El periodismo es algo más que una carrera universitaria. Así lo confirman quienes hacen periodismo sin haber estudiado en una escuela de Comunicación Social o incluso quienes, como el fallecido Manuel D’ornellas, decían que es el oficio de los “sin título”. Si revisamos biografías, constataremos que muchos buenos periodistas se hicieron tales en las salas de redacción de diversos medios. Ahora que abundan escuelas de comunicación en diversas universidades públicas y privadas, los egresados de éstas compiten en los medios con otros profesionales.
Pero el oficio de comunicador social se demerita cuando se pone al servicio del fascismo. Estamos asistiendo atónitos a la parametrización de los medios de prensa y a la subordinación de nuestros colegas para que acaten el rol infame de propagandistas de una sola candidatura: la de Keiko Fujimori, hija del ex dictador que purga condena en cárcel de lujo. El criminal violador de derechos humanos, de garantías constitucionales mínimas, el ladrón que ha saqueado a su antojo el erario nacional, no sólo tiene sucesora, sino también quienes escriban por él. Y más allá de la prensa escrita, quienes hacen programas de TV y radio, con el único fin de perpetuar a la mafia fujimontesinista torciendo la conciencia de millones de peruanos.
La dictadura de Fujimori y Montesinos inauguró una nueva era en el periodismo nacional: la de la prensa amarilla y de la TV basura. Los talk show y la prensa chicha a 50 céntimos pervirtieron al consumidor y efectuaron una lobotomía colectiva, de la cual ahora vemos sus efectos. No se nos diga que no actuamos. En 1998 hicimos una memorable protesta multitudinaria con todos los colegios de Lima, en plena dictadura, protestando contra este instrumento de dominación. Queda bien claro que para hacer este tipo de “periodismo”, no se necesita ni talento ni profesión. Basta ser delincuente embozado y fingirse comunicador social. Hoy mismo, periodistas que no quisieron acatar el rol impuesto por los dueños de los medios donde trabajaban, han perdido el empleo. Otros, se sostienen en ellos bajo amenaza. Muchos están fuera hace tiempo porque se les niega el derecho a sobrevivir con aquello que sí saben hacer. Detrás de la máscara de la libertad de expresión, encontramos subempleo, subordinación, explotación y falta de derechos elementales para hombres y mujeres de prensa.
Provocadores y soplones a la orden
Decimos que la ética no funciona para aquellos que han confundido su rol de comunicadores sociales con el vil oficio de soplones. Delatar y provocar refugiándose tras una cámara, no es hacer periodismo. Ya nos hemos referido al linchamiento reporteril en otro artículo. Acosar, cortarle el paso, provocar al entrevistado para que pierda la compostura y salga la peor imagen de él, transformó a ciertos reporteros en una quinta columna o fuerza de choque en defensa del sistema imperante.
Esto ha pasado en la última marcha multitudinaria y silenciada por los medios venales, el 26 de mayo. Un reportero, preparado para el choque y la provocación, refugiando su identidad tras un casco de motociclista, me filmaba cuando hacía pintas con el lema NO A KEIKO. Lo que no sale en audio es la provocación deliberada: oiga, por qué pinta las paredes, oiga… Nuestra reacción primera fue rociarlo con el spray de pintura. Pero no contento con ello, el vil reportero al servicio del fujimontesinismo, insistió en perseguirme con la cámara por delante. Recibió un golpe y ahora dicen sus patrones que le rompimos el instrumento de trabajo.
Una explicación oportuna
Para empezar a darla, soy escritor y periodista. Así lo reconoce la conductora del programa que me acusa: Mónica Delta. He cumplido mis labores en diferentes medios de prensa y ahora estoy en cura de silencio por las razones antes expuestas. Por lo tanto, lejos está de mi ética agredir a colegas que cumplen con su trabajo. La polarización de fuerzas en nuestro país, a puertas de las elecciones en segunda vuelta, que se definirán entre el candidato de Gana Perú, Ollanta Humala, y la candidata de la última dictadura que padecimos, Keiko Fujimori, ha trazado una frontera insalvable entre quienes defienden el estado de derecho y quienes pretenden facilitarle el paso a la impunidad de genocidas y ladrones.
La candidata Keiko Fujimori goza del apoyo unánime de una prensa parametrada e incondicional, que no sólo silencia las noticias sobre el adversario, sino que une esfuerzos con los servicios de inteligencia que intervienen nuestros correos, facebook, teléfonos fijos y celulares. Y que quede bien claro: no nos intimidan las amenazas, porque todos saben que nos llegan puntualmente. Este matonaje periodístico que viene aparejado con las maniobras previas a un fraude electoral, también reclama su derecho a la inmunidad e impunidad.
En tal contexto puede entenderse mi reacción airada frente a una provocación. Bien dice un compañero mío en el facebook: si la prensa está en manos de canallas, entonces que hablen las murallas. Por eso pintamos lemas en los muros durante las marchas antikeiko. Y mientras pintamos, muchos reporteros de prensa internacional nos han filmado. Pero ninguno se atrevió a provocarnos, a cuestionarnos o a intimidarnos, como sí lo hizo el “agredido” de Canal 2 que refugiaba su identidad tras un casco de motociclista.
¿Mónica Delta puede acusarnos de algo?
Cuando nos identifica con nombres y apellidos, profesión y arte, y además se me dice “seudo-intelectual”, podemos decirle: es un honor viniendo de quien viene. La periodista Mónica Delta tuvo que salir del país después que la dictadura a la cual sirvió se desplomó por fuerza de la insurgencia popular y el pueblo peruano recuperó el estado de derecho.
A diferencia de ella, muchos colegas periodistas e intelectuales, participamos en la Marcha de los Cuatro Suyos. A diferencia de ella, muchos redactores fuimos purgados de los medios en los que pudimos habernos ganado el pan honestamente. A diferencia de ella, algunos de nuestros colegas fueron asesinados por los paramilitares y militares que cumplían órdenes del Pentagonito.
Su colega, ¿periodista?, Aldo Mariátegui participa de esta campaña, tanto en TV como desde su pasquín Correo. No nos extraña que ambos envíen a un reportero, protegido previamente por un casco, a sabiendas de que iba a fomentar las iras. Lo cierto es que he recibido adhesiones y solidaridad de intelectuales, profesionales, estudiantes y ciudadanos honestos, quienes aseveran que los representé a todos ellos en una sola actitud.
En síntesis, los seres conscientes e inteligentes de este país repudian a la prensa parametrada por el fujimontesinismo, corrompida con los millones de las transnacionales mineras y de los dueños del poder económico. Su descarada campaña para que gane las elecciones la hija del exdictador, puede contar con lúmpenes reporteriles, genuflexos y serviles, pero jamás con un periodista que tenga un mínimo de ética.
No me molesta que desde las letrinas fujimoristas me tilden de "seudo intelectual". Escribo, luego existo. Enseño, luego existo. Lucho, luego existo. Milito, luego existo. Mi conciencia no está a la venta ni en alquiler. El ejemplo contrario lo pueden dar Nicolás Lúcar, Aldo Mariátegui, Mónica Delta y similares. Ellos siempre tendrán trabajo, bien remunerado, porque marchan al son de la comparsa de los dueños de grandes capitales. Yo marcharé siempre con la memoria de nuestros colegas asesinados en Uchuraccay, con el ejemplo de Pedro Yauri y de Melisa Alfaro Méndez.
Ni el fascismo que tratan de instaurar nuevamente ni el matonaje servil de los lumpen-periodistas, podrán acallarnos. Escribo y escribiré siempre para un pueblo que lucha por su dignidad. Y preparamos desde ya una segunda Marcha de los Cuatro Suyos. Tengan la plena seguridad, epígonos del poder, cáfila de seudoperiodistas: ¡Venceremos!
sábado, 28 de mayo de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
INTELECTUALES CONTRA EL FASCISMO

Los intelectuales, escritores, poetas, artistas y dramaturgos del Perú nos pronunciamos sobre el momento actual que vive nuestro país. En las últimas elecciones han resultado finalistas Ollanta Humala (Gana Perú) y Keiko Sofía Fujimori (Fuerza 2011), pasando ambos a segunda vuelta. De un universo de 19' 949,915 de electores hábiles, 9' 965,543 han votado por el continuismo neoliberal, mientras que 4' 719,344 lo hicieron por listas opositoras al modelo; de ellos corresponden a GANA PERU 4'640,164 votos. Esta diferencia revela una polarización de fuerzas con el riesgo de que el saldo de los votos favorables al modelo imperante se cargue a la cuenta de la candidata fujimorista.
Los dueños del poder económico, de los medios de comunicación y del sistema electoral, ya están haciendo las maniobras necesarias para favorecer la elección, en segunda vuelta, de Keiko Sofía Fujimori, hija del ex dictador que actualmente se encuentra en prisión. La hipotética elección de la candidata fujimorista significaría un desastre para la democracia peruana, una regresión a los métodos dictatoriales del pasado y la legitimación de toda la legislación antilaboral y antipopular que heredaron, del régimen de facto, los siguientes gobiernos. También significaría la impunidad de delincuentes genocidas, como los del Grupo Colina, que perpetraron horrendas masacres en barrios Altos, La Cantuta, el valle del Santa, etc.
Por estos motivos, los intelectuales peruanos no podemos permanecer indiferentes ante el riesgo del continuismo fujimorista. Sabiendo que no todos los ensayistas, creadores y artistas tienen una opinión homogénea y que muchos votaron en primera vuelta por distintos candidatos, hoy los llamamos a votar, en segunda vuelta, contra el fascismo representado por la candidata Keiko Sofía Fujimori. Este 05 de junio nuestro voto responsable por Ollanta Humala debe significar un voto de lucha, generalizando a nivel nacional la protesta activa contra el pasado vergonzante.
UNIDAD PARA LUCHAR, UNIDAD PARA VENCER
AL FUJIMORISMO, EN SEGUNDA VUELTA, DILE NO…
GENERALIZAR LA REBELIÓN POPULAR CONTRA LA OPCIÓN FASCISTA
Firman:
Dante Alfonso Castro Arrasco (escritor y periodista)
Ricardo Virhuez Villafañe (escritor y periodista)
Winston Orrillo (poeta y periodista)
Miguel Ángel Coletti (Lingüista)
Antonio Morales Jara (escritor)
José Maurtua (Filósofo)
Marcela Pérez Silva (cantautora)
Ysabel Gutiérrez Yagui (abogada, investigadora en DDHH)
Edgar Saavedra (poeta y narrador)
Manuel Valenzuela Marroquín (antropólogo, investigador)
Rodolfo Ybarra (poeta)
Alberto Villagómez Paucar, docente de la Escuela de Comunicación Social de la UNMSM, investigador teatral, Director de la revista digital latinoamericana Pacarina del Sur.
María Teresa Glave (educadora e investigadora)
María Regla Villa Gámez (poeta)
Hugo Cabieses, (economista)
Cesar Garcia Lozada (economista)
Vico Burgos, (comunicador social)
Julio Carmona, (escritor)
Yasser Gomez, (periodista)
Ernesto Toledo Bruckman, (periodista y escritor)
Bernardo Rafael Álvarez (poeta)
Armando Arteaga (poeta)
Adolfo Payés (pintor, escultor y poeta)
Eduardo Gonzáles Viaña (novelista y cronista)
Carlos Meneses (novelista)
Jorge Tume (escritor)
Domingo de Ramos (poeta)
Mary Soto (poeta)
Tulio Mora Gago (poeta)
Rosa Delfina Trinidad Carrillo - Comunicadora.
Pedro Lovatón Sarco (escritor) profesor de Comunicación de San
Marcos, Jefe del Dpto Académico de Comunicación Social.
…siguen firmas…
sábado, 9 de abril de 2011
VOTAR POR DESPERTAR NACIONAL ES VOTAR CONTRA ESTE SISTEMA DE OPRESIÓN

Cansados ya de la explotación capitalista y de la venta al peso de nuestros recursos, nos revelamos también por la vía electoral y rompemos el pacto infame de hablar a media voz (Manuel Gonzáles Prada).
No pretendemos buscarle un rostro humano al capitalismo, porque no lo tiene. No queremos negociar con los inversionistas extranjeros sin condiciones. Queremos construir una patria digna y soberana, democrática e inclusiva. Queremos que los impuestos a las transnacionales que invierten en el país, sean de utilidad para financiar la estabilidad social que nos urge.
No queremos votar por el mal menor. Las listas que se presentan han excluido expresamente a los educadores, siendo éste un gran sector que carece de candidatos e invitados. El compromiso del nacionalismo burgués con los dueños del poder se evidencia en la exclusión de los trabajadores de la educación en su propia lista congresal. Eso lo sabe muy bien el ex-ministro de Educación, toledista, Nicolás Lynch, enemigo del SUTEP y autor intelectual del fraude de la evaluación docente.
No puede haber liberación nacional sin liberación social. Los empresarios "nacionales" están interesados en oponerse al TLC con EEUU o con China, en defensa de sus intereses, pero no aceptan que en sus propias empresas se apliquen los derechos laborales mínimos que garantiza la OIT. Eso lo sabe muy bien el señor Abugatás y su lobby de empresarios textiles explotadores y esclavistas.
Si no incurrimos en apostar por el "mal menor", es porque tenemos un candidato a la presidencia de la república que representa a los sectores sociales marginados del supuesto "chorreo", garúa o gotera capitalista. Ricardo Noriega Salaverry ha sido discriminado por las empresas encuestadoras para negarle la tribuna que con justicia le correspondía en los últimos debates de este proceso electoral.
El gobierno aprista, como recientemente lo ha demostrado en el sur del país, sigue aplicando represión y matanzas, refugiándose tras la cortina electoral. Asimismo pretende garantizar el continuismo neoliberal y la vigencia de la Constitución de 1993, hecha en dictadura y contra todos los derechos laborales y sociales.
Nos acusan con la manida frase que la izquierda está dividida, pero se olvidan de que la derecha se ha presentado con cuatro candidatos que esgrimen el mismo discurso pro-imperialista y patronal. Quien más ha insistido en preservar la vieja Constitución fuji-montesinista y heredar los decretos que criminalizan la protesta popular y declaran impunes a los policías que disparen contra la multitud, es Alejandro Toledo. Y Pedro Pablo Kuszinki (PPK)es sólo un agente a sueldo del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Ambos han gastado incalculables y millonarias campañas de propaganda, fletando buses para acarrear multitudes, con pago incluido, hacia sus mítines de cierre.
No tenemos los millones de las transnacionales mineras y del narcotráfico, oscuros intereses que pagan las campañas millonarias de sus próximos congresistas. La nuestra es una campaña franciscana, escasa de recursos, símbolo de nuestra honestidad y consecuencia revolucionaria.
Por todas estas razones, el voto por Despertar Nacional se hace necesario y urgente, para llevar al Congreso a los luchadores sociales que jamás han claudicado ni le han hecho concesiones al capitalismo dependiente y al imperialismo. Votar por Ricardo Noriega Salaverry, para presidente, y votar por nuestros candidatos a congresistas, es una legítima conspiración contra este sistema entreguista y capitulador que sigue rematando la soberanía de la patria y sus recursos naturales que les pertenecen a todos los peruanos.
ESTA VEZ TU VOTO HARÁ LA DIFERENCIA
LUCHAMOS PARA TRIUNFAR
¡SIN LUCHAS NO HAY VISTORIAS!
LA MORDAZA DE LAS ENCUESTADORAS

Además de continuar con la legislación electoral fujimontesinista, además de las millonarias campañas de propaganda financiadas por las transnacionales y el narcotráfico, las empresas encuestadoras definen qué candidatos pasarán a primera vuelta.
Recordemos las elecciones municipales. El escándalo de los “poto-audios” disminuyó notablemente las posibilidades de Lourdes Flores para ascender al sillón municipal, el año pasado, pero también reveló que las encuestadoras manipulan resultados. La intención de Lourdes Flores de entrevistarse con Alfredo Torres, presidente ejecutivo de Ipsos Apoyo, significó que los candidatos pueden pedirle explicaciones y (¿por qué no suponerlo?) forzar las cifras. Estaríamos ante la cuestionable legitimidad y/o nula imparcialidad de las encuestadoras, las mismas que pueden actuar por presión política o por dinero. En otras palabras, si usted es candidato, tiene que disponer de una caja chica (cuantiosa) para comprar una buena colocación en ésta antesala ilegal de las elecciones.
El debate de candidatos a la presidencia de la república, este domingo 03 de abril, ha sido reducido a “los cinco grandes”, poniendo arbitrariamente fuera de juego a los candidatos “chicos”. Resulta, entonces, que la real primera vuelta electoral, fuera de ánforas, es determinada por la aplanadora mediática (prensa amarilla + TV basura) y las empresas encuestadoras, no por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ni por la Oficina de Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Las encuestadoras, de cuestionable imparcialidad, gozarían así de atributos que no le otorga ninguna ley.
martes, 1 de marzo de 2011
VOTA POR UN ESCRITOR CON COMPROMISO DE CLASE

Año de centenario del natalicio de José María Arguedas
POR UNA PATRIA DE LOS TRABAJADORES
VOTA POR UN ESCRITOR QUE MARCHA CON SU PUEBLO
DANTE CASTRO AL CONGRESO
Faltando pocas semanas para que los electores decidan a quienes dar sus votos, gracias a internet, nos enteramos que cientos de candidatos están financiados por las empresas mineras transnacionales. Para garantizar el saqueo de nuestras riquezas y arrebatarnos todo rasgo de soberanía nacional, los monopolios pagan a quienes serán sus portavoces en el Congreso de la República.
A esa cifra de vendidos hay que sumarle otras más: las candidaturas financiadas por el narcotráfico y también por la Sociedad Nacional de Industrias (SNI). La patronal quiere congresistas que suscriban leyes antilaborales, en contra los intereses de la clase trabajadora, de acuerdo con la Constitución de 1993 que hemos heredado de una dictadura.
Necesitamos otro tipo de congresistas, que peleen en todas las formas posibles por aquellos que producen la riqueza en nuestro país. Que levanten los puños no sólo para protestar, sino para estrellárselos en la cara a los que se perpetúan como "clase política" ganando miles de soles mensuales de por vida, por "cédula viva" y jubilándose con sueldo de congresistas.
Así como necesitamos otro tipo de legisladores, nos urge una NUEVA CONSTITUCIÓN. Con esta Constitución hecha por el dictador Fujimori y sus secuaces, no podemos garantizar los derechos de los trabajadores. Esta carta magna dictatorial está hecha a la medida de los intereses de los explotadores, de la patronal, de los monopolios y transnacionales que desangran al Perú.
¿Qué proponemos? Una Asamblea Constituyente popular y soberana, basada en la democracia directa y no en la absurda y putrefacta "democracia representativa". La vieja democracia debe derrumbarse para que, sobre sus escombros, constituyamos una Nueva Democracia. Queremos construir una PATRIA DE LOS TRABAJADORES pero no podemos fundarla con esta absurda legislación ni bajo la fórmula democrática “representativa” que sólo es una vil careta de la dictadura del capital sobre el trabajo.
Así como explotan a nuestros hermanos trabajadores, también lo hacen con los trabajadores de la Educación. Los educadores padecen las mismas humillaciones y congelamiento salarial que todos sus hermanos proletarios, pero además, el Estado y los medios de comunicación los responsabilizan por la atrofia de la educación en el Perú. El país necesita de una auténtica política educativa y de una Reforma de la Educación.
Vemos que a los maestros no los representa nadie en las listas congresales, incluso en aquellas que se proponen “progresistas” o “nacionalistas”. Al SUTEP, como también a la CGTP, los han excluido totalmente. Sólo los dóciles e inoperantes son convocados para llenar los puestos vacíos; muchos que viven de su pasado quieren regresar al Congreso o ingresar por primera vez para no hacer nada. Decimos que para representar a los maestros, hay que saber lo que es vivir con el sueldo de un docente; hay que vivir esta humillación en carne propia; hay que ser maestro en funciones, aquí y ahora.
Vemos también que a los creadores de cultura en el Perú, no los representa nadie en otras listas. Los escritores no tienen una ley que proteja sus derechos, no hay seguro que los ampare ni jubilación ni sepelio. ¿Cuántos escritores de literatura llevan en su nómina otros candidatos?... ¿Cuántos artistas plásticos?... ¿Cuántos actores de teatro?... Es hora de hacerlo, por eso Despertar Nacional incorporó a su lista para el congreso al escritor y periodista Dante Castro, quien lleva el N° 15 en Lima.
Dante Castro Arrasco ha ganado una considerable cantidad de premios de literatura en el Perú y en el extranjero, pero los dueños de la cultura oficial no lo reconocen. ¿Por qué?... Porque siempre se le ve marchando con su pueblo.
No está en los cenáculos de la cultura. No lo busquen en las ferias del libro, allí donde sólo los “ilustres” amigos de la Cámara Peruana del Libro son invitados. Han de encontrarlo en la movilización del día, con los obreros, con los campesinos, con los estudiantes, con los maestros… Dante Castro ha asumido el rol que demanda César Vallejo para los intelectuales revolucionarios:
“El tipo perfecto del intelectual revolucionario, es el del hombre que lucha escribiendo y militando simultáneamente”
(César Vallejo).
Por estos motivos, la campaña de Dante Castro al Congreso, no tiene millones de dólares que la respalden. Aquí no están representados los intereses de las transnacionales mineras, ni del narcotráfico ni de la plutocracia ni de la patronal.
Por este motivo, llamamos a los trabajadores, estudiantes, educadores e intelectuales revolucionarios a multiplicar en sus correos esta modesta propaganda.
UNIDAD PARA LUCHAR… UNIDAD PARA VENCER
SIN LUCHAS NO HAY VICTORIAS
martes, 8 de febrero de 2011
Entrevista de Carla Moreno a Dante Castro

ESCRITOR Y COMBATIENTE, DANTE CASTRO AL PARLAMENTO
Dante Castro Arrasco no sólo es escritor, docente y periodista, sino que por encima de sus capacidades intelectuales, es un militante de la izquierda revolucionaria. Empezó con su primera experiencia de adolescente, militando en la causa del proletariado, participando en la insurgencia antidictatorial que derrocó al general Morales Bermúdez. Luego se constituyó en dirigente estudiantil de las dos universidades donde estudió: Universidad Católica y Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue representante de la FEP ante la Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes (OCLAE) con sede en Cuba. La lucha de liberación de nuestros pueblos lo llevaron a participar de procesos revolucionarios en otras latitudes, para luego volcar esas experiencias en la acción directa aquí en su tierra natal.
Como escritor ha destacado llevando a la literatura las voces de los olvidados y marginales, de los explotados y luchadores sociales. En la línea de Mariátegui, Vallejo y Arguedas, ha conquistado premios nacionales e internacionales sin transigir ni dar su brazo a torcer frente a las provocadoras ofertas de las grandes casas editoriales. Cuba lo hizo merecedor del Premio Casa de las Américas, justo cuando la dictadura de Fujimori y Montesinos pretendía reducirlo a un régimen carcelario infrahumano. Fue así que se asiló en la Patria de Fidel y de Camilo, hasta que pudo volver al Perú. Y no volvió para hacer bohemia literaria, sino para contribuir a organizar la protesta popular contra la dictadura y formar escuelas de cuadros por donde han pasado muchos jóvenes que ahora militan en la izquierda.
Como docente ha implementado, desde hace treinta años, planes de lectura que desarrollan la capacidad de lectura comprensiva, hábito de leer y al mismo tiempo plantean una toma de conciencia acerca de la realidad nacional. Son muchas las promociones egresadas de colegios que llevan nombres en quechua gracias a las sugerencias de un docente comprometido con su pueblo. Y más de seis promociones escolares y universitarias llevan su nombre. Se trata de un docente que ha dejado huella en sus alumnos, pero que ha sido combatido por quienes imponen el plan del ministerio para alienar a las nuevas generaciones.
Ahora las bases de su organización política le exigen representar los intereses del pueblo que lucha contra el neoliberalismo a través de una candidatura al Parlamento. Es así como Dante Castro postula al Parlamento en la lista de Despertar Nacional, con el N° 15. Nos concede la entrevista:
CM. ¿Por qué te animaste a participar en una lista al Parlamento?
DC. - Fue un ofrecimiento de los compañeros revolucionarios que participan en Despertar Nacional y un mandato de mi organización, el ML-19. Hay en ese partido luchadores sociales que sacrificaron todo para tratar de cambiar nuestra historia. La pobreza cuasi franciscana de nuestras candidaturas es una prueba de honestidad. Apelaremos al pueblo para que con sus modestas contribuciones haga realidad este anhelo de representar sus intereses en el debate político.
CM. ¿Por qué te oponías antes a la participación electoral?
DC.- Eso no es cierto. Nos oponíamos a la participación sin condiciones. Ya hemos visto qué le pasó a la izquierda con Susana Villarán. Ya hemos visto cómo el nacionalismo llevó a Mekler, a Gustavo Espinoza y a Torres Caro al parlamento. Votar por votar es como hablar de la unidad por la unidad.
El ML-19 intentó participar con Avanza País el 2006 y nos inscribimos para ello. Últimamente tratamos de participar en elecciones impulsando la candidatura de Alberto Pizango, después de la insurgencia popular en Bagua. Era una candidatura que encarnaba y representaba a la insurgencia popular, a la vía revolucionaria al poder. Como tal, nos constituimos en APHU poniendo a disposición todas nuestras capacidades en función de una participación electoral revolucionaria. Eso consta en nuestra prensa y en afiches pegados en Lima. Pero fuimos marginados por los mismos “asesores” que han abortado la candidatura de Pizango. Cuando nos dimos cuenta que se nos discriminaba en el uso de la palabra, que se nos excluía de comisiones donde nos habíamos inscrito previamente y que al Apu Pizango lo estaban saboteando, nos retiramos para dedicarnos al trabajo de bases, adonde siempre hemos estado bien. De pronto los compañeros de Patria Libre nos invitan a Despertar Nacional; evaluamos tal posibilidad y la aprobamos.
CM. ¿Cómo conociste a Ricardo Noriega Salaverry, candidato presidencial de Despertar Nacional?
DC.- Gracias a la invitación de compañeros muy cercanos a nuestra causa, pudimos escuchar la propuesta de Ricardo Noriega recién en noviembre. No se trata de un sujeto cerrado, sino de alguien dispuesto a escuchar y a aceptar la unidad de los distintos. Es importante la actitud y el carácter en quien hace política. Pizango era pasivo, se ausentaba, no cumplía con sus compromisos. Noriega es todo lo contrario: proactivo, enérgico y cumplido. El lugar que nos ha ofrecido Despertar Nacional es propicio para que sigamos creciendo como organización, sin limitaciones ni condicionamientos.
CM. ¿Por qué la izquierda no se une?
DC.- He participado de esfuerzos unitarios desde que comencé a militar en una organización revolucionaria. Después del histórico Paro nacional del 19 de julio de 1977, el pueblo les exige a los caudillos la unidad. La unidad de acción es la que pone los cimientos para la unidad política. Fue así como aparecieron los primeros esfuerzos de unidad: UDP, FOCEP, UNIR, hasta fórmulas más totalizadoras como el frustrado ARI y posteriormente la exitosa IU. No podemos exigirle a las izquierdas que se unan al margen de la tarea concreta, sin señalar los objetivos tácticos o estratégicos, y sin establecer los mecanismos democráticos que posibiliten la unidad.
CM. ¿Estás hablando de que no hay mecanismos democráticos?
DC.- Claro. Las elecciones primarias para elegir al candidato de los pobres, al candidato de la unidad, es sumamente necesaria. No es posible aceptar imposiciones arbitrarias. Una forma de arbitrariedad es que alguien que no tiene trayectoria revolucionaria te imponga la unidad bajo su candidatura. Otra forma es que “los mismos de siempre” decidan por las bases. Si te fijas en el “retrato de familia” de la izquierda, verás que hay rostros que se vienen repitiendo desde 1978 y sólo faltan los que se han muerto. Si investigas a “los mismos de siempre” te darás cuenta que muchos son responsables de liquidar a la izquierda hasta reducirla a menos del 1.4% de votación. Y liquidaron sus propios partidos rehusándose a democratizarlos, con tal de reservarse el poder de decisión sobre la militancia. La ausencia de mecanismos democráticos imposibilita la estructuración de un gran frente de izquierdas.
CM. ¿Y en qué se basa la arbitrariedad de los caudillos?
DC.- La lucha de clases se refleja al interior de los partidos políticos. Y su base es económica. Los caudillos son los dueños de la economía del partido; los obreros y siervos de la izquierda están destinados a trabajar y obedecer. Muchos de los que señalamos como “los mismos de siempre” perciben cédula viva del estado; es decir, se han jubilado con el mismo sueldo que ganaban de parlamentarios. Otros son dueños de ONGs y de empresas del partido. Sea por una u otra razón, poderoso caballero es don dinero. Quien tiene plata, manda. Quien no la tiene, obedece o se larga.
CM. Supongo que la gente necesita saber que puede decidir algo…
DC.- Exacto. Los miles de militantes de izquierda, aquellos que construyeron las bases que hicieron posible IU por ejemplo, requerían ser partícipes de las decisiones de sus partidos. Si los congresos partidarios hubiesen sido ampliamente democráticos y las bases pudiesen promover a sus líderes, habrían contado con una sana vida interna. Pero si participaban en congresos amañados, si se postergaban los plenarios, si se tramaban dolosas reelecciones, la gente se sentía defraudada y después de años de frustraciones desertaban renegando. La fuga de talentos de la izquierda ha sido espectacular. Desde la división de IU y la estupidez de darle el voto a Fujimori, la hemorragia de deserciones fue indetenible. La no alternancia en el poder, frustró el relevo generacional y se abrió una brecha innecesaria. La derecha supo renovar cuadros, la izquierda hizo todo lo posible porque no hubiese tal renovación.
CM. ¿Qué propones al respecto?
DC.- Sería muy fácil hablar de democratización de la izquierda. Pero para eso, primero, deberíamos tener una izquierda. Estamos forjando una con apellido: izquierda revolucionaria, trabajando políticamente en bases con la juventud obrera y estudiantil. No hemos llegado a constituirnos en bases campesinas, pero coincidimos con cuadros que trabajan en comunidades y rondas. Nuestro trabajo apunta al largo plazo. Tuvimos que rescatar la ideología del proletariado en medio de la tormenta del triunfalismo neoliberal, de la supuesta “muerte de las ideologías” y del manido “fin de la historia”. Allí donde la izquierda tradicional claudicó, aparecimos nosotros. Allí donde los viejos saurios ordenaron el repliegue, nosotros decidimos avanzar paulatinamente, poco a poco, sin apuro. Los hábitos democráticos al interior de nuestras propias organizaciones deben distinguirnos de esa otra izquierda que no los practica. Rescatamos la consigna del sub-comandante Marcos, en Chiapas: “Hay que aprender a mandar obedeciendo”.
CM. ¿Por qué tendríamos que votar por ti?
DC.- Frente al avance arrollador del neoliberalismo, alguien tiene que proponer una lucha sin cuartel contra este brutal sistema de dominación. Veo que las demás propuestas desde el campo popular pecan de ingenuas y se conforman con una plataforma de ofrecimientos que no van más allá de humanizar al capitalismo, lo cual es imposible. Si cuento con el caudal necesario de votos para entrar al parlamento, no entraré a esa chanchera para conciliar, sino para ser un portavoz intransigente de los intereses de la clase trabajadora. Ya el pueblo sabe lo que es votar por sujetos que luego permanecen pasivos en su curul. Las comisiones investigadoras sobre corrupción y también las de derechos humanos, necesitan de nuestra participación; igualmente hay que luchar por presentar proyectos de ley que favorezcan al pueblo. La izquierda revolucionaria se distingue no sólo por la vigencia de la tarea estratégica sino incluso por sus métodos de participación en el parlamento burgués.
CM. Eres escritor, periodista y docente… ¿Representas a tus colegas en los tres campos?
DC.- Como periodista debo recordar con dolor a los mártires de Uchuraccay, el asesinato de Melissa Alfaro, mi compañera de trabajo, la desaparición de Jaime Ayala y muchos otros colegas a quienes no se ha hecho justicia. Los periodistas siguen desprotegidos en materia laboral y políticamente también. En el Perú no hay libertad de expresión ni seguridad para ejercer el periodismo.
Como escritor, cansado estoy de asistir a entierros de poetas y autores para los cuales no hay con qué pagarles su última morada. Bochornosos casos como los de Alejandro Romualdo, Cesáreo Martínez, Paco Bendezú, Bacacorzo, etc., nos hacen meditar acerca de la necesidad de leyes que protejan a los trabajadores de la literatura. Un autor con méritos llega a la tercera edad sin seguro de salud ni pensión ni partida de defunción. No hay un fondo del estado para financiar publicaciones, no hay concursos públicos que auspicien premios nacionales de poesía, narrativa o teatro.
Como docente tengo treinta años de humillaciones y puedo representar a los maestros de a pie que sobreviven con salarios de hambre, bajo contratos temporales y sometidos por planes educativos absurdos que sólo los limitan en el ejercicio de la docencia. Nos pagan mal, la mayoría de colegios privados no cumplen con sus obligaciones, estafan al docente; pero como si esto fuese poco, no nos dejan enseñar. No existe política educativa en el Perú y sólo somos tributarios de programas diseñados por el imperialismo para abortar nuevas generaciones sin conciencia social, sin cultura general y sin identidad nacional. Hace falta una reforma integral de la educación con la participación de los sectores involucrados en la tarea educativa.
CM. ¿Estarías dispuesto a defender al SUTEP?
DC.- Como discípulo de Horacio Zevallos Gámez, debo repetir una de sus estrofas del poemario Alegrías de la prisión: “Maestro, en tu libro de lucha está escrito que no traicionar es un mandamiento”. Defiendo al SUTEP de todas las infamias que le ha lanzado la maquinaria de desprestigio de la derecha y sus secuaces. Uno de estos es Nicolás Lynch, que ahora es candidato del nacionalismo. Este señor no sabe lo que es vivir con el sueldo de un maestro. Este señor esgrime la tesis burguesa de la “meritocracia” y en torno a ello debería hacerse una autoevaluación o un examen de conciencia. Las torcidas evaluaciones impuestas a docentes, son fruto de sus sugerencias cuando estuvo al frente del Ministerio de Educación, herencia que ha recogido el ministro aprista Chang. Lynch quiso arrasar con el SUTEP así como un ancestro chileno suyo arrasó con Chorrillos. Propongo la unidad del SUTEP no sólo para luchar por mejores salarios, sino también para proponer una reforma integral de la educación. El SUTEP ha sido obviado por el reformismo caviar y el nacionalismo burgués. Le corresponde a la izquierda revolucionaria representarlo.
CM. Por ahora, gracias compañero Dante… Lo volveremos a entrevistar sobre temas más específicos…
DC.- Quedo a sus órdenes, compañera…
miércoles, 2 de febrero de 2011
Drogas y candidatos puestos a prueba

Las drogas en el Perú, como en Colombia, son mercancías de libre circulación y consumo. Los que prometen legalizarlas hacen de comediantes bufos, generando un instante de discusión para beneplácito de la prensa conservadora. Prometer legalizar aquello que no se persigue, es una hipocresía. Y no es casual que los dos narco-estados más conocidos de Sudamérica, sean gobernados por fieles servidores del imperialismo, garantes del equilibrio estratégico y geopolítico de los yanquis en la región.
Los hipócritas de peor calaña exigen que hoy los candidatos a las próximas elecciones se hagan análisis clínicos para saber si alguna vez o hace poco tiempo consumieron estupefacientes. Sería difícil demostrar que el resultado negativo de esta prueba garantiza por sí solo la moralidad de un candidato. Igualmente sería harto difícil demostrar que si alguien consumió cocaína en su despedida de soltero, está destinado por éste hecho a ser un gobernante réprobo.
Alberto Fujimori no consumía cocaína, tampoco marihuana, pero comandó una de las dictaduras más corruptas de nuestra historia republicana. Ante esta enfermedad del poder, sugerimos que se invente el corruptómetro, un aparato detector de impulsos conductuales que desembocan en la degeneración del sujeto analizado, aquel que promete luchar contra el mal pero que terminará sirviendo a las grandes mafias.
LAS DROGAS EN EL PODER
La cocaína ha formado parte del poder desde inicios del siglo XX. Los dueños del poder oligárquico han sido visitantes al fumadero de opio, mezclándose con plebeyos poetas como Abraham Valdelomar y similares. Pero la cocaína triunfa en el mercado de alta alcurnia, infiltrándose entre las rendijas de la corrupción gubernamental y llegando a ser una mercancía de protocolar consumo en los círculos donde se tomaban decisiones. Embajadores y funcionarios de Relaciones Exteriores, aprovechando que en las aduanas no se revisan valijas de diplomáticos, sacaban sus mejores ganancias del tráfico ilícito de cocaína. A partir de los años 70’ se produce el auge de la producción en masa y el Huallaga se convierte en el dorado del narcotráfico en alianza con los gobiernos de turno.
Durante la primera fase de la dictadura militar, jefaturada por el general de división Juan Velasco Alvarado, tuvimos que padecer la gestión fascista del ministro del Interior Armando Artola Azcárate. El rostro autoritario del poder, era Artola. Los mejores chistes de brutos, tenían como personaje a Artola. Las represiones más sangrientas del velasquismo, fueron ordenadas por Artola, con pleno conocimiento de Velasco. El ahora nacionalista Pedro Armacanqui, dirigente del FENEP (luego SUTEP) fue perseguido, encarcelado y deportado por Artola. Ñique de la Puente, también. La matanza de Cobriza y de Huanta, etc. Pero el caso que disimuló Artola ante la historia, fue la llegada de Santana y su conjunto. Les prohibió la entrada al aeropuerto, se bajaron del avión, se quitaron las camisas, no tocaron en el estadio de San Marcos, pero detrás de cámaras y en plena pista de aterrizaje, se hizo el más grande embarque de cocaína de la historia republicana. Santana y su agrupación se fueron contentos del Perú; los sanmarquinos desarmaron butacas y quemaron parte del estadio universitario para que no tocasen música imperialista; los adictos a Santana se quedaron con los crespos hechos y el gobierno revolucionario de la fuerza armada quedó como “antiimperialista”.
El general Francisco Morales Bermúdez, dictador 1975-1980, era un eficiente consumidor de whisky escocés, aunque se decía que su hijo Remigio traficaba cocaína hacia el exterior simulándola en cargamentos de langostinos congelados. Remigio, durante el primer gobierno de Alan García (1985-1990), se hizo más famoso que cuando fue el hijo del dictador militar y gozaba de impunidad absoluta. A su presidente lo veíamos aparecer en estrados, balconazos y tribunas, dándose discursos surrealistas sin disimular las muecas y escozores de ojos y narices que producen las caspas del volátil alcaloide andino. Las peripecias de Remigio quedaron tras las tinieblas del poder, igual que las de su presidente, garantizados ambos por el olvido de un pueblo desmemoriado, por la impunidad y la prescripción de delitos.
Y que nadie se olvide que el gran narcotraficante Carlos Lambert fue capturado en aguas de Acapulco, 1986, llevando en su yate no sólo cocaína, sino al conspicuo hombre de confianza de Haya de la Torre, el guardaespaldas aprista Jorge Idiáquez. Y que nadie olvide que si Lambert fue el narco-financista del APRA en los 80’, también Acción Popular tenía el suyo: Guillermo Cárdenas Dávila "Mosca Loca", detenido y juzgado en 1981.
Recuerdo que durante el primer alanismo, trabajé en la cámara de diputados adonde llegó un sujeto que conocía antes del Callao, lo cual me sorprendió mucho. Me confesó que era el abastecedor de los diputados que consumían cocaína de gran calidad. También abastecía a la cámara de senadores. Ciertamente, en cada cierre de legislatura, no eran pocos los padres de la patria que concurrían a los servicios higiénicos para “ponerse las pilas”. Si nunca exigieron que Enrique Chirinos Soto abandonase el hemiciclo por ebriedad, fue porque don Enrique, alcohólico radical, conocía la lista de parlamentarios que eran y son empedernidos cocainómanos. Así fue que Chirinos Soto se consagró como el más borracho del parlamento, sin cuestionamiento alguno.
El alto consumo de alcohol, como el de cualquier droga, es razón de graves alteraciones de la conciencia que pueden conllevar a una conducta delictiva. La mayor cantidad de crímenes por emoción violenta se perpetran bajo efectos del alcohol. El poder y el trago tienen más amplia tradición que el poder y la cocaína. Pero así como la ley seca en los años 20 de EEUU sólo produjo el efecto inverso, la censura de candidatos con restos de cocaína en la sangre de nada sirve.
¿HAY QUIEN TIRE LA PRIMERA PIEDRA?
El tráfico de drogas en el Perú goza de buena salud y sigue siendo un negocio sólido porque el Estado se encarga de cautelar los intereses de los narcotraficantes. Volviendo a Fujimori, éste no se drogaba, pero cogobernó con las firmas de narcotraficantes a quienes les encargaba la logística de los batallones antisubversivos. Su asesor Vladimiro Montesinos, con consentimiento del presidente, compartió ganancias del narcotráfico; y su hermano Santiago fue el único que conocía realmente cómo el avión presidencial llevaba tanta cocaína refugiada en sus alas.
El vicepresidente Luis Giampietri, desde las altas torres del almirantazgo, tiene que conocer cómo cada cierto tiempo la Marina de Guerra del Perú es sorprendida en lejanos puertos con una considerable carga de cocaína en sus bodegas. No me diga este señor, impune por la matanza de El Frontón en 1986 y asalariado vitalicio de la Municipalidad del Callao por ser “ciudadano ilustre” según Alex Kouri, que no se ha enterado. Notemos que el traje blanco es el favorito de los capos del narcotráfico.
¿Y la DEA?... Por favor, tendría que ser muy ingenuo para afirmar que la DEA yanqui persigue el tráfico de drogas. Más bien, busca neutralizar a unas bandas para que otras tengan el monopolio. Siempre digo que si las autoridades policiales norteamericanas trabajasen una semana en serio, se acabaría el ingreso de drogas por aeropuertos y puertos de EEUU.
Mientras se generan grandes ganancias por un negocio lesivo a la salud mental de las nuevas generaciones, hay quienes se fijan en el cabello de los candidatos como si esta cómica precaución fuese garantía de que “los que no se drogan” van a parar su comercialización. Ya está visto que los “zanahorias” tampoco están interesados en detener la ola de corrupción que continúa arrasando al Perú. Pregúntenle a Rafael Rey Rey si ha acabado con el narcotráfico dentro de las propias Fuerzas Armadas.
Eso sólo le corresponde a quienes tienen una férrea convicción de cambiar los destinos de nuestro país, aún a costa de la propia vida y conspirando contra el modelo de dominación que se refugia tras la careta de una democracia representativa que ya no da para más. Una democracia sujeta al libre juego de la oferta y la demanda es un modelo que sólo garantiza el precio del poder, la perennización de las mafias y la venta de curules parlamentarias. El narco-estado se sustenta en estas libertades que sólo pueden ser santificadas por los ingenuos o los interesados en grandes negocios.
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