martes, 1 de marzo de 2011

VOTA POR UN ESCRITOR CON COMPROMISO DE CLASE


Año de centenario del natalicio de José María Arguedas
POR UNA PATRIA DE LOS TRABAJADORES
VOTA POR UN ESCRITOR QUE MARCHA CON SU PUEBLO

DANTE CASTRO AL CONGRESO


Faltando pocas semanas para que los electores decidan a quienes dar sus votos, gracias a internet, nos enteramos que cientos de candidatos están financiados por las empresas mineras transnacionales. Para garantizar el saqueo de nuestras riquezas y arrebatarnos todo rasgo de soberanía nacional, los monopolios pagan a quienes serán sus portavoces en el Congreso de la República.

A esa cifra de vendidos hay que sumarle otras más: las candidaturas financiadas por el narcotráfico y también por la Sociedad Nacional de Industrias (SNI). La patronal quiere congresistas que suscriban leyes antilaborales, en contra los intereses de la clase trabajadora, de acuerdo con la Constitución de 1993 que hemos heredado de una dictadura.

Necesitamos otro tipo de congresistas, que peleen en todas las formas posibles por aquellos que producen la riqueza en nuestro país. Que levanten los puños no sólo para protestar, sino para estrellárselos en la cara a los que se perpetúan como "clase política" ganando miles de soles mensuales de por vida, por "cédula viva" y jubilándose con sueldo de congresistas.

Así como necesitamos otro tipo de legisladores, nos urge una NUEVA CONSTITUCIÓN. Con esta Constitución hecha por el dictador Fujimori y sus secuaces, no podemos garantizar los derechos de los trabajadores. Esta carta magna dictatorial está hecha a la medida de los intereses de los explotadores, de la patronal, de los monopolios y transnacionales que desangran al Perú.

¿Qué proponemos? Una Asamblea Constituyente popular y soberana, basada en la democracia directa y no en la absurda y putrefacta "democracia representativa". La vieja democracia debe derrumbarse para que, sobre sus escombros, constituyamos una Nueva Democracia. Queremos construir una PATRIA DE LOS TRABAJADORES pero no podemos fundarla con esta absurda legislación ni bajo la fórmula democrática “representativa” que sólo es una vil careta de la dictadura del capital sobre el trabajo.

Así como explotan a nuestros hermanos trabajadores, también lo hacen con los trabajadores de la Educación. Los educadores padecen las mismas humillaciones y congelamiento salarial que todos sus hermanos proletarios, pero además, el Estado y los medios de comunicación los responsabilizan por la atrofia de la educación en el Perú. El país necesita de una auténtica política educativa y de una Reforma de la Educación.

Vemos que a los maestros no los representa nadie en las listas congresales, incluso en aquellas que se proponen “progresistas” o “nacionalistas”. Al SUTEP, como también a la CGTP, los han excluido totalmente. Sólo los dóciles e inoperantes son convocados para llenar los puestos vacíos; muchos que viven de su pasado quieren regresar al Congreso o ingresar por primera vez para no hacer nada. Decimos que para representar a los maestros, hay que saber lo que es vivir con el sueldo de un docente; hay que vivir esta humillación en carne propia; hay que ser maestro en funciones, aquí y ahora.

Vemos también que a los creadores de cultura en el Perú, no los representa nadie en otras listas. Los escritores no tienen una ley que proteja sus derechos, no hay seguro que los ampare ni jubilación ni sepelio. ¿Cuántos escritores de literatura llevan en su nómina otros candidatos?... ¿Cuántos artistas plásticos?... ¿Cuántos actores de teatro?... Es hora de hacerlo, por eso Despertar Nacional incorporó a su lista para el congreso al escritor y periodista Dante Castro, quien lleva el N° 15 en Lima.

Dante Castro Arrasco ha ganado una considerable cantidad de premios de literatura en el Perú y en el extranjero, pero los dueños de la cultura oficial no lo reconocen. ¿Por qué?... Porque siempre se le ve marchando con su pueblo.

No está en los cenáculos de la cultura. No lo busquen en las ferias del libro, allí donde sólo los “ilustres” amigos de la Cámara Peruana del Libro son invitados. Han de encontrarlo en la movilización del día, con los obreros, con los campesinos, con los estudiantes, con los maestros… Dante Castro ha asumido el rol que demanda César Vallejo para los intelectuales revolucionarios:

“El tipo perfecto del intelectual revolucionario, es el del hombre que lucha escribiendo y militando simultáneamente”
(César Vallejo).

Por estos motivos, la campaña de Dante Castro al Congreso, no tiene millones de dólares que la respalden. Aquí no están representados los intereses de las transnacionales mineras, ni del narcotráfico ni de la plutocracia ni de la patronal.

Por este motivo, llamamos a los trabajadores, estudiantes, educadores e intelectuales revolucionarios a multiplicar en sus correos esta modesta propaganda.

UNIDAD PARA LUCHAR… UNIDAD PARA VENCER
SIN LUCHAS NO HAY VICTORIAS

martes, 8 de febrero de 2011

Entrevista de Carla Moreno a Dante Castro


ESCRITOR Y COMBATIENTE, DANTE CASTRO AL PARLAMENTO
Dante Castro Arrasco no sólo es escritor, docente y periodista, sino que por encima de sus capacidades intelectuales, es un militante de la izquierda revolucionaria. Empezó con su primera experiencia de adolescente, militando en la causa del proletariado, participando en la insurgencia antidictatorial que derrocó al general Morales Bermúdez. Luego se constituyó en dirigente estudiantil de las dos universidades donde estudió: Universidad Católica y Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue representante de la FEP ante la Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes (OCLAE) con sede en Cuba. La lucha de liberación de nuestros pueblos lo llevaron a participar de procesos revolucionarios en otras latitudes, para luego volcar esas experiencias en la acción directa aquí en su tierra natal.

Como escritor ha destacado llevando a la literatura las voces de los olvidados y marginales, de los explotados y luchadores sociales. En la línea de Mariátegui, Vallejo y Arguedas, ha conquistado premios nacionales e internacionales sin transigir ni dar su brazo a torcer frente a las provocadoras ofertas de las grandes casas editoriales. Cuba lo hizo merecedor del Premio Casa de las Américas, justo cuando la dictadura de Fujimori y Montesinos pretendía reducirlo a un régimen carcelario infrahumano. Fue así que se asiló en la Patria de Fidel y de Camilo, hasta que pudo volver al Perú. Y no volvió para hacer bohemia literaria, sino para contribuir a organizar la protesta popular contra la dictadura y formar escuelas de cuadros por donde han pasado muchos jóvenes que ahora militan en la izquierda.

Como docente ha implementado, desde hace treinta años, planes de lectura que desarrollan la capacidad de lectura comprensiva, hábito de leer y al mismo tiempo plantean una toma de conciencia acerca de la realidad nacional. Son muchas las promociones egresadas de colegios que llevan nombres en quechua gracias a las sugerencias de un docente comprometido con su pueblo. Y más de seis promociones escolares y universitarias llevan su nombre. Se trata de un docente que ha dejado huella en sus alumnos, pero que ha sido combatido por quienes imponen el plan del ministerio para alienar a las nuevas generaciones.

Ahora las bases de su organización política le exigen representar los intereses del pueblo que lucha contra el neoliberalismo a través de una candidatura al Parlamento. Es así como Dante Castro postula al Parlamento en la lista de Despertar Nacional, con el N° 15. Nos concede la entrevista:

CM. ¿Por qué te animaste a participar en una lista al Parlamento?

DC. - Fue un ofrecimiento de los compañeros revolucionarios que participan en Despertar Nacional y un mandato de mi organización, el ML-19. Hay en ese partido luchadores sociales que sacrificaron todo para tratar de cambiar nuestra historia. La pobreza cuasi franciscana de nuestras candidaturas es una prueba de honestidad. Apelaremos al pueblo para que con sus modestas contribuciones haga realidad este anhelo de representar sus intereses en el debate político.

CM. ¿Por qué te oponías antes a la participación electoral?

DC.- Eso no es cierto. Nos oponíamos a la participación sin condiciones. Ya hemos visto qué le pasó a la izquierda con Susana Villarán. Ya hemos visto cómo el nacionalismo llevó a Mekler, a Gustavo Espinoza y a Torres Caro al parlamento. Votar por votar es como hablar de la unidad por la unidad.
El ML-19 intentó participar con Avanza País el 2006 y nos inscribimos para ello. Últimamente tratamos de participar en elecciones impulsando la candidatura de Alberto Pizango, después de la insurgencia popular en Bagua. Era una candidatura que encarnaba y representaba a la insurgencia popular, a la vía revolucionaria al poder. Como tal, nos constituimos en APHU poniendo a disposición todas nuestras capacidades en función de una participación electoral revolucionaria. Eso consta en nuestra prensa y en afiches pegados en Lima. Pero fuimos marginados por los mismos “asesores” que han abortado la candidatura de Pizango. Cuando nos dimos cuenta que se nos discriminaba en el uso de la palabra, que se nos excluía de comisiones donde nos habíamos inscrito previamente y que al Apu Pizango lo estaban saboteando, nos retiramos para dedicarnos al trabajo de bases, adonde siempre hemos estado bien. De pronto los compañeros de Patria Libre nos invitan a Despertar Nacional; evaluamos tal posibilidad y la aprobamos.

CM. ¿Cómo conociste a Ricardo Noriega Salaverry, candidato presidencial de Despertar Nacional?

DC.- Gracias a la invitación de compañeros muy cercanos a nuestra causa, pudimos escuchar la propuesta de Ricardo Noriega recién en noviembre. No se trata de un sujeto cerrado, sino de alguien dispuesto a escuchar y a aceptar la unidad de los distintos. Es importante la actitud y el carácter en quien hace política. Pizango era pasivo, se ausentaba, no cumplía con sus compromisos. Noriega es todo lo contrario: proactivo, enérgico y cumplido. El lugar que nos ha ofrecido Despertar Nacional es propicio para que sigamos creciendo como organización, sin limitaciones ni condicionamientos.

CM. ¿Por qué la izquierda no se une?

DC.- He participado de esfuerzos unitarios desde que comencé a militar en una organización revolucionaria. Después del histórico Paro nacional del 19 de julio de 1977, el pueblo les exige a los caudillos la unidad. La unidad de acción es la que pone los cimientos para la unidad política. Fue así como aparecieron los primeros esfuerzos de unidad: UDP, FOCEP, UNIR, hasta fórmulas más totalizadoras como el frustrado ARI y posteriormente la exitosa IU. No podemos exigirle a las izquierdas que se unan al margen de la tarea concreta, sin señalar los objetivos tácticos o estratégicos, y sin establecer los mecanismos democráticos que posibiliten la unidad.

CM. ¿Estás hablando de que no hay mecanismos democráticos?

DC.- Claro. Las elecciones primarias para elegir al candidato de los pobres, al candidato de la unidad, es sumamente necesaria. No es posible aceptar imposiciones arbitrarias. Una forma de arbitrariedad es que alguien que no tiene trayectoria revolucionaria te imponga la unidad bajo su candidatura. Otra forma es que “los mismos de siempre” decidan por las bases. Si te fijas en el “retrato de familia” de la izquierda, verás que hay rostros que se vienen repitiendo desde 1978 y sólo faltan los que se han muerto. Si investigas a “los mismos de siempre” te darás cuenta que muchos son responsables de liquidar a la izquierda hasta reducirla a menos del 1.4% de votación. Y liquidaron sus propios partidos rehusándose a democratizarlos, con tal de reservarse el poder de decisión sobre la militancia. La ausencia de mecanismos democráticos imposibilita la estructuración de un gran frente de izquierdas.

CM. ¿Y en qué se basa la arbitrariedad de los caudillos?

DC.- La lucha de clases se refleja al interior de los partidos políticos. Y su base es económica. Los caudillos son los dueños de la economía del partido; los obreros y siervos de la izquierda están destinados a trabajar y obedecer. Muchos de los que señalamos como “los mismos de siempre” perciben cédula viva del estado; es decir, se han jubilado con el mismo sueldo que ganaban de parlamentarios. Otros son dueños de ONGs y de empresas del partido. Sea por una u otra razón, poderoso caballero es don dinero. Quien tiene plata, manda. Quien no la tiene, obedece o se larga.

CM. Supongo que la gente necesita saber que puede decidir algo…

DC.- Exacto. Los miles de militantes de izquierda, aquellos que construyeron las bases que hicieron posible IU por ejemplo, requerían ser partícipes de las decisiones de sus partidos. Si los congresos partidarios hubiesen sido ampliamente democráticos y las bases pudiesen promover a sus líderes, habrían contado con una sana vida interna. Pero si participaban en congresos amañados, si se postergaban los plenarios, si se tramaban dolosas reelecciones, la gente se sentía defraudada y después de años de frustraciones desertaban renegando. La fuga de talentos de la izquierda ha sido espectacular. Desde la división de IU y la estupidez de darle el voto a Fujimori, la hemorragia de deserciones fue indetenible. La no alternancia en el poder, frustró el relevo generacional y se abrió una brecha innecesaria. La derecha supo renovar cuadros, la izquierda hizo todo lo posible porque no hubiese tal renovación.

CM. ¿Qué propones al respecto?

DC.- Sería muy fácil hablar de democratización de la izquierda. Pero para eso, primero, deberíamos tener una izquierda. Estamos forjando una con apellido: izquierda revolucionaria, trabajando políticamente en bases con la juventud obrera y estudiantil. No hemos llegado a constituirnos en bases campesinas, pero coincidimos con cuadros que trabajan en comunidades y rondas. Nuestro trabajo apunta al largo plazo. Tuvimos que rescatar la ideología del proletariado en medio de la tormenta del triunfalismo neoliberal, de la supuesta “muerte de las ideologías” y del manido “fin de la historia”. Allí donde la izquierda tradicional claudicó, aparecimos nosotros. Allí donde los viejos saurios ordenaron el repliegue, nosotros decidimos avanzar paulatinamente, poco a poco, sin apuro. Los hábitos democráticos al interior de nuestras propias organizaciones deben distinguirnos de esa otra izquierda que no los practica. Rescatamos la consigna del sub-comandante Marcos, en Chiapas: “Hay que aprender a mandar obedeciendo”.

CM. ¿Por qué tendríamos que votar por ti?

DC.- Frente al avance arrollador del neoliberalismo, alguien tiene que proponer una lucha sin cuartel contra este brutal sistema de dominación. Veo que las demás propuestas desde el campo popular pecan de ingenuas y se conforman con una plataforma de ofrecimientos que no van más allá de humanizar al capitalismo, lo cual es imposible. Si cuento con el caudal necesario de votos para entrar al parlamento, no entraré a esa chanchera para conciliar, sino para ser un portavoz intransigente de los intereses de la clase trabajadora. Ya el pueblo sabe lo que es votar por sujetos que luego permanecen pasivos en su curul. Las comisiones investigadoras sobre corrupción y también las de derechos humanos, necesitan de nuestra participación; igualmente hay que luchar por presentar proyectos de ley que favorezcan al pueblo. La izquierda revolucionaria se distingue no sólo por la vigencia de la tarea estratégica sino incluso por sus métodos de participación en el parlamento burgués.

CM. Eres escritor, periodista y docente… ¿Representas a tus colegas en los tres campos?

DC.- Como periodista debo recordar con dolor a los mártires de Uchuraccay, el asesinato de Melissa Alfaro, mi compañera de trabajo, la desaparición de Jaime Ayala y muchos otros colegas a quienes no se ha hecho justicia. Los periodistas siguen desprotegidos en materia laboral y políticamente también. En el Perú no hay libertad de expresión ni seguridad para ejercer el periodismo.
Como escritor, cansado estoy de asistir a entierros de poetas y autores para los cuales no hay con qué pagarles su última morada. Bochornosos casos como los de Alejandro Romualdo, Cesáreo Martínez, Paco Bendezú, Bacacorzo, etc., nos hacen meditar acerca de la necesidad de leyes que protejan a los trabajadores de la literatura. Un autor con méritos llega a la tercera edad sin seguro de salud ni pensión ni partida de defunción. No hay un fondo del estado para financiar publicaciones, no hay concursos públicos que auspicien premios nacionales de poesía, narrativa o teatro.
Como docente tengo treinta años de humillaciones y puedo representar a los maestros de a pie que sobreviven con salarios de hambre, bajo contratos temporales y sometidos por planes educativos absurdos que sólo los limitan en el ejercicio de la docencia. Nos pagan mal, la mayoría de colegios privados no cumplen con sus obligaciones, estafan al docente; pero como si esto fuese poco, no nos dejan enseñar. No existe política educativa en el Perú y sólo somos tributarios de programas diseñados por el imperialismo para abortar nuevas generaciones sin conciencia social, sin cultura general y sin identidad nacional. Hace falta una reforma integral de la educación con la participación de los sectores involucrados en la tarea educativa.

CM. ¿Estarías dispuesto a defender al SUTEP?

DC.- Como discípulo de Horacio Zevallos Gámez, debo repetir una de sus estrofas del poemario Alegrías de la prisión: “Maestro, en tu libro de lucha está escrito que no traicionar es un mandamiento”. Defiendo al SUTEP de todas las infamias que le ha lanzado la maquinaria de desprestigio de la derecha y sus secuaces. Uno de estos es Nicolás Lynch, que ahora es candidato del nacionalismo. Este señor no sabe lo que es vivir con el sueldo de un maestro. Este señor esgrime la tesis burguesa de la “meritocracia” y en torno a ello debería hacerse una autoevaluación o un examen de conciencia. Las torcidas evaluaciones impuestas a docentes, son fruto de sus sugerencias cuando estuvo al frente del Ministerio de Educación, herencia que ha recogido el ministro aprista Chang. Lynch quiso arrasar con el SUTEP así como un ancestro chileno suyo arrasó con Chorrillos. Propongo la unidad del SUTEP no sólo para luchar por mejores salarios, sino también para proponer una reforma integral de la educación. El SUTEP ha sido obviado por el reformismo caviar y el nacionalismo burgués. Le corresponde a la izquierda revolucionaria representarlo.


CM. Por ahora, gracias compañero Dante… Lo volveremos a entrevistar sobre temas más específicos…

DC.- Quedo a sus órdenes, compañera…

miércoles, 2 de febrero de 2011

Drogas y candidatos puestos a prueba


Las drogas en el Perú, como en Colombia, son mercancías de libre circulación y consumo. Los que prometen legalizarlas hacen de comediantes bufos, generando un instante de discusión para beneplácito de la prensa conservadora. Prometer legalizar aquello que no se persigue, es una hipocresía. Y no es casual que los dos narco-estados más conocidos de Sudamérica, sean gobernados por fieles servidores del imperialismo, garantes del equilibrio estratégico y geopolítico de los yanquis en la región.

Los hipócritas de peor calaña exigen que hoy los candidatos a las próximas elecciones se hagan análisis clínicos para saber si alguna vez o hace poco tiempo consumieron estupefacientes. Sería difícil demostrar que el resultado negativo de esta prueba garantiza por sí solo la moralidad de un candidato. Igualmente sería harto difícil demostrar que si alguien consumió cocaína en su despedida de soltero, está destinado por éste hecho a ser un gobernante réprobo.

Alberto Fujimori no consumía cocaína, tampoco marihuana, pero comandó una de las dictaduras más corruptas de nuestra historia republicana. Ante esta enfermedad del poder, sugerimos que se invente el corruptómetro, un aparato detector de impulsos conductuales que desembocan en la degeneración del sujeto analizado, aquel que promete luchar contra el mal pero que terminará sirviendo a las grandes mafias.

LAS DROGAS EN EL PODER

La cocaína ha formado parte del poder desde inicios del siglo XX. Los dueños del poder oligárquico han sido visitantes al fumadero de opio, mezclándose con plebeyos poetas como Abraham Valdelomar y similares. Pero la cocaína triunfa en el mercado de alta alcurnia, infiltrándose entre las rendijas de la corrupción gubernamental y llegando a ser una mercancía de protocolar consumo en los círculos donde se tomaban decisiones. Embajadores y funcionarios de Relaciones Exteriores, aprovechando que en las aduanas no se revisan valijas de diplomáticos, sacaban sus mejores ganancias del tráfico ilícito de cocaína. A partir de los años 70’ se produce el auge de la producción en masa y el Huallaga se convierte en el dorado del narcotráfico en alianza con los gobiernos de turno.

Durante la primera fase de la dictadura militar, jefaturada por el general de división Juan Velasco Alvarado, tuvimos que padecer la gestión fascista del ministro del Interior Armando Artola Azcárate. El rostro autoritario del poder, era Artola. Los mejores chistes de brutos, tenían como personaje a Artola. Las represiones más sangrientas del velasquismo, fueron ordenadas por Artola, con pleno conocimiento de Velasco. El ahora nacionalista Pedro Armacanqui, dirigente del FENEP (luego SUTEP) fue perseguido, encarcelado y deportado por Artola. Ñique de la Puente, también. La matanza de Cobriza y de Huanta, etc. Pero el caso que disimuló Artola ante la historia, fue la llegada de Santana y su conjunto. Les prohibió la entrada al aeropuerto, se bajaron del avión, se quitaron las camisas, no tocaron en el estadio de San Marcos, pero detrás de cámaras y en plena pista de aterrizaje, se hizo el más grande embarque de cocaína de la historia republicana. Santana y su agrupación se fueron contentos del Perú; los sanmarquinos desarmaron butacas y quemaron parte del estadio universitario para que no tocasen música imperialista; los adictos a Santana se quedaron con los crespos hechos y el gobierno revolucionario de la fuerza armada quedó como “antiimperialista”.

El general Francisco Morales Bermúdez, dictador 1975-1980, era un eficiente consumidor de whisky escocés, aunque se decía que su hijo Remigio traficaba cocaína hacia el exterior simulándola en cargamentos de langostinos congelados. Remigio, durante el primer gobierno de Alan García (1985-1990), se hizo más famoso que cuando fue el hijo del dictador militar y gozaba de impunidad absoluta. A su presidente lo veíamos aparecer en estrados, balconazos y tribunas, dándose discursos surrealistas sin disimular las muecas y escozores de ojos y narices que producen las caspas del volátil alcaloide andino. Las peripecias de Remigio quedaron tras las tinieblas del poder, igual que las de su presidente, garantizados ambos por el olvido de un pueblo desmemoriado, por la impunidad y la prescripción de delitos.

Y que nadie se olvide que el gran narcotraficante Carlos Lambert fue capturado en aguas de Acapulco, 1986, llevando en su yate no sólo cocaína, sino al conspicuo hombre de confianza de Haya de la Torre, el guardaespaldas aprista Jorge Idiáquez. Y que nadie olvide que si Lambert fue el narco-financista del APRA en los 80’, también Acción Popular tenía el suyo: Guillermo Cárdenas Dávila "Mosca Loca", detenido y juzgado en 1981.

Recuerdo que durante el primer alanismo, trabajé en la cámara de diputados adonde llegó un sujeto que conocía antes del Callao, lo cual me sorprendió mucho. Me confesó que era el abastecedor de los diputados que consumían cocaína de gran calidad. También abastecía a la cámara de senadores. Ciertamente, en cada cierre de legislatura, no eran pocos los padres de la patria que concurrían a los servicios higiénicos para “ponerse las pilas”. Si nunca exigieron que Enrique Chirinos Soto abandonase el hemiciclo por ebriedad, fue porque don Enrique, alcohólico radical, conocía la lista de parlamentarios que eran y son empedernidos cocainómanos. Así fue que Chirinos Soto se consagró como el más borracho del parlamento, sin cuestionamiento alguno.

El alto consumo de alcohol, como el de cualquier droga, es razón de graves alteraciones de la conciencia que pueden conllevar a una conducta delictiva. La mayor cantidad de crímenes por emoción violenta se perpetran bajo efectos del alcohol. El poder y el trago tienen más amplia tradición que el poder y la cocaína. Pero así como la ley seca en los años 20 de EEUU sólo produjo el efecto inverso, la censura de candidatos con restos de cocaína en la sangre de nada sirve.

¿HAY QUIEN TIRE LA PRIMERA PIEDRA?

El tráfico de drogas en el Perú goza de buena salud y sigue siendo un negocio sólido porque el Estado se encarga de cautelar los intereses de los narcotraficantes. Volviendo a Fujimori, éste no se drogaba, pero cogobernó con las firmas de narcotraficantes a quienes les encargaba la logística de los batallones antisubversivos. Su asesor Vladimiro Montesinos, con consentimiento del presidente, compartió ganancias del narcotráfico; y su hermano Santiago fue el único que conocía realmente cómo el avión presidencial llevaba tanta cocaína refugiada en sus alas.

El vicepresidente Luis Giampietri, desde las altas torres del almirantazgo, tiene que conocer cómo cada cierto tiempo la Marina de Guerra del Perú es sorprendida en lejanos puertos con una considerable carga de cocaína en sus bodegas. No me diga este señor, impune por la matanza de El Frontón en 1986 y asalariado vitalicio de la Municipalidad del Callao por ser “ciudadano ilustre” según Alex Kouri, que no se ha enterado. Notemos que el traje blanco es el favorito de los capos del narcotráfico.

¿Y la DEA?... Por favor, tendría que ser muy ingenuo para afirmar que la DEA yanqui persigue el tráfico de drogas. Más bien, busca neutralizar a unas bandas para que otras tengan el monopolio. Siempre digo que si las autoridades policiales norteamericanas trabajasen una semana en serio, se acabaría el ingreso de drogas por aeropuertos y puertos de EEUU.

Mientras se generan grandes ganancias por un negocio lesivo a la salud mental de las nuevas generaciones, hay quienes se fijan en el cabello de los candidatos como si esta cómica precaución fuese garantía de que “los que no se drogan” van a parar su comercialización. Ya está visto que los “zanahorias” tampoco están interesados en detener la ola de corrupción que continúa arrasando al Perú. Pregúntenle a Rafael Rey Rey si ha acabado con el narcotráfico dentro de las propias Fuerzas Armadas.

Eso sólo le corresponde a quienes tienen una férrea convicción de cambiar los destinos de nuestro país, aún a costa de la propia vida y conspirando contra el modelo de dominación que se refugia tras la careta de una democracia representativa que ya no da para más. Una democracia sujeta al libre juego de la oferta y la demanda es un modelo que sólo garantiza el precio del poder, la perennización de las mafias y la venta de curules parlamentarias. El narco-estado se sustenta en estas libertades que sólo pueden ser santificadas por los ingenuos o los interesados en grandes negocios.
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lunes, 31 de enero de 2011

Hombre que mira al tira que lo sigue (Mario Benedetti)

Señor molusco caballero lapa
ya sabés en qué malos pasos ando
conocés mis esquinas y mis fobias
mis bares mis amores mi bufanda

conocés las puteadas que rezo despacito
cuando pasan los verdes apuntando
conocés cómo escupo al cielo ajeno
cuando me hace sombra el helicóptero

conocés bien a qué mujeres miro
y vos también mirás degenerado
es el único acuerdo entre nosotros
y dura lo que un lirio o una ráfaga

conocés qué porfiada dulzura me atraganta
cuando caen los mejores los más tiernos
los que podrían levantar de a poco
la feroz inocencia que nos salve

conocés que conozco que hay algunos
que cayeron por vos hijo de puta
quiero decir molusco pobre lapa
ya ves que andás en pasos mucho peores

conocés a qué juego y a qué apuesto
sabés que apuesto a que desaparezcas
no el fulano que sos sino el mohoso
herrumbrado tornillo de cadalso

me seguís por mis calles por mis tangos
por mis lluvias y mis noches de arena
vigilás mis gaviotas y mi cédula
mi casilla postal y mi resfrío

conocés mis abrazos y mis postres
mi bigote mi vino mi teléfono
mi libretita con las direcciones
mi mujer mi paraguas mis bolsillos

es decir que sabés todo de afuera
todo de superficie de exteriores
delatarás mi sobra y mi pellejo
y eso no alcanza para hacer la ficha

donde no podés ver donde no llegan
tus antenas en la aurícula izquierda
tengo mi berretín inexpugnable
a pruebas de derrotas y de olvido

allí el destino o no sé quién carajos
armó el amor y almacenó los odios
pero es ahí donde perdés la pista
es ahí donde vamos a joderte

señor molusco caballero lapa.

jueves, 27 de enero de 2011

MUJICA VISITA AL PERÚ, DONDE LA ALEGRÍA ES CENSURADA A PALOS


Desde las 4 de la tarde se nota un ambiente tenso en el frontis del Palacio Legislativo. Tropas bien formadas con uniformes de protocolo, entre los cuales destaca el de los Húsares de Junín, esperan bajo el sol abrasante de enero. La banda de músicos ensaya algunas tonadas mientras personal de inteligencia da vueltas al público que en las esquinas se empieza a interesar por tales movimientos. Los militantes de Despertar Nacional han llegado de a pocos y esperan mezclados con transeúntes y curiosos. Ya son varios quienes nos preguntan a quién recibirán esos soldados elegantes y le respondemos: al presidente Mujica, del Uruguay.

Se cumplen las cinco de la tarde bajo un sol que no se rinde. Los guardias antimotines que custodian el Congreso de la República obligan al escaso público a que se retiren hasta una esquina de jirón Junín. La gente protesta, pero aún de allí se puede ver. De pronto irrumpe entre el público un oficial del cuerpo antimotines, le arrancha a alguien una banderola que lleva doblada bajo el brazo. La decomisa; mejor dicho: la roba. Se trataba de una gigantografía en hule del partido Despertar Nacional que daba la bienvenida al presidente uruguayo. La actitud arbitraria de este oficial apellidado Frías luego se vería rubricada por sus órdenes para disolver violentamente a la pequeña multitud que gritaba “Bienvenido” al paso del coche donde llegó Mujica.

Los militantes de Despertar Nacional rápidamente confeccionaron un cartel, en papelógrafo y a plumón, que decía lo mismo, pero fue arbitrariamente arranchado por los guardias dirigidos por el comandante Frías. Hombres, mujeres, niños y ancianos fueron empujados con excesiva violencia por los escudos policiales, recibiendo golpes de palos y siendo presionados contra una tanqueta policial.

Los más maltratados fueron los miembros de la plancha presidencial de Despertar Nacional: Roberto Villar y Martina Portocarrero, ambos postulantes a vicepresidencias. Igualmente sufrieron la represión policial nuestros candidatos al congreso y el público que nos acompañaba. La pregunta pertinente es: ¿por qué?... ¿Qué pretende el gobierno y sus esbirros al aplicar la política de la cachiporra a una manifestación pacífica que solo quiso saludar la visita del presidente uruguayo?

La primera respuesta la encontramos en el silenciamiento mediático de este evento. La prensa parametrada por los últimos gobiernos “democráticos” (¿?) hace un silencio uniforme y monocorde bajo las órdenes personales de quien gobierna el país. Por lo tanto, todo lo que huela a izquierda y a rebelión de los pobres no debe ser objeto de noticia, ni de titulares ni de carátulas. Así fue con nuestro homenaje del domingo 23 a José María Arguedas y no tendría por qué ser distinto en el caso de Mujica.

La segunda respuesta es que la experiencia de Pepe Mujica sería un mal ejemplo para la política peruana. Aquí, donde una guerra interna larga y cruenta ha enlutado a miles de hogares peruanos, no es posible admitir que los subversivos de ayer se transformen en los candidatos de hoy.

Pepe Mujica pasó de las armas a las elecciones

Pepe Mujica, presidente de la república de Uruguay, fue militante tupamaro en los años 60’. Como él mismo confiesa a los medios de prensa, quiso cambiar el destino de su país por medio de la lucha armada. Las fuerzas armadas del Uruguay, al servicio del gran capital, aplicaron todo el rigor y agresividad posibles para impedir que los tupamaros triunfasen. Lo lograron, pero a costa de instaurar un régimen de facto basado en el terrorismo de Estado. Las torturas físicas y sicológicas, las desapariciones y asesinatos, la guerra sin prisioneros y las más grandes violaciones a los derechos humanos que practicaron otras dictaduras sudamericanas, primero se experimentaron en Uruguay.

Pepe Mujica sobrevivió a todo eso, a la tortura, a los interrogatorios, a la sub-alimentación y a la liquidación sicológica en una tumba para seres vivos. Luego del retorno a la democracia salió en libertad, beneficiado por una ley que en 1985 decretó la amnistía de todos los delitos políticos, comunes y militares conexos con estos, cometidos a partir del 1º de enero de 1962.

Fue electo diputado y senador para posteriormente ocupar el cargo de ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca entre 2005 y 2008. Fue el líder del Movimiento de Participación Popular, sector mayoritario del partido de izquierda Frente Amplio hasta su renuncia el 24 de mayo de 2009.

El gigante brasileño también tiene presidenta guerrillera

La actual presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, tiene un pasado similar. Integró la resistencia contra la Dictadura Brasileña de los años '60, actuando posteriormente en uno de los más importantes grupos guerrilleros: “Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares”. Se le llamó la “Juana de Arco de la guerrilla”, debido a su importancia dentro de la organización. Fue detenida en 1970, siendo condenada por un tribunal militar sin garantías legales; estuvo presa de 1970 a 1973, sufriendo torturas. Rousseff llega a ser presidenta tras una importante carrera dentro del gobierno.

Tras haber estudiado Economía, ocupó a fines de los ochenta la Secretaría de Minas y Energía. En 2003, durante el primer mandato de Lula da Silva, Dilma asumió el ministerio de Energía y ocupó la jefatura de Gabinete del Gobierno en junio de 2005.

Su gestión se destacó por el impulso a un ambicioso plan de inversiones en infraestructura de saneamiento, viviendas, transporte, energía y recursos hídricos. Y al frente de la presidencia de la empresa petrolera estatal Petrobras, hizo que Brasil alcance la autosuficiencia en la producción de crudo. El 1° de enero asumió su nuevo cargo, convirtiéndose en la tercera mujer en alcanzar el poder democráticamente en Sudamérica (tras la chilena Michelle Bachelet y la argentina Cristina Fernández) y en la primera mujer presidenta de la historia de Brasil.

Los procesos sociales no se detienen a palos

Parece que los dueños del poder no aprenden las lecciones de la historia. Tal vez por eso han eliminado las horas en que se enseña este curso en los colegios. Pero la historia nos demuestra que los perseguidos de ayer casi siempre son los presidentes del mañana.

Así como un oficial venal y cobarde ha ordenado reprimir a palos una manifestación pacífica e inofensiva, cuyo único objetivo era congratular al mandatario uruguayo, igualmente la prensa parametrada bajo las órdenes de Alan García nos da palos publicitarios o nos asfixia en silencio. Ante ello decimos que se engañan a sí mismos quienes imaginan una solución represiva. Ni la cachiporra ni la mordaza han impedido el protagonismo de las masas.

Los procesos sociales son indetenibles, como la rebelión de los estómagos vacíos y la insurgencia de una juventud desempleada y subempleada. Como la rebelión de las comunidades en defensa de sus recursos, frente al saqueo de las transnacionales mineras. Como nuestra justa lucha en defensa del gas, de la soberanía y de los recursos naturales que le pertenecen al pueblo.

Mujica llegó a visitarnos, pero la agenda se la impuso Alan García para que no tenga oportunidad de dialogar con el pueblo y para que tampoco reciba muestras de simpatía. Que su visita sea objeto de notas cortas, no de titulares, ha sido el efecto mediático de la censura alanista. Que su visita pase desapercibida y que el ejemplo del guerrillero de ayer y presidente de hoy no sea emulado en un país como el nuestro, harto de corrupción, de explotación y entreguismo.

sábado, 30 de octubre de 2010

EL FIN DE LOS DERECHOS LABORALES (Por Jorge Rendón Vásquez)


El profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos repasa cómo en el Perú los trabajadores dejaron de gozar de beneficios que les otorgaba la ley, para ser sólo “máquinas” al servicio del empresariado.

Hacia el fin de la década del ochenta, los trabajadores peruanos gozaban de un conjunto de derechos sociales que les permitían un nivel de vida en ascenso, pese a los estragos de la astronómica inflación de ese quinquenio.

La marcha hacia esos derechos se había iniciado con la jornada de ocho horas, arrancada al gobierno oligárquico de José Pardo, en enero de 1919, con una histórica huelga. Desde entonces, la penosa y constante acción de los trabajadores, respondida por los empresarios y sus gobiernos con una sistemática persecución, la prisión, las torturas y, en no pocos casos, la muerte de los militantes sindicales, fue dejando como saldo nuevos derechos sociales.

Con el gobierno del general Juan Velasco Alvarado, el cuadro de derechos laborales, individuales, colectivos y de seguridad social, se amplió considerablemente, con lo cual los trabajadores incrementaron su poder de compra e impulsaron el crecimiento de la producción nacional.

La contraofensiva de los empresarios comenzó con el gobierno de Morales Bermúdez a partir de agosto de 1975, pero fue detenida con la Constitución de 1979.

Se reanudó en 1990 con el programa electoral del candidato a la Presidencia de la República Mario Vargas Llosa, en el que se proponía lisa y llanamente suprimir la mayor parte de derechos sociales, y someter la fuerza de trabajo a las reglas del mercado, aplicando las instrucciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Tratando de defenderse, los trabajadores votaron en la segunda vuelta por el candidato rival, Alberto Fujimori, quien, gracias a ellos, ganó. Pero Fujimori no cumplió su palabra y, por el contrario, aceptó el apoyo de los empresarios, que habían respaldado al ahora Premio Nobel, y su programa neoliberal y flexibilizador. Los dejó gobernar y los derechos sociales comenzaron a caer entre agosto de 1990 y diciembre de 1991, con el consentimiento casi unánime de los grupos parlamentarios. De ese período es el Decreto Legislativo 728 que reordena las normas relativas al contrato de trabajo a favor de los empresarios.

Pero, como la campaña antilaboral no era todo lo rápida que los empresarios exigían, Fujimori, impulsado por ellos y con la activa participación de la cúpula militar se aventuró a dar el golpe de estado de abril de 1992. Luego, los empresarios y sus testaferros ya en el control del Estado les sacaron a los trabajadores el resto de sus derechos sociales más importantes. Cayeron la estabilidad laboral, la libertad sindical, el derecho a la negociación colectiva por rama de actividad, la jornada de ocho horas y la semana de cuarenta y ocho, y el pago por horas extras, la participación patrimonial en la empresa; los poderes del empleador para extender la duración del trabajo, trasladar al trabajador, sacarle el descanso en domingo, y sancionar fueron ampliados; se generalizó el alquiler de trabajadores con los “services” y la tercerización, etc. etc.. Económicamente todo esto les sustraía a los trabajadores una parte de su poder de compra y lo transfería a los empresarios como ganancias. Las dictaduras se implantan para eso.

Luego de la fuga de Fujimori al Japón en noviembre del 2000, los dos gobiernos siguientes les señalaron a los dirigentes de las centrales sindicales “la concertación social” como el procedimiento para recuperar los derechos sociales perdidos. Ingenuamente esperanzados, los dirigentes sindicales fueron a sentarse en la mesa del Consejo Nacional de Trabajo. Ninguno quiso escuchar la voz del sentido común que les gritaba que los empresarios jamás consentirían perder allí lo que habían logrado imponer durante el gobierno de Fujimori. Seis años después, de esas conversaciones privadas salió un proyecto de Ley General del Trabajo con el festivo aplauso de los ministros y funcionarios de Trabajo. Todos ellos decían orgullosamente que se había logrado aprobar por consenso el 85% del articulado.

Recién en la Comisión de Trabajo del Congreso de la República, el dichoso Proyecto pudo ser conocido por quienes no habían participado en su redacción. Las cúpulas sindicales habían admitido por consenso casi todas las normas dadas por el gobierno y el parlamento de Fujimori.

La resistencia al Proyecto vino de un grupo de dirigentes sindicales y de algunos juristas empeñados en la defensa de los trabajadores. Parte de esta campaña fueron mis Observaciones puntuales a los artículos del Proyecto perjudiciales a los trabajadores, en un estudio de cuarenta páginas que no pudo ser refutado.

Era tan aberrante la convalidación de la legislación antilaboral de la década de Fujimori que contenía el Proyecto que numerosos congresistas se negaron a tramitarlo y quedó bloqueado entre la Comisión de Trabajo y el Pleno del Congreso desde 2007. Sin embargo, el peligro no estaba conjurado.

En agosto del presente año, el nuevo Presidente de la Comisión de Trabajo declaró que haría aprobar el Proyecto de Ley General del Trabajo y dispuso que sus asesores lo rescataran del archivo. Las cúpulas sindicales manifestaron su conformidad en una reunión llevada a cabo en el auditorio José Pardo y Aliaga, el 22 de octubre, ante un bullicioso grupo de trabajadores que esperan ser repuestos en los organismos del Estado y que desconocían para que los habían reunido. De nuevo se invitó a algunos abogados empresariales a la Comisión de Trabajo del Congreso y se evitó la presencia de los dirigentes sindicales y abogados laboralistas en desacuerdo con el Proyecto.

Aun cuando se ignore el significado de una ley general, cualquier persona puede advertir que, aprobado ese Proyecto por el Congreso, recuperar los derechos laborales arrebatados a los trabajadores con su articulado tomará de unos veinte a treinta años. Es también claro que la restitución de esos derechos debería haber comenzado hace mucho, con la modificación de cada ley que los elimina.

El Presidente de la Comisión de Trabajo del Congreso pertenece, al parecer, al Partido Nacionalista. ¿Es ésta la posición de este Partido, distinta de su Propuesta para las elecciones de 2011, publicada hace unos días, o ese representante actúa por cuenta propia movido desde las sombras por algún grupo?


Artículo publicado en el diario La Primera, sábado, 30 de octubre de 2010

lunes, 25 de octubre de 2010

LA UNIDAD POR EL MISMO CAMINO DE DERROTAS


La izquierda continúa viviendo de espaldas a ese gran universo de trabajadores y estudiantes jóvenes que no encuentran un lugar en sus filas ni se identifican con un mensaje que no los incluye. Como vemos en la foto del 2do. Encuentro (23/10/10) el público, en su amplia mayoría, está formado por personas sumamente mayores. La mesa directiva, igual. Esta imagen vale más que mil palabras. Hay una izquierda que sigue considerando la participación electoral como la forma principal de lucha, pero ni aún así, lo sabe hacer bien. Una izquierda que no se toma en serio la representación de todos los trabajadores, está suicidándose. Una izquierda que no se renueva, está destinada a extinguirse. Sólo para los ingenuos existe la esperanza. Y la fe en alianzas sin principios ya se está viendo defraudada en el caso de Susana Villarán, con el casi triunfo de Fuerza Social en Lima, pero con el viraje hacia propuestas de derecha y la exclusión de la izquierda.

LA VERDADERA SITUACIÓN DE LA CLASE TRABAJADORA

Hay en el Perú cuatro centrales reconocidas: Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), Confederación de Trabajadores del Perú (CTP), Central Autónoma de Trabajadores del Perú (CAT) y Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Pero ninguna de ellas puede hoy autoproclamarse como defensora de los derechos de todos los trabajadores. Están estancadas e inmovilizadas por el triunfo del neoliberalismo y su estrategia de fragmentación de la clase trabajadora.

Durante los diez años de Fujimori, disminuyó en un 76,3 % la cantidad de convenios colectivos. Eso es ya un indicador suficiente que demuestra la inviabilidad del proceso bajo determinadas condiciones. Actualmente, apenas el 3 % de los trabajadores asalariados están afiliados a un sindicato, cuando en 2001 era el 5,2 % y en 1998, el 7,7 %, según registra el Ministerio de Trabajo. La OIT estima que el 8 % de la población económicamente activa (PEA) está sindicalizada. Lo que quiere decir es que el 92% no pertenece a un gremio laboral.

Lejos estamos de las condiciones existentes en el Paro Nacional del 19 de julio de 1977, cuando el 30% de la Población Económicamente Activa (PEA) estaba integrada en sindicatos, y la máxima organización laboral (CGTP) controlaba el 80% de estas agrupaciones.

En las dos últimas décadas, se generalizó la tercerización. Es decir, la subcontratación mediante un tercero, que lo hacen empresarios nacionales y grandes empresas transnacionales. Así el empleo es temporal, mas nunca lo será seguro, constante, en planillas, etc. Bajo la dictadura de Fujimori y Montesinos se crearon más de veinte formas de contratación que permiten al empleador eludir sus obligaciones hacia sus trabajadores, como aportes para la jubilación, seguridad social, vacaciones y licencias de maternidad. Con estas fórmulas se eluden también la jornada de ocho horas, seguro contra accidentes de trabajo, derecho de sepelio y el descanso dominical.

Tras diez años desde que el dictador Alberto Fujimori fue derrocado por la insurgencia popular, la herencia que dejó, en la misma línea neoliberal que precariza los derechos de la clase obrera, ha sido continuada por los tres últimos gobiernos “democráticos”. La tan cacareada “reactivación económica de Perú” y el fomento a la inversión extranjera no se basan exclusivamente en la disminución de tasas arancelarias o en la desaparición del Estado de la economía, sino en la volatilización de los derechos laborales.

Pues bien, la inmensa mayoría de población laboral bajo contratos de tercerización, está compuesta por jóvenes de menos de 25 años. Lo que constatamos en diversos centros de trabajo donde todavía hay presencia de sindicatos, es que los trabajadores sindicalizados (que son minoría) se muestran indiferentes ante el drama pavoroso de los contratados. Allí no existe solidaridad de clase, sino discriminación.

LA JUVENTUD INVISIBLE ANTE LA TÁCTICA ELECTORAL DE LA IZQUIERDA

Según cifras de la ONPE, la población electoral joven suma 5’437,419 (menores de 29 años) que es un 28% de la población electoral nacional. Según el INEI y la Organización Internacional de Trabajo (OIT), hay cuatro millones 723 mil jóvenes menores de 29 años en la población económicamente activa (PEA), aproximadamente un 31% de la fuerza laboral del Perú.

Sólo en Lima Metropolitana la tasa de desempleo en jóvenes de 15 a 24 años fue de 16,8%. Y hay jóvenes que optan por crear sus propios puestos de trabajo. Cada vez son más los que, desde los 20 años, emprenden sus proyectos.
“En el Perú la población juvenil está definida como aquellas personas entre los 15 y 29 años, conforme a la ley Nº 27802 del Consejo Nacional de la Juventud (CONAJU)”. Pues bien, en nuestro país la juventud representa el 28.5 % (7'442,641 de jóvenes) de la población nacional, según el censo realizado por el INEI en el 2005. De acuerdo con la OIT, durante el 2009, la mayor proporción de personas desempleadas está conformada por jóvenes. Y como reconoce el JNE, más de seis millones de jóvenes a nivel nacional ejercerán su derecho a voto en las próximas elecciones del 2011.

Así los jóvenes trabajadores se encuentran ante una orfandad de representación política. Sus líderes, cuando surgen, tienen los días contados para su expulsión. Desvinculados de sus centros laborales, tampoco hay un partido que los incorpore a la actividad política. Y si van en busca de los partidos “realmente existentes” no encuentran lugar dónde desarrollar esa actividad.

EL CASO EJEMPLAR DE CONSTRUCCIÓN CIVIL

El gremio de Construcción Civil, dirigido por Mario Huamán, dice representar a 110 mil obreros. Hay ciertamente un aumento de la plana laboral en éste sector, pues la industria construcción cobró auge bajo el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) quien por medio del programa "Mi Vivienda" impulsó la edificación masiva de departamentos y casas en Lima y provincias. Según cifras oficiales, el sector duplicó su dinámica en el actual gobierno aprista, que sumó a "Mi Vivienda" otros programas, con la construcción, entre agosto de 2006 y diciembre de 2009, de unas 112,744 casas y departamentos. . El crecimiento del sector fue reforzado con obras de infraestructura deportiva, hospitalaria y vial en Lima y Callao.

Pero las mafias de delincuentes comunes dirigidos desde los centros penitenciarios, amenazan de muerte a los empresarios para exigir el pago del 2 por ciento del costo de la obra, lo que significaría entre 20 mil y 200 mil dólares. Otra exigencia es el pago de bonos especiales de “paz laboral” o la contratación obligatoria de “trabajadores fantasmas”, quienes que no asisten a laborar, pero cobran un promedio de 550 dólares mensuales. Los obreros también son extorsionados por el pago obligatorio semanal de 12 dólares; y quien se niega a cumplir con el “impuesto”, es asesinado. En los últimos seis meses del 2009, se calcula que las mafias cobraron a empresarios y trabajadores un millón 400 mil dólares.

Lo que nos quiere decir esta realidad, es que una parte considerable de jóvenes obreros de la construcción está a merced de las mafias y que el sindicato no es un referente válido. También nos dice algo más: que si el secretario general Mario Huamán quisiera proponerse a representar a su sector en la escena electoral, tendría serias dificultades. Esta crisis de representatividad electoral se multiplica en otros sectores laborales, como el SUTEP, que se calculan sus agremiados en número de 80 mil; la Federación Nacional de Trabajadores Textiles del Perú con 4.000, el Sindicato de Docentes en Educación Superior del Perú (Sidesp) con 1.680 afiliados y el Sindicato de Trabajadores de Telefónica con 1.500, etc. Se demuestra, hasta en las marchas, que no están allí todos los que deberían estar y que un gran porcentaje de la PEA, especialmente los más jóvenes, padecen del síndrome de la despolitización. Queda demostrado: el liderazgo gremial no garantiza el éxito electoral.

LA IZQUIERDA BUSCA LA UNIDAD…SÓLO CUANDO HAY ELECCIONES…

Los partidos de la izquierda tradicional han tenido el tiempo necesario y suficiente para establecer fórmulas de unidad. La votación masiva por Ollanta Humala, el 2006, les dio una señal de alerta, pues fue la expresión de sectores de votantes que buscaban una candidatura única contra el neoliberalismo. Desde el 2006 hasta hoy, Ollanta ha evidenciado sus máximas debilidades políticas hasta el grado de no diferenciarse de la derecha en múltiples aspectos. Pero, incluso con las limitaciones de un incompetente en oratoria, ideología y polémica, fue un rostro nuevo, una figura joven, frente a los reciclados rostros de “los mismos de siempre”. Y veamos los resultados en primera vuelta:

Javier Díez-Canseco - Partido Socialista del Perú: 0.417 % (60.955 votos)
Alberto Moreno - Movimiento Nueva Izquierda: 0.232 % (33.918 votos)
Susana Villarán - Concertación Descentralista: 0.520 % (76.106 votos)
Ollanta Humala - Unión por el Perú: 25.685 % (3'758.258 votos)

¿Es posible, entonces, que la izquierda persista en la precipitada improvisación pre-electoral y en la perennización de la gerontocracia al mando? Hay un trillado camino de derrotas que otra vez se pretende reeditar por necios contumaces, sin la menor autocrítica ni enmiendas. Ahora, a puertas del 2011, apresuramos el paso y queremos parchar los enormes forados de nuestro accionar, los grandes agujeros negros donde la izquierda no ha querido hacerse presente. ¿Qué pasará?... Es previsible: ni con la más amplia unidad tenemos posibilidades de saltar la valla para ser gobierno, porque no se sembró antes aquello que ahora queremos cosechar. Nunca es tarde para cambiar, dicen los sabios, aunque sea para que el 2011 hagamos algo decoroso y que sirva para el 2016, ya cuando los viejos saurios de las burocracias vitalicias sean relevados por una nueva generación dispuesta a reconstruir organizaciones y recuperar el espacio perdido desde los 80’.