lunes, 31 de enero de 2011

Hombre que mira al tira que lo sigue (Mario Benedetti)

Señor molusco caballero lapa
ya sabés en qué malos pasos ando
conocés mis esquinas y mis fobias
mis bares mis amores mi bufanda

conocés las puteadas que rezo despacito
cuando pasan los verdes apuntando
conocés cómo escupo al cielo ajeno
cuando me hace sombra el helicóptero

conocés bien a qué mujeres miro
y vos también mirás degenerado
es el único acuerdo entre nosotros
y dura lo que un lirio o una ráfaga

conocés qué porfiada dulzura me atraganta
cuando caen los mejores los más tiernos
los que podrían levantar de a poco
la feroz inocencia que nos salve

conocés que conozco que hay algunos
que cayeron por vos hijo de puta
quiero decir molusco pobre lapa
ya ves que andás en pasos mucho peores

conocés a qué juego y a qué apuesto
sabés que apuesto a que desaparezcas
no el fulano que sos sino el mohoso
herrumbrado tornillo de cadalso

me seguís por mis calles por mis tangos
por mis lluvias y mis noches de arena
vigilás mis gaviotas y mi cédula
mi casilla postal y mi resfrío

conocés mis abrazos y mis postres
mi bigote mi vino mi teléfono
mi libretita con las direcciones
mi mujer mi paraguas mis bolsillos

es decir que sabés todo de afuera
todo de superficie de exteriores
delatarás mi sobra y mi pellejo
y eso no alcanza para hacer la ficha

donde no podés ver donde no llegan
tus antenas en la aurícula izquierda
tengo mi berretín inexpugnable
a pruebas de derrotas y de olvido

allí el destino o no sé quién carajos
armó el amor y almacenó los odios
pero es ahí donde perdés la pista
es ahí donde vamos a joderte

señor molusco caballero lapa.

jueves, 27 de enero de 2011

MUJICA VISITA AL PERÚ, DONDE LA ALEGRÍA ES CENSURADA A PALOS


Desde las 4 de la tarde se nota un ambiente tenso en el frontis del Palacio Legislativo. Tropas bien formadas con uniformes de protocolo, entre los cuales destaca el de los Húsares de Junín, esperan bajo el sol abrasante de enero. La banda de músicos ensaya algunas tonadas mientras personal de inteligencia da vueltas al público que en las esquinas se empieza a interesar por tales movimientos. Los militantes de Despertar Nacional han llegado de a pocos y esperan mezclados con transeúntes y curiosos. Ya son varios quienes nos preguntan a quién recibirán esos soldados elegantes y le respondemos: al presidente Mujica, del Uruguay.

Se cumplen las cinco de la tarde bajo un sol que no se rinde. Los guardias antimotines que custodian el Congreso de la República obligan al escaso público a que se retiren hasta una esquina de jirón Junín. La gente protesta, pero aún de allí se puede ver. De pronto irrumpe entre el público un oficial del cuerpo antimotines, le arrancha a alguien una banderola que lleva doblada bajo el brazo. La decomisa; mejor dicho: la roba. Se trataba de una gigantografía en hule del partido Despertar Nacional que daba la bienvenida al presidente uruguayo. La actitud arbitraria de este oficial apellidado Frías luego se vería rubricada por sus órdenes para disolver violentamente a la pequeña multitud que gritaba “Bienvenido” al paso del coche donde llegó Mujica.

Los militantes de Despertar Nacional rápidamente confeccionaron un cartel, en papelógrafo y a plumón, que decía lo mismo, pero fue arbitrariamente arranchado por los guardias dirigidos por el comandante Frías. Hombres, mujeres, niños y ancianos fueron empujados con excesiva violencia por los escudos policiales, recibiendo golpes de palos y siendo presionados contra una tanqueta policial.

Los más maltratados fueron los miembros de la plancha presidencial de Despertar Nacional: Roberto Villar y Martina Portocarrero, ambos postulantes a vicepresidencias. Igualmente sufrieron la represión policial nuestros candidatos al congreso y el público que nos acompañaba. La pregunta pertinente es: ¿por qué?... ¿Qué pretende el gobierno y sus esbirros al aplicar la política de la cachiporra a una manifestación pacífica que solo quiso saludar la visita del presidente uruguayo?

La primera respuesta la encontramos en el silenciamiento mediático de este evento. La prensa parametrada por los últimos gobiernos “democráticos” (¿?) hace un silencio uniforme y monocorde bajo las órdenes personales de quien gobierna el país. Por lo tanto, todo lo que huela a izquierda y a rebelión de los pobres no debe ser objeto de noticia, ni de titulares ni de carátulas. Así fue con nuestro homenaje del domingo 23 a José María Arguedas y no tendría por qué ser distinto en el caso de Mujica.

La segunda respuesta es que la experiencia de Pepe Mujica sería un mal ejemplo para la política peruana. Aquí, donde una guerra interna larga y cruenta ha enlutado a miles de hogares peruanos, no es posible admitir que los subversivos de ayer se transformen en los candidatos de hoy.

Pepe Mujica pasó de las armas a las elecciones

Pepe Mujica, presidente de la república de Uruguay, fue militante tupamaro en los años 60’. Como él mismo confiesa a los medios de prensa, quiso cambiar el destino de su país por medio de la lucha armada. Las fuerzas armadas del Uruguay, al servicio del gran capital, aplicaron todo el rigor y agresividad posibles para impedir que los tupamaros triunfasen. Lo lograron, pero a costa de instaurar un régimen de facto basado en el terrorismo de Estado. Las torturas físicas y sicológicas, las desapariciones y asesinatos, la guerra sin prisioneros y las más grandes violaciones a los derechos humanos que practicaron otras dictaduras sudamericanas, primero se experimentaron en Uruguay.

Pepe Mujica sobrevivió a todo eso, a la tortura, a los interrogatorios, a la sub-alimentación y a la liquidación sicológica en una tumba para seres vivos. Luego del retorno a la democracia salió en libertad, beneficiado por una ley que en 1985 decretó la amnistía de todos los delitos políticos, comunes y militares conexos con estos, cometidos a partir del 1º de enero de 1962.

Fue electo diputado y senador para posteriormente ocupar el cargo de ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca entre 2005 y 2008. Fue el líder del Movimiento de Participación Popular, sector mayoritario del partido de izquierda Frente Amplio hasta su renuncia el 24 de mayo de 2009.

El gigante brasileño también tiene presidenta guerrillera

La actual presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, tiene un pasado similar. Integró la resistencia contra la Dictadura Brasileña de los años '60, actuando posteriormente en uno de los más importantes grupos guerrilleros: “Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares”. Se le llamó la “Juana de Arco de la guerrilla”, debido a su importancia dentro de la organización. Fue detenida en 1970, siendo condenada por un tribunal militar sin garantías legales; estuvo presa de 1970 a 1973, sufriendo torturas. Rousseff llega a ser presidenta tras una importante carrera dentro del gobierno.

Tras haber estudiado Economía, ocupó a fines de los ochenta la Secretaría de Minas y Energía. En 2003, durante el primer mandato de Lula da Silva, Dilma asumió el ministerio de Energía y ocupó la jefatura de Gabinete del Gobierno en junio de 2005.

Su gestión se destacó por el impulso a un ambicioso plan de inversiones en infraestructura de saneamiento, viviendas, transporte, energía y recursos hídricos. Y al frente de la presidencia de la empresa petrolera estatal Petrobras, hizo que Brasil alcance la autosuficiencia en la producción de crudo. El 1° de enero asumió su nuevo cargo, convirtiéndose en la tercera mujer en alcanzar el poder democráticamente en Sudamérica (tras la chilena Michelle Bachelet y la argentina Cristina Fernández) y en la primera mujer presidenta de la historia de Brasil.

Los procesos sociales no se detienen a palos

Parece que los dueños del poder no aprenden las lecciones de la historia. Tal vez por eso han eliminado las horas en que se enseña este curso en los colegios. Pero la historia nos demuestra que los perseguidos de ayer casi siempre son los presidentes del mañana.

Así como un oficial venal y cobarde ha ordenado reprimir a palos una manifestación pacífica e inofensiva, cuyo único objetivo era congratular al mandatario uruguayo, igualmente la prensa parametrada bajo las órdenes de Alan García nos da palos publicitarios o nos asfixia en silencio. Ante ello decimos que se engañan a sí mismos quienes imaginan una solución represiva. Ni la cachiporra ni la mordaza han impedido el protagonismo de las masas.

Los procesos sociales son indetenibles, como la rebelión de los estómagos vacíos y la insurgencia de una juventud desempleada y subempleada. Como la rebelión de las comunidades en defensa de sus recursos, frente al saqueo de las transnacionales mineras. Como nuestra justa lucha en defensa del gas, de la soberanía y de los recursos naturales que le pertenecen al pueblo.

Mujica llegó a visitarnos, pero la agenda se la impuso Alan García para que no tenga oportunidad de dialogar con el pueblo y para que tampoco reciba muestras de simpatía. Que su visita sea objeto de notas cortas, no de titulares, ha sido el efecto mediático de la censura alanista. Que su visita pase desapercibida y que el ejemplo del guerrillero de ayer y presidente de hoy no sea emulado en un país como el nuestro, harto de corrupción, de explotación y entreguismo.

sábado, 30 de octubre de 2010

EL FIN DE LOS DERECHOS LABORALES (Por Jorge Rendón Vásquez)


El profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos repasa cómo en el Perú los trabajadores dejaron de gozar de beneficios que les otorgaba la ley, para ser sólo “máquinas” al servicio del empresariado.

Hacia el fin de la década del ochenta, los trabajadores peruanos gozaban de un conjunto de derechos sociales que les permitían un nivel de vida en ascenso, pese a los estragos de la astronómica inflación de ese quinquenio.

La marcha hacia esos derechos se había iniciado con la jornada de ocho horas, arrancada al gobierno oligárquico de José Pardo, en enero de 1919, con una histórica huelga. Desde entonces, la penosa y constante acción de los trabajadores, respondida por los empresarios y sus gobiernos con una sistemática persecución, la prisión, las torturas y, en no pocos casos, la muerte de los militantes sindicales, fue dejando como saldo nuevos derechos sociales.

Con el gobierno del general Juan Velasco Alvarado, el cuadro de derechos laborales, individuales, colectivos y de seguridad social, se amplió considerablemente, con lo cual los trabajadores incrementaron su poder de compra e impulsaron el crecimiento de la producción nacional.

La contraofensiva de los empresarios comenzó con el gobierno de Morales Bermúdez a partir de agosto de 1975, pero fue detenida con la Constitución de 1979.

Se reanudó en 1990 con el programa electoral del candidato a la Presidencia de la República Mario Vargas Llosa, en el que se proponía lisa y llanamente suprimir la mayor parte de derechos sociales, y someter la fuerza de trabajo a las reglas del mercado, aplicando las instrucciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Tratando de defenderse, los trabajadores votaron en la segunda vuelta por el candidato rival, Alberto Fujimori, quien, gracias a ellos, ganó. Pero Fujimori no cumplió su palabra y, por el contrario, aceptó el apoyo de los empresarios, que habían respaldado al ahora Premio Nobel, y su programa neoliberal y flexibilizador. Los dejó gobernar y los derechos sociales comenzaron a caer entre agosto de 1990 y diciembre de 1991, con el consentimiento casi unánime de los grupos parlamentarios. De ese período es el Decreto Legislativo 728 que reordena las normas relativas al contrato de trabajo a favor de los empresarios.

Pero, como la campaña antilaboral no era todo lo rápida que los empresarios exigían, Fujimori, impulsado por ellos y con la activa participación de la cúpula militar se aventuró a dar el golpe de estado de abril de 1992. Luego, los empresarios y sus testaferros ya en el control del Estado les sacaron a los trabajadores el resto de sus derechos sociales más importantes. Cayeron la estabilidad laboral, la libertad sindical, el derecho a la negociación colectiva por rama de actividad, la jornada de ocho horas y la semana de cuarenta y ocho, y el pago por horas extras, la participación patrimonial en la empresa; los poderes del empleador para extender la duración del trabajo, trasladar al trabajador, sacarle el descanso en domingo, y sancionar fueron ampliados; se generalizó el alquiler de trabajadores con los “services” y la tercerización, etc. etc.. Económicamente todo esto les sustraía a los trabajadores una parte de su poder de compra y lo transfería a los empresarios como ganancias. Las dictaduras se implantan para eso.

Luego de la fuga de Fujimori al Japón en noviembre del 2000, los dos gobiernos siguientes les señalaron a los dirigentes de las centrales sindicales “la concertación social” como el procedimiento para recuperar los derechos sociales perdidos. Ingenuamente esperanzados, los dirigentes sindicales fueron a sentarse en la mesa del Consejo Nacional de Trabajo. Ninguno quiso escuchar la voz del sentido común que les gritaba que los empresarios jamás consentirían perder allí lo que habían logrado imponer durante el gobierno de Fujimori. Seis años después, de esas conversaciones privadas salió un proyecto de Ley General del Trabajo con el festivo aplauso de los ministros y funcionarios de Trabajo. Todos ellos decían orgullosamente que se había logrado aprobar por consenso el 85% del articulado.

Recién en la Comisión de Trabajo del Congreso de la República, el dichoso Proyecto pudo ser conocido por quienes no habían participado en su redacción. Las cúpulas sindicales habían admitido por consenso casi todas las normas dadas por el gobierno y el parlamento de Fujimori.

La resistencia al Proyecto vino de un grupo de dirigentes sindicales y de algunos juristas empeñados en la defensa de los trabajadores. Parte de esta campaña fueron mis Observaciones puntuales a los artículos del Proyecto perjudiciales a los trabajadores, en un estudio de cuarenta páginas que no pudo ser refutado.

Era tan aberrante la convalidación de la legislación antilaboral de la década de Fujimori que contenía el Proyecto que numerosos congresistas se negaron a tramitarlo y quedó bloqueado entre la Comisión de Trabajo y el Pleno del Congreso desde 2007. Sin embargo, el peligro no estaba conjurado.

En agosto del presente año, el nuevo Presidente de la Comisión de Trabajo declaró que haría aprobar el Proyecto de Ley General del Trabajo y dispuso que sus asesores lo rescataran del archivo. Las cúpulas sindicales manifestaron su conformidad en una reunión llevada a cabo en el auditorio José Pardo y Aliaga, el 22 de octubre, ante un bullicioso grupo de trabajadores que esperan ser repuestos en los organismos del Estado y que desconocían para que los habían reunido. De nuevo se invitó a algunos abogados empresariales a la Comisión de Trabajo del Congreso y se evitó la presencia de los dirigentes sindicales y abogados laboralistas en desacuerdo con el Proyecto.

Aun cuando se ignore el significado de una ley general, cualquier persona puede advertir que, aprobado ese Proyecto por el Congreso, recuperar los derechos laborales arrebatados a los trabajadores con su articulado tomará de unos veinte a treinta años. Es también claro que la restitución de esos derechos debería haber comenzado hace mucho, con la modificación de cada ley que los elimina.

El Presidente de la Comisión de Trabajo del Congreso pertenece, al parecer, al Partido Nacionalista. ¿Es ésta la posición de este Partido, distinta de su Propuesta para las elecciones de 2011, publicada hace unos días, o ese representante actúa por cuenta propia movido desde las sombras por algún grupo?


Artículo publicado en el diario La Primera, sábado, 30 de octubre de 2010

lunes, 25 de octubre de 2010

LA UNIDAD POR EL MISMO CAMINO DE DERROTAS


La izquierda continúa viviendo de espaldas a ese gran universo de trabajadores y estudiantes jóvenes que no encuentran un lugar en sus filas ni se identifican con un mensaje que no los incluye. Como vemos en la foto del 2do. Encuentro (23/10/10) el público, en su amplia mayoría, está formado por personas sumamente mayores. La mesa directiva, igual. Esta imagen vale más que mil palabras. Hay una izquierda que sigue considerando la participación electoral como la forma principal de lucha, pero ni aún así, lo sabe hacer bien. Una izquierda que no se toma en serio la representación de todos los trabajadores, está suicidándose. Una izquierda que no se renueva, está destinada a extinguirse. Sólo para los ingenuos existe la esperanza. Y la fe en alianzas sin principios ya se está viendo defraudada en el caso de Susana Villarán, con el casi triunfo de Fuerza Social en Lima, pero con el viraje hacia propuestas de derecha y la exclusión de la izquierda.

LA VERDADERA SITUACIÓN DE LA CLASE TRABAJADORA

Hay en el Perú cuatro centrales reconocidas: Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), Confederación de Trabajadores del Perú (CTP), Central Autónoma de Trabajadores del Perú (CAT) y Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Pero ninguna de ellas puede hoy autoproclamarse como defensora de los derechos de todos los trabajadores. Están estancadas e inmovilizadas por el triunfo del neoliberalismo y su estrategia de fragmentación de la clase trabajadora.

Durante los diez años de Fujimori, disminuyó en un 76,3 % la cantidad de convenios colectivos. Eso es ya un indicador suficiente que demuestra la inviabilidad del proceso bajo determinadas condiciones. Actualmente, apenas el 3 % de los trabajadores asalariados están afiliados a un sindicato, cuando en 2001 era el 5,2 % y en 1998, el 7,7 %, según registra el Ministerio de Trabajo. La OIT estima que el 8 % de la población económicamente activa (PEA) está sindicalizada. Lo que quiere decir es que el 92% no pertenece a un gremio laboral.

Lejos estamos de las condiciones existentes en el Paro Nacional del 19 de julio de 1977, cuando el 30% de la Población Económicamente Activa (PEA) estaba integrada en sindicatos, y la máxima organización laboral (CGTP) controlaba el 80% de estas agrupaciones.

En las dos últimas décadas, se generalizó la tercerización. Es decir, la subcontratación mediante un tercero, que lo hacen empresarios nacionales y grandes empresas transnacionales. Así el empleo es temporal, mas nunca lo será seguro, constante, en planillas, etc. Bajo la dictadura de Fujimori y Montesinos se crearon más de veinte formas de contratación que permiten al empleador eludir sus obligaciones hacia sus trabajadores, como aportes para la jubilación, seguridad social, vacaciones y licencias de maternidad. Con estas fórmulas se eluden también la jornada de ocho horas, seguro contra accidentes de trabajo, derecho de sepelio y el descanso dominical.

Tras diez años desde que el dictador Alberto Fujimori fue derrocado por la insurgencia popular, la herencia que dejó, en la misma línea neoliberal que precariza los derechos de la clase obrera, ha sido continuada por los tres últimos gobiernos “democráticos”. La tan cacareada “reactivación económica de Perú” y el fomento a la inversión extranjera no se basan exclusivamente en la disminución de tasas arancelarias o en la desaparición del Estado de la economía, sino en la volatilización de los derechos laborales.

Pues bien, la inmensa mayoría de población laboral bajo contratos de tercerización, está compuesta por jóvenes de menos de 25 años. Lo que constatamos en diversos centros de trabajo donde todavía hay presencia de sindicatos, es que los trabajadores sindicalizados (que son minoría) se muestran indiferentes ante el drama pavoroso de los contratados. Allí no existe solidaridad de clase, sino discriminación.

LA JUVENTUD INVISIBLE ANTE LA TÁCTICA ELECTORAL DE LA IZQUIERDA

Según cifras de la ONPE, la población electoral joven suma 5’437,419 (menores de 29 años) que es un 28% de la población electoral nacional. Según el INEI y la Organización Internacional de Trabajo (OIT), hay cuatro millones 723 mil jóvenes menores de 29 años en la población económicamente activa (PEA), aproximadamente un 31% de la fuerza laboral del Perú.

Sólo en Lima Metropolitana la tasa de desempleo en jóvenes de 15 a 24 años fue de 16,8%. Y hay jóvenes que optan por crear sus propios puestos de trabajo. Cada vez son más los que, desde los 20 años, emprenden sus proyectos.
“En el Perú la población juvenil está definida como aquellas personas entre los 15 y 29 años, conforme a la ley Nº 27802 del Consejo Nacional de la Juventud (CONAJU)”. Pues bien, en nuestro país la juventud representa el 28.5 % (7'442,641 de jóvenes) de la población nacional, según el censo realizado por el INEI en el 2005. De acuerdo con la OIT, durante el 2009, la mayor proporción de personas desempleadas está conformada por jóvenes. Y como reconoce el JNE, más de seis millones de jóvenes a nivel nacional ejercerán su derecho a voto en las próximas elecciones del 2011.

Así los jóvenes trabajadores se encuentran ante una orfandad de representación política. Sus líderes, cuando surgen, tienen los días contados para su expulsión. Desvinculados de sus centros laborales, tampoco hay un partido que los incorpore a la actividad política. Y si van en busca de los partidos “realmente existentes” no encuentran lugar dónde desarrollar esa actividad.

EL CASO EJEMPLAR DE CONSTRUCCIÓN CIVIL

El gremio de Construcción Civil, dirigido por Mario Huamán, dice representar a 110 mil obreros. Hay ciertamente un aumento de la plana laboral en éste sector, pues la industria construcción cobró auge bajo el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) quien por medio del programa "Mi Vivienda" impulsó la edificación masiva de departamentos y casas en Lima y provincias. Según cifras oficiales, el sector duplicó su dinámica en el actual gobierno aprista, que sumó a "Mi Vivienda" otros programas, con la construcción, entre agosto de 2006 y diciembre de 2009, de unas 112,744 casas y departamentos. . El crecimiento del sector fue reforzado con obras de infraestructura deportiva, hospitalaria y vial en Lima y Callao.

Pero las mafias de delincuentes comunes dirigidos desde los centros penitenciarios, amenazan de muerte a los empresarios para exigir el pago del 2 por ciento del costo de la obra, lo que significaría entre 20 mil y 200 mil dólares. Otra exigencia es el pago de bonos especiales de “paz laboral” o la contratación obligatoria de “trabajadores fantasmas”, quienes que no asisten a laborar, pero cobran un promedio de 550 dólares mensuales. Los obreros también son extorsionados por el pago obligatorio semanal de 12 dólares; y quien se niega a cumplir con el “impuesto”, es asesinado. En los últimos seis meses del 2009, se calcula que las mafias cobraron a empresarios y trabajadores un millón 400 mil dólares.

Lo que nos quiere decir esta realidad, es que una parte considerable de jóvenes obreros de la construcción está a merced de las mafias y que el sindicato no es un referente válido. También nos dice algo más: que si el secretario general Mario Huamán quisiera proponerse a representar a su sector en la escena electoral, tendría serias dificultades. Esta crisis de representatividad electoral se multiplica en otros sectores laborales, como el SUTEP, que se calculan sus agremiados en número de 80 mil; la Federación Nacional de Trabajadores Textiles del Perú con 4.000, el Sindicato de Docentes en Educación Superior del Perú (Sidesp) con 1.680 afiliados y el Sindicato de Trabajadores de Telefónica con 1.500, etc. Se demuestra, hasta en las marchas, que no están allí todos los que deberían estar y que un gran porcentaje de la PEA, especialmente los más jóvenes, padecen del síndrome de la despolitización. Queda demostrado: el liderazgo gremial no garantiza el éxito electoral.

LA IZQUIERDA BUSCA LA UNIDAD…SÓLO CUANDO HAY ELECCIONES…

Los partidos de la izquierda tradicional han tenido el tiempo necesario y suficiente para establecer fórmulas de unidad. La votación masiva por Ollanta Humala, el 2006, les dio una señal de alerta, pues fue la expresión de sectores de votantes que buscaban una candidatura única contra el neoliberalismo. Desde el 2006 hasta hoy, Ollanta ha evidenciado sus máximas debilidades políticas hasta el grado de no diferenciarse de la derecha en múltiples aspectos. Pero, incluso con las limitaciones de un incompetente en oratoria, ideología y polémica, fue un rostro nuevo, una figura joven, frente a los reciclados rostros de “los mismos de siempre”. Y veamos los resultados en primera vuelta:

Javier Díez-Canseco - Partido Socialista del Perú: 0.417 % (60.955 votos)
Alberto Moreno - Movimiento Nueva Izquierda: 0.232 % (33.918 votos)
Susana Villarán - Concertación Descentralista: 0.520 % (76.106 votos)
Ollanta Humala - Unión por el Perú: 25.685 % (3'758.258 votos)

¿Es posible, entonces, que la izquierda persista en la precipitada improvisación pre-electoral y en la perennización de la gerontocracia al mando? Hay un trillado camino de derrotas que otra vez se pretende reeditar por necios contumaces, sin la menor autocrítica ni enmiendas. Ahora, a puertas del 2011, apresuramos el paso y queremos parchar los enormes forados de nuestro accionar, los grandes agujeros negros donde la izquierda no ha querido hacerse presente. ¿Qué pasará?... Es previsible: ni con la más amplia unidad tenemos posibilidades de saltar la valla para ser gobierno, porque no se sembró antes aquello que ahora queremos cosechar. Nunca es tarde para cambiar, dicen los sabios, aunque sea para que el 2011 hagamos algo decoroso y que sirva para el 2016, ya cuando los viejos saurios de las burocracias vitalicias sean relevados por una nueva generación dispuesta a reconstruir organizaciones y recuperar el espacio perdido desde los 80’.

sábado, 16 de octubre de 2010

Por la boca muere el pez: Vargas Llosa se reconoce como "escritor comprometido"... CON LA DERECHA

Diario Perú 21 | Jue. 14 OCT '10
Vargas Llosa: "No creí que pudieran darle el Nobel a un liberal"

Mario Vargas Llosa reconoce que es un escritor comprometido, pero asegura que la literatura no debe estar encuadrada por la política, debido a que la propagada y a la creatividad no tienen una buena relación. El Nobel de Literatura 2010 habló con el diario francés Le Monde sobre la sorpresa que le causó obtener el galardón.

“Estaba convencido de que un escritor que se declaraba liberal no tenía ninguna oportunidad de recibir el Nobel. Por esa razón pensaba que nunca lo recibiría, que yo era demasiado controvertido”, destacó el novelista peruano, quien en noviembre publicará El sueño del celta, su último trabajo literario.

El autor de La ciudad y los perros dijo esperar que la obtención de premio tenga eco en la política de América del Sur. “Es por lo que milito y lucho desde hace décadas en mis artículos de prensa cada quince días. Siempre he combatido el autoritarismo, de izquierdas y de derechas”, destacó MVLL.

El reconocido escritor, sexto Nobel de Latinoamérica, aseguró que pese a que aún hay “enormes problemas”, nuestro continente está “bien orientado”. “Solo queda una dictadura -Cuba- y solamente algunas ‘semi dictaduras’ como la Venezuela de (Hugo) Chávez o Nicaragua”, añadió.

viernes, 15 de octubre de 2010

APARECIÓ RECIENTE NÚMERO DE "INSURGENCIA POPULAR" (octubre-noviembre)



Compañeros, amigos y colegas:
El nuevo número de Insurgencia Popular, órgano del Movimiento de Liberación 19 de Julio (ML-19), correspondiente a octubre-noviembre, apareció el día de la Marcha por el Gas del 12 de octubre. En este evento se ha vendido más de la mitad de ejemplares, así que hay que apurarse.
Lo estaremos vendiendo en las siguientes marchas, mítines y eventos de masas, pero si hay pedidos, escribirnos por este medio.

LEA Y DIFUNDA INSURGENCIA POPULAR
PRENSA CLASISTA Y COMBATIVA

jueves, 14 de octubre de 2010

LA FIESTA DEL NOBEL Y EL INTELECTUAL CAMALEÓNICO


El intelectual camaleónico es una especie que abunda en el desigual y combinado mundo literario peruano. Podemos trazar un paralelo con la fatal herencia de las castas entreguistas y colaboracionistas que se aliaron al conquistador español con tal de conservar sus privilegios. Desde Felipillo hasta Pumacahua, la condición de supervivencia era demostrar lealtad al opresor. No en vano Túpac Amaru II tuvo que batallar contra ejércitos indígenas y curacas “de pura sangre” que lo acusaban por ser mestizo y haber conspirado contra el Rey.

También existieron criollos que bajo la invasión chilena se pusieron del lado de la "paz sin condiciones", con tal que la guerra de resistencia no comprometiera sus intereses. La doble faz, el doble discurso, fueron extraños símiles de cordura y ponderación, frente a los desvaríos de exaltados y radicales maximalistas. Quien optaba por sobrevivir de rodillas era considerado "más inteligente" que aquel que prefería morir de pie. Esa dicotomía recurrente en nuestras guerras, también se manifiesta en la batalla de ideas y en el farragoso terreno de la producción intelectual.

Mario Vargas Llosa ha ganado recientemente el Premio Nobel de Literatura y no podemos negarle el derecho a la alegría a quienes siempre comulgaron con sus ideas. Los reaccionarios, los neoliberales, los capitalistas y sus acólitos de todas clases, tienen porqué vitorearlo. También hombres y mujeres de buena fe que no están en la obligación de abrazar la causa socialista y sólo obedecen a su gusto literario. Lo sorprendente es que aquellos que hasta hace poco decían combatirlo, ahora hacen un ominoso paréntesis en sus críticas para reconocer "honestamente" el triunfo de un intelectual orgánico del capitalismo salvaje. Esta actitud camaleónica nada tiene de consecuente y mucho de interesada.

ANÉCDOTAS A PESAR DE LOS PROTAGONISTAS

Llego a un punto en que las anécdotas personales sirven de ilustración. Perdónenme los enemigos de autos confesionales, pero incluso los más pequeños e insignificantes, tenemos algo qué contar.

Recuerdo una tarde en La Habana, 1992, cuando compartíamos la mesa del Hotel Presidente, en El Vedado, con el español vallejiano, Julio Vélez. Además de Julio, estaba allí un connotado compatriota y hombre de letras. La conversación derivó al tema del V° Centenario del descubrimiento de América, llamado eufemísticamente "encuentro de dos culturas". Y dije: ¿cuál encuentro?... ¡Encontronazo!... ¿Qué tenemos que celebrar?

Julio Vélez perdió la compostura y sus aires de “progresista amigo de Cuba”. Argumentó que los imperios prehispánicos habían sido tanto o más asesinos que los conquistadores españoles. Bajo tal supuesto, la conquista no fue el inicio de una larga opresión, sino una liberación de la barbarie y una empresa civilizadora. Mi paisano y gran poeta de “izquierda moderada”, manifestó su concordancia con Vélez. Fue incluso más convincente en su justificación del genocidio hispano. Terminaron hermanados y yo, como simple testigo de una conciliación prostibularia. Pocos años después, este dilecto poeta de “izquierda responsable”, derivó en funcionario de la dictadura fujimontesinista.

El 2008 vino por estas tierras Roland Forgues. Se presentó en auditorios y absolvió entrevistas para demostrar que José Carlos Mariátegui fue “trotskista”. Sus entrevistadores celebraban la ocurrencia, como sus anfitriones académicos. Me propuse darle caza y aclarar el error. Conseguí localizarlo en el bar-café miraflorino “Haití”. Estaba allí sentado, más gordo que la vez anterior, acompañado de un conocido amigo narrador. Abordé la mesa, me senté sin ser invitado e inicié la polémica. Los aires de autosuficiencia de Forgues eran insoportables: decía que él sí había leído a Mariátegui, como nadie lo había hecho hasta entonces y que muy poca gente estaría en capacidad de refutarlo. La verdad es que Forgues no tenía solvencia intelectual para interpretar a Mariátegui, como se lo dije; su lectura era epidérmica, pero mi paisano narrador lo apoyaba dándole extrema credibilidad. El extranjero siempre tiene la razón. Saqué de mi alforja “Figuras y aspectos de la vida mundial”, donde el Amauta afirma: “ el trotskismo sabe de un radicalismo teórico que no logra condensarse en fórmulas concretas y precisas, En este terreno, Stalin y la mayoría, junto con la responsabilidad de la administración, poseen un sentido más real de las posibilidades”. Con tres o cuatro citas más, quedó destruido el dislate. Forgues se descompuso y mi colega peruano guardó pudoroso silencio. Forgues se golpeaba el pecho con la palma de la mano diciendo: “yo sí entiendo a Mariátegui, a mí nadie me discute sobre Mariátegui”.

-Roland, ¿quién eres tú para enseñarnos a los peruanos cómo leer a Mariátegui?-. le pregunté.

Pero él ya estaba sacando un grueso fajo de billetes para pagar las cervezas de los tres. Y me opuse: “Roland, mi cerveza, me la pago yo. Guarda tu dinero”.

Cuando nos despedimos, Forgues estaba contrariado y mi colega limeño, muy nervioso, dubitaba entre lo correcto y lo oportuno. Esfumándose la robusta silueta de Forgues, nuestro buen narrador me dijo en tono confidencial: “Bien hecho que no le hayas permitido pagar tus tragos; le diste una lección”.

No hay espacio para más anécdotas. Lo concreto es que muchos de nuestros intelectuales consagrados están dispuestos a darle la razón a quien no la tiene, incluso contra sus propias y más públicas convicciones, con tal de quedar bien y ganarse los beneficios de sus disidencias: viajes, invitaciones, conferencias, estadías, antologías, publicaciones, todo pagado con la gentileza de quienes adulan en forma contra natura. El oportunismo es su divisa.

Me viene a la mente la “tesis” de un connotado y brillante escritor, que se precia de “comunista” y hasta de “maoísta”, cuando defendió ante un discreto auditorio su amistad con el historiador Pablo Macera, antes izquierdista y después funcionario incondicional de la dictadura de Fujimori. “Oiga maestro, -le dije- mientras estábamos muchos de nosotros en la cárcel o en el destierro, su amigo legitimaba a la dictadura y viajaba con el tirano en el avión presidencial”. Respondió: “Tú no sabes lo que es tener más de setenta años y vivir en la pobreza”. Le contesté con un verso de Benedetti: “una cosa es morirse de dolor y otra es morirse de vergüenza”. Y no diré más…

Ahora, frente al Premio Nobel de MVLL, la actitud en varios radicales de ayer y centrados razonables de hoy, no es distinta. A Vargas Llosa no le gustan estas actitudes de doble faz y las ha denunciado en varios escritos, por ejemplo con el amargado juicio que hace a Antonio Cornejo Polar y a Julio Ramón Ribeyro, en “El pez en el agua”. Con una mano, dizque lo negaban. Con otra, dizque lo adulaban o se justificaban “por las circunstancias”. No le otorgo el privilegio de la certeza ni considero neutra la voluntad testimonial de MVLL, porque admiro a Cornejo Polar y con mayor motivo a Ribeyro, pero quiero dejar en claro la posición del autor de “Historia de Mayta”.

EL ESCRITOR ES INDIVISIBLE

A Vargas Llosa no le gusta que dividan su labor de creador y su pensamiento político. Eso mismo ha exigido su hijo Álvaro ante la prensa: la indivisibilidad del sujeto que hace literatura con sus convicciones ideológicas. Mariátegui, decía: “El espíritu del hombre es indivisible; y no me duelo de esta fatalidad, sino, por el contrario, la reconozco como una necesidad de plenitud y de coherencia. Declaro sin escrúpulo que traigo a la exégesis literaria todas mis pasiones e ideas políticas” (7E). Esta cita coincide maravillosamente con la teoría de los demonios del escritor, de Mario Vargas Llosa.

Pero los camaleónicos reiteran que una cosa es el brillante escritor de novelas y otra es el político derechista. Ésta es una pose insostenible. Poetas y escritores “progresistas”, cortesanos de la embajada de Cuba y amigos de la Casa de las Américas, pasan por alto los ataques de Vargas Llosa a Cuba, a la Nicaragua de Ortega, a la Venezuela bolivariana de Chávez y a la Bolivia de Evo Morales, sabiendo mejor que nadie, que los contenidos de sus novelas –en su segunda etapa- tienen ése mismo objetivo antiprogresista, anti izquierdista, anti indigenista, etc.

Álvaro Vargas Llosa, en la misma línea de su padre, no dudó en insultarlos con “El perfecto idiota latinoamericano”. Considero injusta esta obra de Álvaro, hecha a seis manos con Plinio Apuleyo Mendoza y el militante anticastrista Alberto Montaner (CIA). ¿Por qué no fue contestada por quienes tenían esa obligación desde la misma generación que participó en la batalla de ideas de la guerra fría?... La respuesta antelada está en “El pez en el agua” de Mario padre. Buscad y encontraréis.

Otra especie malsana flota en el aire: todo aquel que se atreva a cuestionar al laureado escritor, es tildado, desde hace tres décadas, como “envidioso”. Dice MVLL que el Perú es un país en donde el éxito no se perdona. Y no le falta razón, pero no todos los que cuestionan al novelista están contaminados por el pecado capital de la envidia. Hay quienes tienen convicciones firmes; son pocos, pero son; no importa si les cuesta el ostracismo intelectual o el desempleo. El deslinde en materia política tiene que ser objetivo para ser valedero. Pero con mano firme, sin temor a ser estigmatizado con un epíteto que ya es vulgar lugar común.

La última respuesta, aquella que MVLL deja traslucir entre líneas, es que algunos intelectuales “progresistas” no pueden perderse la oportunidad de compartir, mínimamente, el éxito del supuesto enemigo. ¿Cuán sinceros son estos “honestos” reconocimientos?

Vargas Llosa es un intelectual orgánico de su causa política. Parafraseando a contrario sensu a Vallejo: milita y escribe simultáneamente. Pero si el intelectual revolucionario, según Vallejo, es aquel que escribe y milita simultáneamente (Ver: “El arte y la revolución”) el escritor izquierdista tiene que deslindar de manera clara con la otra orilla. Las concesiones indecorosas con quien lidera mundialmente la internacional reaccionaria del pensamiento, hay que llamarla por su nombre: política del camaleón quien no quiere perderse las delicias de la fiesta ni quedar mal ante tanta gente que festeja el triunfo.

Como bien dijo Manuel Gonzáles Prada: rompamos el pacto infame de hablar a media voz.