domingo, 28 de octubre de 2012

Y SE ACABÓ LA PARADA CON SALDO DE CUATRO MUERTOS


El capitalismo prodiga libertades. No digo políticas, pues cuando siente que se le mueve el piso, recurre a dictaduras genocidas. Digo libertades comerciales. “Dejar hacer, dejar pasar”: ése es su lema desde Adam Smith. El libre juego de la oferta y la demanda, según su teórico principal, lo regula todo. El Estado debe asumir un rol pasivo o estrictamente policial. El caos comercial que surgió en La Parada, es un resultado ejemplar de estas recetas.

En 1945, se construyó el Mercado Mayorista de Lima en los terrenos cedidos por la familia Cánepa, haciendo que se concentre en La Victoria un gigantesco movimiento comercial. Como todo macro mercado necesita de empresas de transporte (de pasajeros y mercadería) los paraderos y corralones se instalaron en las avenidas 28 de Julio, Aviación y Gamarra. Así se le denominó “La Parada”, llegándose a zonificar el binomio comercio-población que trajo como consecuencia las invasiones de migrantes andinos al Cerro San Cosme desde 1946. La diversificación del comercio allí hizo surgir otros negocios que surgieron tras un crecimiento caótico y calcutizado. Desde entonces, ningún gobierno, sean dictaduras o democracias, enfrentó el problema. Los que piden “mano dura” deberían tomar en cuenta que las dictaduras más feroces convivieron con el desorden y en virtud de un populismo inaceptable dejaron hacer y dejaron pasar. Después de 67 años, un gobierno municipal se atreve a ordenar algo que se convirtió en foco insalubre, nido de delincuentes y de comerciantes que acrecentaron sus millones gracias a la informalidad.

El asunto se agudiza si no se calculan los riesgos del impacto social que produce un traslado. La alcaldesa Susana Villarán ahora enfrenta la insurgencia de diversos sectores e intereses unidos que se resisten al ordenamiento y la reubicación. El descontento ha sido capitalizado por la derecha que pide su revocatoria. Esa revocatoria fue fomentada, desde el comienzo de su mandato, por el alcalde Castañeda Lossio, la derecha y el fujimorismo. El interés principal estuvo en frustrar las investigaciones de la gestión edil anterior. Por eso agitaron la revocatoria incluso antes que la actual alcaldesa hubiese cometido algún error.

Queda demostrado hoy que Susana Villarán no tenía una estrategia social para la reubicación de La Parada. Como hemos dicho en el artículo anterior, esto no es un simple caso de delincuentes pagados por los grandes comerciantes. La derecha ha capitalizado el descontento de pequeños comerciantes, ambulantes, trabajadores por cuenta propia, estibadores y delincuentes que han hecho su modo de vida allí. Esos son los protagonistas de una violencia masiva que ha sorprendido a los televidentes. Los grandes emergentes, ya tienen soluciones y no temen al traslado. Otros menos grandes tienen contratos pendientes y fomentan o financian convulsiones sociales.

La reubicación de La Parada implica la desarticulación económica de dos distritos que han vivido gracias a ella. Cerrar el paso de camiones con grandes bloques de concreto, implica que cientos de personas no trabajarán los siguientes días. Pero más allá del reordenamiento necesario, esto nos obliga a meditar acerca del caos que trae el crecimiento capitalista en Lima.


El alcalde Alberto Andrade tuvo que enfrentar a los comercializadores de pirotécnicos después del macabro incendio de Mesa Redonda. Frente a cada ordenanza municipal de Andrade, los comerciantes sacaban una acción de amparo del Poder Judicial. Ni el enorme número de víctimas pudo motivar su reubicación. Allí siguen, hasta ahora, hacinados y sin las mínimas condiciones de seguridad.

EL SALDO FINAL


La Parada sale, victoria del municipio, pero esto deja sin ocupación a una multitud que vive en los alrededores. Los delincuentes, entre quienes se alzaron, no fueron tantos. Eran más los sub-ocupados, estibadores, ambulantes, vendedores de alimentos, recicladores, etc., que se quedan en la calle. La mafia se traslada a Santa Anita: solamente es un cambio de lugar.Los que amasan fortunas siempre ganan, aquí o allá.


Si nos demuestran que la delincuencia en Lima disminuirá con la reubicación de La Parada, tendremos que reubicar el parlamento para que no haya tanto ratero de cuello blanco. Tal vez la reubicación funcione como pomada milagrosa para curar todos los males.

Los revocadores fujimontesinistas se alimentan de los errores políticos del municipio. Una sana lectura de Sun Tzu le hace falta a Susana Villarán. Antes de ser alcaldesa, despenalizó los delitos menores y nos dejó en manos de los delincuentes. Ahora dice que esos delincuentes, para quienes instituyó la impunidad, son quienes atacaron a la policía.

Lo inaceptable sería legitimar la muerte como solución para instaurar el orden o cumplir la ley, porque igual procede el gobierno frente a los muertos de Conga o Espinar. Si lo dice así, unos con guitarra y otros con cajón, la misma vaina son.

4 comentarios:

  1. En la página del pseudo izquierdista Rendón quien en esto de La Parada está haciendo de furgoneta de cola de Aldo M, están poniendo partes recortadas de tus artículos como dando a entender que tú suscribes las estupideces de Rendón que como Aldo M. compara lo de La Parada con Bagua. A ese velasquista reciclado habría que preguntarle si lo de Bagua no es más bien parecido a la masacre de Cobriza en 1971 donde mataron a 25 obreros. Además habría que recordarle, tanto que se ceba con la caviarada, que él pretende dar línea política desde su cómoda oficina con aire acondicionado y calefacción, con una solícita secretaria al lado y contemplando las verdes praderas de Wisconsin en su ventana. Quisiera verlo a Rendón darse una vuelta por Pisagua, San Pablo, Bausate y Meza y Aviación.

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    1. Aldo M tiene su propia agenda y es la misma que los revocadores fujimontesinistas. No pedimos revocatoria ni hacemos concesiones a la derecha, sino que clamamos por un alto a la muerte y a la legitimación de la salida represiva para imponer la ley y el orden. Con la misma soga que usaron en La Parada, se ahorcará al movimiento popular organizado, no habiendo derogado Ollanta los decretos de Alan García que penalizan o criminalizan la protesta popular, declaran la impunidad de policías y militares que disparan contra manifestantes y satanizan a los líderes del pueblo llano. Es un tema complejo que ahora explota el estado y gana más adeptos a la salida autoritaria, incluso en sectores que se suponían de izquierda. Como decía el gran Vallejo: vamos a matar a la muerte.

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  2. Todo bien, pero es obvio que no deseas tocar el tema Rendón. Raro en ti, pero enfin.



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    1. Es que no me quedó claro. ¿Rendón publica frases mías citándome? ¿O es que ha plagiado frases mías sin citarme? Entré a su blog y no vi lo que me señalas.

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