber creído que estábamos por reiniciar la lucha armada. Carmela de De la Puente, su viuda,  se interesó mucho en reclamar la entrega del cadáver, y yo de una forma más libre en el segundo periodo de Belaunde me dirigí a Palacio de Gobierno, y lo hice frente a cámaras de TV. Se comprometieron a ayudarme, pero concretaron nada. Todo fueron ofrecimientos.


¿Qué pasó con el MIR en el norte? ¿Por qué no llegó a activarse ese frente guerrillero?

Porque justo en ese mismo día que nosotros llegamos a la zona donde debíamos operar en Ayabaca, se lanzó a la lucha armada en el centro Guillermo Lobatón Milla y viene la persecución de inmediato. No conocíamos el campo, no habíamos hecho ningún trabajo de masas, inclusive los guerrilleros que se incorporaban no sabían ni disparar. Nosotros de inmediato sufrimos dos cercos que rompimos felizmente y de los sesenta y tantos que éramos, murió solo un campesino.


Después regresó. Usted regresa a hacer la guerrilla en 1969, en Jaén...

En total son 5 veces las que he subido al campo, pero en aquella ocasión no se pudo prosperar. Nuestras fuerzas fueron diezmadas. Años atrás, porfié para reiniciar la lucha armada en el campo, a pesar de que me decían que los dos frentes guerrilleros habían sido aniquilados, de que el Che había muerto en Bolivia, etc.

Cuando estaba dirigiendo la guerrilla de Jaén,  Carlos Delgado Olivera era el hombre de confianza de Velasco. Yo tenía una pariente muy amiga de él.  Ella quería que conversara con el brazo derecho de Velasco para ver si hacíamos las paces y de una vez me integraba al nuevo gobierno. Nos entrevistamos con Carlos Delgado por dos veces y me proponía que hiciera como otros, que llegara a Palacio y nos abrazáramos. Podía incorporarme al SINAMOS como Héctor Béjar, como Walter Palacios y Elio Portocarrero. Velasco me proponía, por intermedio de Delgado, que deponga las armas. Nuestra respuesta fue negativa, que no podíamos entregar las armas sino más bien ser el epicentro de las posibles guerrillas a las que podía sumarse el mismo Velasco Alvarado cuando el imperialismo intentase derrocarlo. Le dijimos que en lugar que nos pidan las armas, que se acumulen armas en la zona más segura que es el campo. Bueno, qué iban a aceptar ellos nuestra propuesta.


¿Cuánto tiempo llevó develar el último intento guerrillero?

No te podría precisar pero hicimos un trabajo de masas muy amplio y siempre nos han combatido mediante la delación. Yo era dirigente campesino, llegamos a tener un prestigio masivo en las comunidades. Una vez que fracasó este intento, tuvimos que salir de allí y me dirigí entonces al centro, luego a Lima refugiándome en esta casa. Un compañero nuestro que había sido cruelmente torturado, me delató.


De ahí viene su largo periodo en la cárcel pública del Callao... ¿Por qué el gobierno militar se ensañó tanto con usted?

En total son once prisiones que he tenido con sus respectivas torturas. Después de Velasco viene el golpe de Estado de Morales Bermúdez. Se ensañó con los presos políticos y aumentó su número.  Luego, años después, el dictador tenía la consigna de pacificar las cosas para que se abriera un nuevo periodo electoral, de convocar a una asamblea constituyente. Y él es él quien me da la amnistía.


Sí, bajo la dictadura de Morales Bermúdez nos encontramos en prisión...

Así es… (ríe) Por cualquier cosa me metían preso.  ¡Son tantas cárceles!

En el Frontón sufrimos nuestra primera prisión cuando estudiantes. Por haber hecho una petición en nombre de los presos la Guardia Republicana me fracturó tres vértebras en el Callao. De ahí me llevaron a Lurigancho. Mejoré mucho con ejercicios de rehabilitación,  pero luego algunos compañeros gestionaron mi traslado a Alemania donde me operaron y volví a lo normal.


Si estuviera frente a Luis de la Puente Uceda, ¿qué le diría?

Me presentaría avergonzado, porque no supe continuar con la lucha que él inició. Fracasamos, pero las orientaciones que él tenía eran extraordinarias. Era un hombre extraordinario. Tal vez de haber estado junto a él en el Cuzco,  los resultados hubieran sido otros. En Cuba aprendimos a romper un cerco, él en cambio fue a prepararse en China donde se llevaban más cursos de teoría política y algunos de práctica militar. Siempre me avergüenzo de eso a pesar de que ha pasado mucho tiempo.


¿Y si estuviese frente a Guillermo Lobatón?

Le reprocharía como le reprochó Luis de la Puente, porque el acuerdo fue que ninguna de las tres guerrillas se lanzara mientras no estuviéramos en condiciones. Y resulta que Lobatón, en el centro, se lanza inconsultamente. Simplemente informó de que se lanzaba, pero no esperó a que el resto estuviéramos en condiciones. Cuando la guerrilla Túpac Amaru dispara el primer tiro, el 9 de junio del 1965,  yo recién llegaba a mi base del norte.


¿Hubieron discrepancias entre Máximo Velando y Lobatón?

No tengo conocimiento de ellas y creo que no las hubo. Después de la derrota, cuando yo dirigía lo que quedaba de nuestra organización, me atribuían discrepancias con Lobatón y Velando, pero no eran diferencias doctrinarias sino disciplinarias. Él ya estaba casado, su esposa estaba aquí en el Perú y regresaba a verla. Nosotros habíamos sacrificado a la familia y él no. Esas eran las diferencias. Las diferencias entre Lobatón y Velando serían tal vez estratégicas, porque la primera emboscada la hizo Velando.


¿Es doloroso haber perdido casi la mitad de su vida en prisiones?

Aparte de los años de cárcel, la persecución me ha quitado mucho tiempo. Luego viene este último exilio. Fui a conocer Nueva York, estando plenamente incorporado a la vida legal  y a los 3 meses me entero del golpe de estado de Fujimori. Tuve que autoexiliarme. Duele salir de la patria, por eso en la época de los Incas, uno de los peores castigos era ser condenado como mitimae. El desarraigo, era y es el castigo más doloroso. Cómo duele salir de la patria, uno añora su patria. Tarde o temprano tenía que venir a dejar mis huesos por acá; la patria es la patria.


El proyecto del MIR ¿resucitará en el Perú?

No es necesario de que el MIR resucite. El marxismo está vigente, no hay otra alternativa frente al neoliberalismo. Ya fracasó el neoliberalismo. Y tendrá su respuesta…


¿Qué opina sobre el libro “Subversión” de Armando Artola?

Es una sorpresa porque no sabía que podía escribir un libro. Tal vez se lo hayan escrito (risas). Pero dice algo interesante al final: que volverán las guerrillas porque su motor es el hambre. Y el hambre todavía no se ha solucionado.  Después de la muerte de Artola vino la guerra de Sendero Luminoso y el MRTA. Él no llegó a conocer a esos grupos, pero intuía que vendrían otras guerrillas.


sábado, 4 de octubre de 2014

VOTO VICIADO EN LIMA Y DOS TÁCTICAS DIFERENCIADAS

Votar por el mal menor es habituar al público de la izquierda anti neoliberal a aceptar -otra vez- el rol de furgón de cola tras candidatos que defraudarán al pueblo. Elegir por elegir para que no suba Castañeda u otro ladrón, así sea por la alcadesa caviar, no es razonable.

Hay quienes descalifican el voto viciado en cualquier circunstancia. No sirve, no es ético ni moral. No es políticamente correcto ni oportuno. Les recuerdo la convocatoria fujimorista para votar por el Congreso Constituyente Democrático (CCD) en 1993. En esas circunstancias, votar para elegir diputados al CCD era avalar la asamblea constituyente de la dictadura. Lo más correcto fue viciar el voto y no comprometerse en la parodia fascista.

Hay quienes dicen que en cualquier circunstancia debe viciarse el voto, porque las elecciones burguesas a nada conducen. A esos despistados hay que mandarlos a leer los clásicos del marxismo, desde Engels, Lenin, Mariátegui e incluso el propio Mao Tse Tung que tanto invocan y no leen. Hay circunstancias en las cuales se debe participar en los comicios, obviamente. La cosa es en qué condiciones se participa, nunca como corderos ni teloneros de otros intereses.

Lo más preocupante hoy es el desorden ideológico en que se debate un buen grupo de ingenuos entusiastas de izquierda que apuestan por Susana Villarán en Lima. Tienen las mejores intenciones, pero ignoran que malgastan esfuerzos dignos de mejores causas. Es la izquierda light, sin duda, porque cualquier marxista reaccionaría de otra manera.

La lectura, la formación política, no van con la izquierda light. Difícilmente lean la teoría revolucionaria sobre táctica electoral que existe y está a la mano, incluso en internet. Lo mismo pasa con el sector más ultra que niega toda participación electoral. No leen a los clásicos del marxismo. Ambos repiten lugares comunes o se quedan en eso que llamamos sentido común a lo Sancho Panza. Hay condiciones bajo las cuales es ineludible participar, pero ESTA no es nuestra democracia sino la democracia del enemigo de clase. Ya dijimos antes que la táctica electoral de los comunistas se subordina a la estrategia revolucionaria, no al revés.

Para toda táctica se deben tener en cuenta las condiciones objetivas y las condiciones subjetivas. En esta oportunidad, no hay condiciones subjetivas para participar en elecciones. Las condiciones objetivas tampoco están a favor de una candidatura proletaria, así la tuviéramos. A la izquierda no se le va el carro de la historia si no participa esta vez.


SIN FRENTE Y SIN TÁCTICA ELECTORAL NACIONAL

¿Por aliarse con él se rompió el Frente Amplio?
En las regiones hay otras condiciones. Si votase en Cajamarca lo haría por Goyo, no hay duda. Hay distritos rurales que llevan candidatos del pueblo. No es así en Lima y mucho menos en el Callao. Aquí se rompió el frente por ver quién coqueteaba mejor con Alejandro Toledo.

El problema es que la izquierda no ha podido sacar una alternativa nacional. El PPC tiene una táctica electoral diseñada para competir a nivel nacional como también Alianza para el progreso y el APRA. No pasó así con la izquierda.



ESTRATEGIA Y TÁCTICA DEL REFORMISMO CAVIAR

La estrategia y la táctica del reformismo caviar la trazan organismos internacionales que financian proyectos anti-corrupción, gobernabilidad, transparencia, entre otros. Digo, si su bandera es solo combatir la corrupción, vean los proyectos y quiénes los financian:


Para muestra, un botón:
"CONSTRUYENDO LA RED NACIONAL DE LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN DESDE LA SOCIEDAD CIVIL"
Financiera: Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID (AID-527-A-09-00001)
Presupuesto: US$ 1’000,000
Descripción: Tiene como fin fortalecer las capacidades de Organizaciones de la Sociedad Civil locales para implementar actividades contra la corrupción en ámbitos descentralizados de la administración pública.
Representante de USAID dona equipos a la alcaldesa

Entonces, después de lo mostrado, podemos concluir en que la campaña anticorrupción no es ocurrencia exclusiva de alguna “izquierda” conocida, si no que es de interés prioritario del imperialismo para su estrategia de gobernabilidad en los países dependientes. Reducir la intención de voto por Susana porque no salga Castañeda Lossio, es como votar por Fujimori en 1990 para que no salga Vargas Llosa. Tal sutileza constituye un insulto a la inteligencia.


DOS TÁCTICAS ANTAGÓNICAS

Susana Villarán y Yoani Sánchez 
Los caviares juegan al perfeccionamiento de esta democracia y para ello reciben financiamiento y directivas de las “centrales del pensamiento” imperialistas. Son enemigas del castro-chavismo, tal como lo ha manifestado Susana Villarán, y tal como lo ha demostrado reuniéndose con las Damas de Blanco en La Habana y recibiendo en el municipio a Yoanni Sánchez, la bloguera gusana. Ergo, estamos ante dos estrategias diferentes y antagónicas: una, la de los caviares y sus proyectos de legitimación y perfeccionamiento de la democracia burguesa, financiados por el imperialismo, y otra que camina por América Latina, con la espada de Bolívar desenvainada, bajo el programa del Socialismo para el Siglo XXI. Esta última se expresa en acciones concretas en varios países, como Venezuela, Ecuador y Bolivia. Los caviares no pertenecen a este maretazo revolucionario, sino a quienes financian sus proyectos para lavarle la cara al capitalismo (dizque puede haber un capitalismo con rostro humano).


¿Y EL VOTO VICIADO SE IRÁ AL GANADOR?


Si la legislación electoral heredada de Fujimori ha conculcado la posibilidad de computar aparte el voto nulo, acusen al ladrón mas no a la víctima. Si Susana goza de tantas preferencias como dicen los reformistas, no deberían temerle al voto viciado, pues se iría con ella. El voto viciado en Lima es expresión de los sectores sociales en lucha a quienes (en esta ciudad capital) no representa ningún candidato. Y algo más: los sectores sociales en lucha no están ni para ser furgón de cola de la caviarada ni para alianzas sin principios. Debemos ponerle punto final a esa manida monserga de votar por el mal menor y responsabilizarnos por una táctica electoral coherente en el futuro próximo.

jueves, 2 de octubre de 2014

TEMPORADA DE CIRCO ELECTORAL Y EL PUEBLO NO TIENE BOLETOS


Ya lo dijimos antes, pero ese fue el error: lo dijimos nosotros y por eso el resto de bufones, arlequines y quioscos endebles que componen la izquierda "moderada", no lo aceptaron ni lo van  a aceptar. Llamamos a luchar por una Nueva Constitución producto de la democracia directa; llamamos a luchar contra la legislación electoral que nos legó Fujimori y Montesinos; llamamos a oponernos al voto obligatorio; llamamos al respeto de votos viciados y en blanco como manifestación de voluntad de un grueso número de ciudadanos. Pero la izquierda en general desoyó los llamados y persistió en jugar con las cartas marcadas del enemigo. La izquierda tradicional sigue avalando con su presencia este orden de cosas. Está claro, pero el problema es quién lo dice, no lo que se dice.


Esto me hace recordar a uno de los últimos mítines en la Plaza San Martín, cuando los ultras de balcón exigían marchar al Congreso. No dejaban hablar a los oradores pidiendo “movilización”. Bueno pues, decidimos que sí. Y dije: ¡Marchemos!... Inmediatamente los "inmarcesibles" y similares callaron, desistieron de marchar y nos dejaron solos ante la represión y las lacrimógenas. Uno de los míos les consultó por qué no se movilizaron y los "clasistas y combativos" respondieron: “No pues, no íbamos a marchar detrás de ese señor revisionista”.


“Primero los chilenos antes que Piérola”, farfullaron algunos peruanos en el siglo XIX. Y nunca me cayó bien Piérola, pero de haber vivido en aquel entonces, habría fomento la unidad contra el enemigo común. Y Piérola conspiró contra Cáceres y Prado fugó con la plata y Alan García volvió a gobernar y Fujimori sigue siendo un referente encarcelado para miles de votantes. Y desde 1990 los mismos inconsecuentes de la izquierda oficial nos están llamando a votar por el “mal menor”, para que después de haber elegido al equivocado, estemos pidiendo su cabeza porque nos defraudó.


La mierdecilla que tiene cada peruano en sus laberintos cerebrales es lo que ha impedido hacer de esto una gran nación y mucho peor, hacer en ella una gran revolución. Y usted, hipócrita lector, es tan folclórico como todos los que se muerden la cola entre sí y se quitan el sitio con tal que el otro no lo coja primero. Es tan mezquino como todos los energúmenos que han hecho de este magnífico paisaje un país invivible. Lo peor es que usted ni se da cuenta.


Ahora hay quienes piden que votemos en blanco porque no hay candidatos del pueblo. Ya parecería justo, ¿no?... Pero se olvidan que según la ley electoral los votos en blanco y viciados se cargan a favor del ganador. ¿Por qué? Porque Montesinos, durante la dictadura, se las ingenió para neutralizar el "voto de la subversión" (viciados y en blanco) y hacerlos incomputables. Y Montesinos hizo la ley electoral que la democracia heredó, como heredó la Base Naval del Callao, prisión tumba ilegal que nadie "civilizado y democrático" se atreve a cuestionar, y la Constitución neoliberal y toda la legislación del régimen de facto.


O sea, el voto viciado y en blanco no es una opinión respetable. O sea, hay libertades políticas, excepto no votar: te multan por eso. ¿Y le llamas a esto una democracia liberal? ¿Te titulas de izquierda y hasta revolucionario pero te niegas a combatir al mal en su raíz?


Nos dijeron que pronunciarse sobre los órganos de la democracia directa de masas era una utopía. Les aclaro, ignorantes: los órganos de democracia directa están ya en la legislación vigente y solo hay que repotenciarlos, reglamentar mejor sobre su uso para ponerlos a funcionar con mayores alcances.


Ya dijimos que la izquierda no debe, no puede, reunirse sólo cuando hay elecciones. Eso se llama traicionar al pueblo, jugar con las ilusiones de los pobres. La izquierda tiene que estar unida para el combate día a día, en la acción directa de masas, que es lo importante. Lo secundario, es participar en elecciones como producto o reflejo de luchas mayores.


Para reunir a la izquierda hace falta el Frente Amplio para el combate contra el neoliberalismo, pero no esa colección de traficantes y corruptos que a cada rato se sientan en la larga mesa de expositores. Esa gerontocracia ya cogobernó con los anteriores gobiernos de diferentes formas, desde ministros, viceministros, embajadores hasta solícitos asesores.  El Frente Amplio debe formarse desde la base, por la base, luego elegir a sus dirigentes y candidatos desde abajo hacia arriba: un militante, un voto. Las grandes personalidades del ayer pueden irse a escribir sus biografías y no debemos permitirles vivir de su pasado.


Y nuestra plataforma sigue igual:


  • Democracia directa de masas.
  • Nueva Constitución.
  • Nueva legislación electoral igualitaria, plural y participativa sin exclusiones.
  • Libertad para votar y también para no votar: no obligatoriedad del voto.
  • Respeto absoluto al cómputo de votos viciados y en blanco.




Acotemos: el voto de la izquierda existe, es masivo y decisorio. Ha puesto un presidente para el país y una alcaldesa en Lima, aunque ambos defraudaron a sus votantes. La táctica electoral se subordina al plan estratégico y no al revés. La única manera de derrotar a la narco-política que lava millones en cada campaña electoral y a la minero-política que impone a los candidatos financiados por las transnacionales, es haciendo política.